La fraternidad y los datos

Las familias felices son todas iguales, las infelices son desgraciadascada una a su manera. León Tolstoi Por Rosalía Zeferino Salgado “El lugar más peligroso para una mujer es su hogar… Es una realidad en todo el mundo: el mayor peligro que pueden enfrentar ...

Imagen de la Mujer

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Las familias felices son todas iguales,

las infelices son desgraciadas

cada una a su manera.

León Tolstoi

Por Rosalía Zeferino Salgado

“El lugar más peligroso para una mujer es su hogar… Es una realidad en todo el mundo: el mayor peligro que pueden enfrentar las mujeres está en sus propios hogares”, alertó la ONU en noviembre de 2018 con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, a partir de los resultados obtenidos en su informe sobre homicidios en el mundo.

Este reporte resaltó que más del 50 por ciento de los 87 mil casos de mujeres asesinadas en 2017 murió en manos de su pareja o un familiar cercano.

Con información muy similar, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó, con datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 (Endireh), que el 54 por ciento de las mujeres que viven una relación de pareja, sea unión libre, matrimonio o noviazgo, sufre violencia emocional, económica, física o sexual.

En esta misma línea, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) dio a conocer que México ocupa el octavo lugar en feminicidios en América Latina, y en enero de este año el US News & World Report de 2019 publicó que nuestro país se ubicaba como uno de los más hostiles para ser mujer, por sus altos índices de violencia, inseguridad e inequidad de género y los 10 feminicidios que se registran a diario, de acuerdo con datos oficiales.

En este contexto, el confinamiento al que se llamó a la población por la pandemia del Covid-19 ha sido un detonador alarmante de la violencia contra las mujeres. Ya lo había previsto la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien expresó “que el estar toda la familia reunida en un solo lugar y las dificultades económicas que experimenten, influirán en el aumento de violencia contra la mujer y menores de edad”. Y las cifras que da a conocer el Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) muestran que no estaba alejada de la realidad, ya que en marzo las llamadas de emergencia hechas al 911 por mujeres violentadas aumentaron 155 por hora diariamente, registrando, a nivel nacional, 115 mil 614 llamadas, lo que representa un incremento del 22.31 por ciento con respecto a febrero.

Ante estos hechos y datos, no se explica cómo el Presidente, al ser cuestionado acerca de este problema, haya desestimado el tema al decir que “no hemos advertido un incremento…”, justificando que cuando se habló del aumento de la violencia en esta etapa, se partía del supuesto de que si se estaba más tiempo en las casas podía darse más violencia familiar, pero que  “esto no necesariamente está sucediendo porque no se puede medir con los mismos parámetros a todo el mundo… En México tenemos una cultura de mucha fraternidad”.

Será que, como siempre, ¿tiene otros datos? ¿O pensará que la fraternidad familiar se da por decreto? o quizá no sabe que fraternidad es un término derivado del latín frater, que significa hermano, y entre hermanos, quien los tenga lo sabe también, se vive violencia, o que la fraternidad como valor se basa en el respeto a la dignidad de las personas, en la igualdad de derechos y en la solidaridad, elementos que miles y miles de mujeres no ven en su vida cotidiana.

Sí queremos familias fraternas, pero necesitamos un líder fraterno que vea, escuche, luche y salve a las mujeres de la violencia histórica que hemos padecido.

rosaliazs.ceip@yahoo.com.mx

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