Shein: el hilo roto de la moda
Paradójicamente, la disculpa de Shein a las bordadoras del Istmo de Tehuantepec podría catapultar su éxito comercial. La marca china reconoció haber reproducido, sin autorización, diseños tradicionales oaxaqueños herencia viva de pueblos zapotecas y huaves, práctica ...
Paradójicamente, la disculpa de Shein a las bordadoras del Istmo de Tehuantepec podría catapultar su éxito comercial. La marca china reconoció haber reproducido, sin autorización, diseños tradicionales oaxaqueños —herencia viva de pueblos zapotecas y huaves—, práctica sistemática en su historial.
Sin embargo, las áreas de marketing de Shein están que truenan cohetes de alegría. A final de cuentas, la publicidad, positiva o negativa, es una forma de reconocimiento y una prueba de que lo que se hace, de alguna manera, es relevante.
Para la diputada Irma Pineda Santiago, presidenta de la Comisión de Culturas y Artes de Oaxaca en el Congreso local, “la disculpa es parte del compromiso alcanzado luego de tres reuniones de trabajo, entre representantes del Poder Ejecutivo y Legislativo, con su contraparte, directivos de la empresa china” (en nota de Patricia Briseño, 6/Oct/25, corresponsal de Excélsior en Oaxaca, que le ha dado seguimiento puntual al asunto).
Sin embargo, no hay compensación ni promesa concreta de beneficio para las comunidades afectadas. Y mientras tanto, las prendas siguen circulando en línea. Como Shein no desglosa sus ingresos por país, es imposible, de momento, estimar cómo le ha ido en México, pero acaso sus libros contables globales nos puedan dar una idea. En 2024, Shein facturó 37 mil millones de dólares. Acaso una aportación reparatoria a esas comunidades, que vaya directamente a talleres y bordadoras, sea lo más justo.
El caso es que Shein se ha llevado algunas notas en los diarios. En Francia, la empresa fue multada con 40 millones de euros por prácticas engañosas. El propio gobierno galo ha propuesto bloquear su sitio web tras detectar en su marketplace artículos prohibidos, como muñecas sexualizadas con apariencia infantil y armas de réplica.
A esas sanciones se suman otras más graves: reportes sobre condiciones laborales abusivas en fábricas proveedoras, con jornadas de hasta 75 horas semanales y salarios ínfimos, acusaciones de plagio contra diseñadores independientes y denuncias de greenwashing por campañas de “moda sostenible” tan falsas como los ostiones frescos del Ajusco.
La apropiación tiene sus matices conceptuales y sus limitaciones morales. Una cosa es la reproducción, a manera de homenaje, la reinterpretación o la paráfrasis, y otra es el plagio.
Su lógica de producción —decenas de miles de prendas nuevas cada día— convierte al diseño en residuo y el trabajo artesanal en una nota a pie de página. Los países en desarrollo, como México, son fuente de inspiración y mercado de consumo, pero también es verdad que son tiempos de gratificación instantánea.
En el fondo, el caso de Oaxaca habla de un modelo que se beneficia de la creatividad ajena. Hechas las disculpas públicas, ahora toca pagar. Y no, el dinero no garantiza la felicidad… aunque los ejecutivos de Shein no estarían de acuerdo con eso.
CAJA NEGRA
El periodista italiano Gabriele Nunziati denunció que fue despedido de la agencia de noticias Nova por plantear una pregunta incómoda en la Comisión Europea, situación que su exempleador ha negado, pero, ¿qué ocurrió?
El 13 de octubre, Nunziati preguntó, en conferencia de prensa: “Usted ha insistido en que Rusia debería hacerse cargo de la reconstrucción de Ucrania. ¿Cree que Israel debería pagar la reconstrucción de Gaza?”. La portavoz, Paula Pinho, respondió: “Es una pregunta interesante, pero no tenemos comentarios al respecto en estos momentos”.
Es lamentable que alguien pierda su trabajo. También lo es que, eventualmente, se trate de silenciar la libertad de prensa. Pero es mucho peor que, ante situaciones de crisis humanitaria, no se mida con la misma vara.
