El capítulo final de El Mencho

Leoluca Orlando, el famoso exfiscal y exalcalde de Palermo, decía que todas las mafias parten de una estructura familiar.

El gobierno federal, vía las fuerzas especiales del Ejército mexicano, dieron ayer el más duro golpe a las organizaciones criminales de los últimos años: el abatimiento de Nemesio Oseguera, El Mencho, el líder histórico del Cártel Jalisco Nueva Generación, un objetivo que permitirá ahondar mucho en la lucha contra la inseguridad y la violencia y la colaboración con Estados Unidos.

Nemesio Oseguera creció y se consolidó, como en su momento los líderes de los Zetas, por la vía de la violencia extrema. Nacido en la miseria, Oseguera Cervantes pronto comenzó a destacar en su natal Aguililla como sicario. Luego fue ascendiendo en el escalafón del narcotráfico, desde lo que se llamó el Cártel del Milenio, hasta que emigró a Jalisco y comenzó su fulgurante crecimiento, primero de la mano de Nacho Coronel, luego aliado con el Cártel de Sinaloa, a través de un grupo que se llamó los Matazetas y, más tarde, ya independizado, como jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación, la organización criminal que en un lustro, tomó el control de unos 15 estados de la República y logró presencia en 40 países del mundo.

Oseguera Cervantes nació en Michoacán el 17 de julio de 1966, en una ranchería cercana a Aguililla. Como El Chapo Guzmán, no terminó la educación primaria. Gran parte de su niñez y adolescencia las pasó en el cultivo de aguacate. Poco antes de alcanzar la mayoría de edad emigró a California, donde se vinculó a la delincuencia común, pero más tarde terminó enganchado en una red de distribuidores de heroína, por lo que fue detenido y sometido a juicio.

Tenía 25 años de edad cuando fue arrestado en Sacramento, California, junto con su primo Abraham, ambos fueron sentenciados a cinco y diez años de prisión, respectivamente, por tráfico de heroína. Hacia 1992 y tras sellarse un acuerdo con la Fiscalía, ante la cual se declararon culpables, la condena se redujo cuando Oseguera Cervantes cumplió tres años de cárcel, fue liberado y enseguida deportado a México.

Decía en algunos de sus libros Leoluca Orlando, el famoso exfiscal y exalcalde de Palermo, que todas las mafias parten de una estructura familiar. El Mencho así se consolidó cuando se casó con Rosalinda e instauró una alianza firme con sus cuñados, Los Cuinis, los González Valencia. El Mencho se encargó de extender el grupo por la violencia, Los Cuinis vía los negocios y el lavado de dinero.

Desde que comenzó a operar en Michoacán estuvo aliado con Abigael González Valencia, jefe de Los Cuinis y con José RevueltasEl Cachetes, cabeza de Los Viagras, y durante años sembraron el terror en Michoacán, Jalisco, Guerrero, Morelos y Estado de México. Nemesio se hizo fuerte con el tráfico de las metanfetaminas cuando tomó el control de Colima y del puerto de Manzanillo.

El Mencho demostró su independencia y fortaleza cuando hace diez años, en agosto de 2016 ordenó el secuestro de Los Chapitos, los hijos de El Chapo Guzmán, cuando estaban festejando un cumpleaños en un conocido restaurante de Nuevo Vallarta. Fue Ismael El Mayo Zambada el que negoció la liberación de Los Chapitos. Diez años después, El Mayo está preso en Nueva York; dos de Los Chapitos, Joaquín y Ovidio están presos en Chicago, negociando con las autoridades estadunidenses como testigos protegidos; otros dos, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo están perdiendo la guerra en Sinaloa; el hijo de El Mencho, El Menchito, al que había preparado como su sucesor, purga una larga condena en Estados Unidos; el CJNG se estaba aliando con Los Chapitos contra los sucesores de El Mayo Zambada. La reconfiguración del narcotráfico en el país es ya una realidad y la muerte de El Mencho la acelerará mucho más.

El CJNG se mantuvo a partir de una alianza familiar entre los Oseguera y los González Valencia, que ya no existe ante los golpes recibidos. Esa organización creció notablemente vía un mecanismo tipo franquicias en muchos estados de la República, eso le permitió una fuerte expansión territorial en los últimos años pero la vuelve más endeble ahora que ha comenzado la sucesión, lo que podría llevar a una situación de fraccionamiento similar a la que vive lo que fue el Cártel de Sinaloa a partir de la caída de El Mayo Zambada.

El otro tema pendiente es desarticular las redes de protección de los cárteles. El CJNG consolidó durante los últimos diez años una red política de gran envergadura en varios estados, sobre todo del centro y el sur del país. Caído El Mencho y con la organización criminal sumamente golpeada, es imperativo avanzar en la desarticulación de esa red para evitar que, como ha ocurrido con otros grupos criminales, se pueda regenerar y volver a crecer bajo cualquier otro liderazgo.

Por lo pronto, la muerte de El Mencho es un golpe indiscutible del Ejército mexicano, del Gabinete de Seguridad, del gobierno federal y una demostración palpable de las oportunidades que se abren en la colaboración con la inteligencia de Estados Unidos.

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