Recuperación económica

Los Criterios Generales de Política Económica para 2022 estiman que la economía nacional crecerá este año entre 5.8 y 6.8% y que la tasa de crecimiento del PIB para 2022 estará entre 3.6 y 4.6 por ciento

Al inicio del sexenio, cuando el crecimiento del PIB estaba prácticamente estancado, el Presidente aducía que “lo importante era la felicidad” y que el PIB era, después de todo, un “artefacto neoliberal” y un muy mal indicador de desarrollo económico y social. Cuando el PIB cayó estrepitosamente durante 2020, la explicación cambió a afirmar que esto se debía a la pandemia y que la recesión estaba ocurriendo en todo el mundo. Durante 2021, cuando la economía nacional —junto con la de muchos otros países— comenzó a recuperarse, súbitamente el PIB dejó de ser un artefacto neoliberal y se ha llegado a presumir que la recuperación económica mexicana ha sido mucho mejor o más rápida que la de otros países.

Los voceros del gobierno federal presumen que las expectativas de crecimiento económico para este año han mejorado en los últimos meses. Los Criterios Generales de Política Económica para 2022 estiman que la economía nacional crecerá este año entre 5.8 y 6.8% y que la tasa de crecimiento del PIB para 2022 estará entre 3.6 y 4.6 por ciento. En caso de materializarse ambos escenarios, se trataría de las tasas más altas observadas en la última década.

Es un hecho que en los últimos meses el entorno económico internacional ha ido mejorando conforme las campañas de vacunación han ido avanzando y la actividad comercial e industrial se recupera, acompañada de los diferentes estímulos fiscales. Es posible que 2021 sea uno de los años de mayor crecimiento económico en varias décadas.

Sin embargo, esta recuperación ha venido acompañada de crecientes presiones inflacionarias que pueden explicarse por los cuellos de botella que la recesión pandémica creó en las cadenas productivas, los costos de insumos, así como las redes de transporte y distribución de bienes y servicios.

Por otro lado, el ritmo de la recuperación económica de cada país o región será diferente: los pronósticos son más optimistas para las economías desarrolladas que para las así llamadas economías emergentes. Esta heterogeneidad responde, por un lado, a que las campañas de vacunación han avanzado más rápido en unos países que otros y, por otro, a que en algunos países ha habido mayores estímulos económicos que en otros.

A pesar del optimismo que pueden sugerir las cifras de crecimiento esperadas para 2021, el escenario es menos optimista para 2022. Entre los factores que podrían afectar la recuperación económica del país, destacan los siguientes. En primer lugar, que la pandemia tenga un recrudecimiento durante el invierno o que la vacunación no llegue a cubrir al total de la población —en especial, considerando el efecto de nuevas variantes o el debilitamiento de las primeras vacunas.

En segundo lugar, que los cuellos de botella de las cadenas productivas internacionales tarden más en disiparse y que la escalada de precios de insumos aumente, afectando el dinamismo de los mercados nacionales. En tercer lugar, que la volatilidad en los mercados internacionales de capital afecte a la economía mexicana y su moneda.

Por último, si la inversión pública y privada no recupera los niveles observados antes de la recesión pandémica —cosa que no ha ocurrido a lo largo de este año—, el crecimiento económico del país seguirá siendo tan modesto o mediocre como en el pasado.

Es en este contexto que deben analizarse y ponderarse, por un lado, los efectos económicos de la reforma eléctrica que se discute estos días en el Congreso y, por otro lado, los efectos de las modificaciones al régimen tributario.

Si la reforma eléctrica ahuyenta a la, de suyo, deprimida inversión privada, ¿cómo podremos crecer más que en sexenios pasados? Si la miscelánea fiscal castiga la actividad económica del sector privado, o bien, si el Presupuesto de Egresos destina multimillonarios recursos a proyectos de baja rentabilidad social, ¿cómo podríamos esperar que la inversión pública acelere el crecimiento?

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