Fiscalía a modo, otra vez
La semana pasada, de manera sorpresiva, Alejandro Gertz renunció a la Fiscalía General de la República dos años antes de concluir su mandato. En los tiempos que corren, las causas graves que señala la Constitución para justificar ciertas remociones ya sólo son un ...
La semana pasada, de manera sorpresiva, Alejandro Gertz renunció a la Fiscalía General de la República dos años antes de concluir su mandato. En los tiempos que corren, las causas graves que señala la Constitución para justificar ciertas remociones ya sólo son un trámite más. En 2019, el ministro Eduardo Medina Mora renunció a la Corte sin dar mayor explicación. A finales de 2023, el ministro Arturo Zaldívar hizo lo propio para poder sumarse de tiempo completo a la campaña de la entonces Claudia Sheinbaum. En las tres ocasiones, el Senado aprobó las renuncias sin mayor cuestionamiento.
Desde la reforma política de 2014, en México se intentó darle mayor autonomía a la procuración de justicia. Antes de 2018, la oposición se organizó para impedir que Peña Nieto designara un fiscal a modo. Alejandro Gertz fue el primer fiscal general propuesto bajo las nuevas reglas, y en 2019 recibió el apoyo de la oposición para enseguida actuar a pie juntillas de los deseos presidente Andrés Manuel López Obrador. Se puede diseñar el mecanismo más abigarrado de designación posible —convocatoria abierta, una lista inicial de diez, seguido de una terna, exigir una mayoría calificada, etcétera—, pero nada impide que, sea quien fuere quien llegue al cargo, decida ejercerlo en sintonía con el poder en turno. Sin duda Gertz era un fiscal poderoso. No podía irse humillado con una destitución después de haberle cumplido al expresidente. Sorprendentemente, bastó una embajada como premio de consolación para convencerlo de firmar su renuncia.
Como oportunamente registró Leticia Robles de la Rosa, la primera Procuradora General de la República fue Marisela Morales, entre 2011 y 2012. La segunda fue Arely Gómez, procuradora entre 2015 y 2016. Ambas fueron ratificadas por mayorías calificadas del Senado durante los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña, respectivamente. Como la PGR cambió de nombre a FGR —y quizá poco más—, Ernestina Godoy será la primera fiscal general, pero no la primera en estar estrechamente vinculada a la Presidencia de la República.
No escasean senadores y analistas que, por años, exigieron una procuración de justicia con mayor autonomía del Poder Ejecutivo, y de súbito hoy aplauden que se repita una fórmula probada y fallida por décadas: la máxima concentración del poder. El argumento subyacente y “novedoso” es que una mayor coordinación entre gobierno y fiscalía deberá producir la justicia anhelada. Para fortalecer la fórmula, el Poder Judicial también ya ha sido debidamente colonizado. ¿Qué podría salir mal?
Bastaron sólo tres días para reponer el cargo vacante. Este miércoles 3 de diciembre, con un quórum de 127 senadores presentes, la nueva fiscal Ernestina Godoy recibió 97 votos a favor, 19 en contra y 11 abstenciones. Con ese quórum, sólo se necesitaban 85 votos para designar a la nueva Fiscal General de la República. El oficialismo contaba desde un inicio con sus 87 votos asegurados. La bancada de Movimiento Ciudadano anunció con antelación que daría sus seis votos a favor. Otros cuatro votos tuvieron que ser del PAN o de un senador sin bancada porque los priistas mostraron sus boletas en contra. ¿Por qué votaría a favor parte de la oposición?
Como han señalado algunos expertos, no hay erosión democrática sin la complicidad o connivencia de la oposición. Lo atestiguamos al aprobarse la reforma judicial el año pasado y una vez con esta designación. Es posible que parte de la clase política tenga expedientes en su contra y no quieran activar mayores indagaciones, o que de manera racional algunos teman represalias por no apoyar a la nueva fiscal de una presidencia con mayor poder en décadas: “o tienen cola que les pisen o temen que se las inventen”.
Históricamente, la procuraduría ha tenido dos objetivos: procurar justicia y administrar impunidad. Ha sido más exitosa con lo segundo que con lo primero. A pesar de la transición democrática y el regreso de los gobiernos unificados, la PGR y ahora FGR es de las instituciones menos fortalecidas o modernizadas en la historia política reciente. ¿Por qué será?
