Teorías de la conspiración y el yo
Este odio paranoide tiene la particularidad de ser inmune a los argumentos en su contra y puede experimentarse la fiereza con la que se defiende la propia idea
¡Qué difícil es soportar el no saber! Esto nos da pie para entender por qué el ser humano prefiere las teorías de conspiraciones que buscan explicaciones sencillas, rápidas a problemas complejos. ¡Qué difícil es entender el azar!, tanto que es más fácil poner la responsabilidad en intenciones generadas por otros. Los absurdos de la vida parecieran ser más fáciles de ser sobrellevados cuando existe una explicación, un por qué, no importa si ésta es razonable o no
El fenómeno de las conspiraciones es una mezcla de mecanismos inconscientes individuales y sociales. Nancy McWilliams, doctora en filosofía especializada en paranoia y liderazgo político, ha estudiado como a nivel cultural la identidad grupal se construye partir de contrastarse con otro grupo de referencia. Sin embargo, este grupo de referencia ya no es real, sino que se le proyectan cualidades rechazadas por el grupo. Algunos ejemplos de estos contrastes, mencionados por McWilliams, son los estoicos espartanos contra los autocomplacientes atenienses; los piadosos cristianos versus los lascivos paganos; el mundo civilizado versus los salvajes o los comunistas desinteresados versus los codiciosos capitalistas. Por supuesto, el gremio del psicoanálisis no está exento de estas dicotomías, por ejemplo, las organizaciones psicoanalíticas que reivindican “estándares altos” versus aquellas con “estándares más bajos”. La autora señala el interesante fenómeno sobre las personas paranoicas, quienes parecieran ser muy desconfiadas, aunque esta desconfianza contrasta con que pueden ser patológicamente confiadas, como en el caso del seguidor de una secta paranoica o del verdadero creyente que considera a su líder infalible.
Así, podemos decir que en el pensamiento paranoico no existe la razón, más bien parece un hilo de pensamientos que se suceden y que dan una cierta estabilidad mental, que no paz, porque el paranoico se siente sujeto de persecución en todo momento.
A partir de este fenómeno descrito, McWilliams plantea un odio paranoide, como un estado mental en el que cualidades negativas, impregnadas de intensos sentimientos de desprecio, se proyectan sobre los demás, lo cual permite que la persona se libere de sentir esos sentimientos de desprecio sobre sí mismo.
Quiero subrayar que estos mecanismos de escisión y proyección son defensas muy tempranas que utiliza la mente para protegerse de un mundo hostil. Se esperaría que a partir de la experiencia con el mundo esto pudiera dejarse atrás, pero las heridas en la infancia y/o demasiado miedo impiden que esto evolucione de otra manera. Este odio paranoide tiene la particularidad de ser inmune a los argumentos en su contra y puede experimentarse la fiereza con la que se defiende la propia idea. Es imposible hacer cambiar de opinión a una persona que se ha “casado” con una teoría conspiranoide. Se tacha, entonces, al otro de tener poca inteligencia o educación; sin embargo, lo que hay más allá es una gran necesidad de sostener la idea; es contra esa voluntad con la que se intenta luchar sin éxito, no se trata de la idea misma, es por esto que lleva a discusiones áridas.
Para Kerry Kelly Novick, en el artículo Desarrollo en medio de la crisis, el pensamiento mágico recurre a las teorías de conspiración para dar sentido a lo que sucede en el mundo; para ello, la proyección y la generalización dejan entrever una visión omnipotente del que lo piensa, que es muy hostil hacia a los demás, carga de culpa al exterior y permite justificar la propia ira. De esta manera, la proyección permite sentimientos de control porque a la persona le permite estar al tanto de lo que sucede y poder anticipar desenlaces, sin darse cuenta de que esto lo disocia de la realidad.
¿Cuáles son los beneficios para el yo de esta proyección?
* Da una falsa sensación de seguridad, porque permite evadir que en muchas ocasiones no hay respuestas a los temas difíciles de la vida.
* Simplifica un tema complejo que es difícil de comprender.
* Permite una cierta omnipotencia por aprehender los sucesos inteligibles con los que nos obsequia la vida y el mundo todos los días.
* Promueve la formación de comunidad a partir de una identidad, lo cual es aprovechado por los líderes populistas.
¿Las personas que caen en las redes de las teorías de la conspiración son enfermas? No necesariamente, lo que reflejan son síntomas que muestran heridas que aún permanecen vivas. Dejar de lado las teorías de la conspiración implica un desarrollo mental.
Creer una teoría de la conspiración no es pensar y se requiere entender que es parte de una estructura mental que se siente vulnerable en un mundo volátil, complejo, cambiante. Tenemos que aprender a pensar, aunque duela. Pensar, al igual que crecer, también duele.
