RAM
“¿Y te gustó el último de Daft Punk?” Es una pregunta que últimamente me han hecho varias veces. Es extraño que les interese saber mi opinión sobre ese disco en particular. No es el único disco que me he comprado de los que han salido. Ya tengo el nuevo de ...
“¿Y te gustó el último de Daft Punk?” Es una pregunta que últimamente me han hecho varias veces. Es extraño que les interese saber mi opinión sobre ese disco en particular. No es el único disco que me he comprado de los que han salido. Ya tengo el nuevo de Black Sabbath, el 13, producido por Rick Rubin; tengo también el de Queens of the Stone Age, pero de esos nadie me pregunta lo que opino de ellos. Del único que quieren saber es del RAM de Daft Punk.
Hacer una reseña del Random Access Memories a estas alturas puede parecer fuera de lugar. Ya es un disco del que se ha hablado mucho, y, por raro que parezca, para muchos ya es agua pasada.
Tan rápido corre la información en nuestros días, que si no escribiste el mismo día del lanzamiento lo que piensas mejor ya no digas nada. Aunque, si lo reflexionas bien, eso es ridículo: ¿en qué momento te sientas a escuchar un disco detenidamente, varias veces dejándolo madurar en tus oídos para dar tu veredicto? ¿El mismo día de su lanzamiento? Imposible.
El nuevo disco de Daft Punk se percibe que está hecho para escucharse una y otra vez y que no te lo acabes tan pronto. Pretende no ser un producto desechable. Es un disco lleno de información, con 13 canciones de distinta duración, algunas mucho más largas que las otras; con músicos invitados, algunos muy conocidos en la actualidad y otros que hay que investigar en la vasta enciclopedia, que es internet.
RAM es un disco que tardaron cinco años en hacerlo, y realmente suena a eso. Será mejor escucharlo en un estéreo con excelentes bocinas y un buen equalo. Algunos preferirán el vinil para captar lo que un cd, y menos un mp3, no puede reproducir.
Los miembros de Daft Punk, Guy Manuel De Homem-Christo y Thomas Bangalter, en vez de samplear pedazos de canciones de los setenta y ochenta como en sus anteriores trabajos, grabaron a los músicos que generaban ese sonido. Si ya antes se les consideraba productores más que músicos, ahora están llegando a la cúspide de estas credenciales.
Los discos anteriores de Daft Punk ofrecían contenido para la pista de baile, ahora esas fronteras se están ampliando.
Cuando en Coachella de este año, antes de que comenzaran a tocar los Yeah Yeah Yeahs, pasaron en las pantallas y en el audio una probada de Get Lucky con las imágenes de los robots, la gente se volvió loca. Meme, tecladista de Tacvba, me dijo: “para toda esta gente Daft Punk es como Pink Floyd”. Puede parecer exagerado, pero no es la única vez que he escuchado que relacionen a estas dos bandas.
Algunos ya comparan el sonido de RAM con el que lograron en su época los Floyd con su Dark Side of the Moon. Hay quien ya ecualiza su estereo, o el PA de un lugar para bailar con las canciones de RAM.
Pero, ¿importa el sonido de un disco, de una canción, cuando la mayoría de la gente la escucha en las minibocinas de su computadora o con los audífonos más baratos?
Daft Punk está llegando en la actualidad a lo que los grupos progresivos llegaron en los setenta. Si, claro, Pink Floyd, Yes, el primer Genesis, y King Crimson. O sea que de Daft Punk ya no tienen nada: ni Daft (tonto) y mucho menos Punk.
Un grupo punk no haría una piramide gigantesca para tocar allá arriba, eso dejémoselos a los progresivos, amantes de los excesos teatrales.
Pero una banda tiene que crecer y Daft Punk está creciendo a donde tiene ganas de hacerlo.
Aunque la industria discográfica está en crisis y es difícil que regrese a sus antiguas glorias, aún así la compañía disquera de Daft Punk les dio dinero para trabajar con Nile Rodgers, Giorgio Moroder, Pharrell, Paul Williams y Panda Bear (bueno, éste último les debe haber salido más barato).
¿Que si me gusta el nuevo disco de Daft Punk?, pues lo estoy escuchando y mucho, lo cual ya es ganancia en estos tiempos en que todo parece desechable.
Pero si los Daft Punk son como los grupos progresivos de los setenta, me gustaría escuchar la contrapropuesta. El punk nació porque los artistas progresivos no reflejaban lo que estaba pasando en la calle.
Capaz que esos cascos de robot no les dejan ver a Homem-Christo y a Bangalter lo que está pasando allá afuera.
