Insolencias

Donald Trump seguirá siendo “ave de tempestades”. Recientemente, declaró a CBS que “Rusia es uno de los enemigos de Estados Unidos”, horas antes de reunirse con su homólogo Vladimir Putin en Helsinki; agarró parejo al incluir a la Comunidad Europea (CE) y a China por los asuntos económicos y de comercio, “pero eso no significa que son malos, sólo son competitivos”, expresó

Queda claro que la diplomacia no es su fuerte al lanzar ataques contra la primera ministra británica, Theresa May, la canciller alemana, Angela Merkel, y contra los 28 países de la Unión Europea, tradicionalmente aliados de Estados Unidos.

Su nivel de insolencia e intolerancia no conoce límites, pues amenazó con imponer aranceles de hasta por 500 mil millones de dólares a China, su principal rival comercial, sin contar las groserías de protocolo a la reina Isabel.

Con razón, el presidente Peña Nieto ha sido en exceso prudente al recibir de su parte todo tipo de ataques a los mexicanos y a los migrantes, qué decir de la seguridad fronteriza, el muro y su construcción, y la poca o nula cooperación para detener el tráfico de armas, personas, drogas y dinero en la línea fronteriza que compartimos ambas naciones.

En aras de lograr su reelección presidencial, sigue haciendo chuzas en todos los acuerdos internacionales en los que participa su país. Ahí está su salida del Acuerdo de París para evitar el cambio climático, el TPP y el TLCAN, acuerdos comerciales instaurados para dar seguridad  jurídica  a la actividad comercial entre los países del mundo, que ha torpedeado o dinamitado.

A México vinieron los cuatro líderes de mayor rango del gabinete de Trump, así lo definió Mike Pompeo, secretario de Estado, acompañado de Kirstjen Nielsen, secretaria de Seguridad; Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, y Jared Kushner, yerno y principal asesor de Trump, quienes visitaron al presidente Peña Nieto, quien les expuso su preocupación por la política de separación de familias migrantes, y de ahí fueron con el virtual Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien los recibió acompañado del futuro canciller, Marcelo Ebrard, para tratar temas de comercio, migración, seguridad y desarrollo social.

Reunión donde destacó el talento, visión y experiencia de Ebrard, pues elaboró una carta que entregó AMLO a Pompeo, dirigida a Trump, con las propuestas a desarrollar entre ambos países, será una relación bilateral que incluya el desarrollo de los países de Centroamérica. Así, México recuperará su liderazgo.

Por primera ocasión desde el inicio del gobierno de Trump, México toma posición sobre los temas a tratar, llevando las riendas de la narrativa, delineando hacia dónde quiere dirigir la relación. Nuestro país tomará la delantera dejando de ser reactiva y defensiva nuestra posición al contar con un documento escrito, sentando un precedente que permitirá, ante la opinión pública y medios, sugerir y fijar la futura agenda, y es, en cierta medida, un respaldo ante los posibles exabruptos que puedan surgir de la contraparte estadunidense.

Recordemos el daño que le causó a Peña Nieto la filtración de la llamada telefónica entre ambos mandatarios y la tibia respuesta de la cancillería del país, argumentando que no se había grabado la conversación, lo que se interpretó como una señal de debilidad del gobierno mexicano frente a tantas insolencias y groserías de Trump.

Bien por Marcelo Ebrard Casaubón, quien, sin duda, ayudará al país, pues, entre sus múltiples ocupaciones, al dejar su cargo en el gobierno del entonces Departamento del Distrito Federal, al mando de Manuel Camacho Solís, fue subsecretario de Relaciones Exteriores; así, Marcelo siguió una vida política azarosa, llena de triunfos y de sinsabores, de alegrías y tristezas, de altas y bajas.

Ebrard regresó triunfador de su autoexilio, pues no lograron comprobarle exceso alguno en su administración última como Jefe de Gobierno de la CDMX. Qué bueno que habrá de ayudar al futuro Presidente de la República en los asuntos de política exterior.

De esta manera regresarán el decoro, la dignidad y el respeto a nuestras tradiciones diplomáticas. México, la región y el continente americano requieren de la alta diplomacia y no de las insolencias y groserías de mandatario alguno, por importante y poderoso que sea…

¿O no, estimado lector?

Presidente del Congreso Nacional de la Abogacía

juancarlossanchezmagallan@gmail.com

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