Año nuevo
Considero poco probable que la amenaza de los aranceles generalizados se materialice por la sencilla razón de que afecta a su propia economía y los mercados financieros
El descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca, que hasta el momento ha dejado un saldo de 13 fallecidos y más de un ciento de heridos, pone de relieve una verdad dolorosa: la mala calidad de los gobiernos puede costar vidas.
De manera ineludible, esta tragedia trae a la memoria fallas recientes en el Tren Maya, pero también nos recuerda el desplome de un tramo de la Línea 12 del Metro capitalino en mayo de 2021, con un saldo de 26 personas fallecidas. Recordemos que aquella “línea dorada” del Metro, inaugurada con gran apremio en octubre de 2012, tuvo que suspender operaciones en 2014 en una docena de estaciones por diversas irregularidades en su construcción original. Varios años atrás, ocurrió algo parecido con el segundo piso del Periférico o bien con la primera ruta del Metrobús en la Ciudad de México: la avenida Insurgentes se repavimentó dos veces porque no tenía la calidad adecuada para soportar el peso de los nuevos autobuses.
Algunos voceros del gobierno insisten con cierto cinismo en que “estas cosas siempre pasan”. Quizás tengan razón e inadvertidamente revelen ineficiencias estructurales en la calidad de los gobiernos en México. Cuando no hay fallas técnicas de origen, hay fallas en el mantenimiento. Cuando continúa el mismo partido en el poder, el gobierno entrante suele hacer las veces de tapadera con el saliente. Y en caso de que haya alternancia, el gobierno entrante culpa al saliente.
El patrón suele ser es el mismo en múltiples casos: un proyecto estratégico de obra pública es anunciado con bombo y platillo, para luego ser desarrollado y construido a toda prisa, sin la planeación técnica y la supervisión adecuadas, con el fin de poder inaugurarse y presumirse durante la siguiente temporada electoral. Con tal de poder iniciar operaciones en las fechas deseadas o prometidas por los mandatarios en turno, se ignoran los mecanismos de control y las salvaguardas tradicionales: la austeridad prometida se pasa por alto, el ejercicio presupuestal y la asignación de obras no cuenta con la debida transparencia —recordemos la gran cantidad de proyectos de obra pública asignados a las FA el sexenio pasado para evadir la rendición de cuentas bajo el manto protector de la “seguridad nacional”—, todo para que, al final de cuentas, proyectos estratégicos que a veces podrían tener impacto social real se lleven al cabo con grandes sobrecostos, y mala calidad que en las peores de las veces se traduce en pérdida de vidas.
Quienes de súbito encuentran novedosas virtudes en la concentración del poder y el debilitamiento o la extinción de contrapesos y mecanismos de control, deben hacerse cargo de una verdad ineludible: la concentración del poder debilita la rendición de cuentas horizontal y vertical. La más reciente tragedia será investigada por una fiscalía que no sólo carece de autonomía del Poder Ejecutivo, sino que además la presume como una virtud. Hoy comienza un año nuevo. Los retos por delante son numerosos y crecientes: un año más sin crecimiento económico suficiente, un año más de concentración del poder, un año más donde la corrupción podrá sobrevivir o crecer.
En el ámbito externo, en 2026 toca renegociar el T-MEC. Como el presidente Donald Trump enfrentará elecciones intermedias hacia noviembre de 2026 tendrá que ofrecer resultados tangibles a su electorado. Considero poco probable que la amenaza de los aranceles generalizados se materialice por la sencilla razón de que afecta a su propia economía y los mercados financieros. Por otro lado, es muy probable que México sea utilizado como chivo expiatorio en otros frentes: migración, narcotráfico, seguridad, etcétera.
La presidenta Sheinbaum ha prometido una reforma político electoral para inicios de año. Los detalles concretos aún no los conocemos, pero será fundamental poner atención a dos frentes: una mayor captura de los organismos electorales y, quizá más importante, que se intenten rediseñar las reglas electorales para beneficiar al partido en el gobierno. Feliz año nuevo y tengamos los ojos bien abiertos.
