Los diarios de Andrés Manuel López Obrador
Siempre es útil enterarse de la vida y obra de algún autor a través de sus diarios.
Las conferencias mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador se cuentan por cientos. Restan algunas decenas de ellas de aquí a que el sexenio concluya. Y las que eventualmente faltan a partir del infausto primer día, es decir, cuando López Obrador amanezca en su rancho de Palenque, Chiapas, según ha manifestado, una vez entregada la altísima responsabilidad que hoy tiene. Ya veremos si se aguanta las ganas de salir a declarar cualquier cosa. Esos actos ante la prensa, de carácter informativo “para el pueblo", han sido su patente.
He señalado en este espacio que me pongo a temblar nomás de pensar el momento en que la imprenta tenga listas las obras completas de Carlos Monsiváis. Con las mañaneras de López Obrador ocurriría más o menos lo mismo si algún aventurado editor se atreviera a transcribirlas, agregándoles obligadas notas al pie de página, incluyendo las que ofreció como jefe de Gobierno de la capital mexicana y tantas más en su larguísima lucha hacia el cargo que ostenta. Acaso a ningún otro mandatario de nuestro país se le podrán contrarrestar de manera tan directa sus dichos con los hechos. ¿Cuántas promesas de primera hora del día habrá incumplido?
López Obrador es autor de una veintena de libros, la mayoría sobre sus experiencias en su largo andar en la política. Nadie puede acusar al hombre de no haber vivido.
En un artículo reciente, Bernardo Bátiz, procurador del entonces Distrito Federal, señaló, a propósito del affaire con la colega María Amparo Casar, que López Obrador suele apuntar sus actividades: “… el Presidente recordó una entrevista entre la señora Casar y el escritor Aguilar Camín conmigo, para tratar de cambiar el ‘acta’ con la que podría cobrar libremente una pensión por la muerte de su esposo. En la entrevista (de radio, a propósito de ese asunto) con la reconocida periodista (Carmen Aristegui) dejé claras dos cuestiones: la primera, que no recordaba la entrevista a que se refiere el Presidente, pero que la misma pudo haber tenido lugar, puesto que reconozco la buena memoria del Presidente y sé que acostumbra a tomar notas de sus actividades políticas con objeto de dejarnos en sus libros un testimonio de su gestión” (La Jornada, 20-V-2024).
En ese mar de encuentros y desencuentros, de problemas a resolver y de emergencias que trastornan el acontecer, siempre es útil, y hasta entretenido, enterarse de la vida y obra de algún autor a través de sus diarios. Si López Obrador efectivamente hace apuntes, y ese material está fechado, qué mejor manera de mostrarse que haciéndolos públicos. ¿Como para cuántos tomos le alcanzaría? ¿Qué personajes saldrían mal parados? ¿Qué traiciones habrá sorteado? ¿Qué grilla se cocina entre las fuerzas políticas y económicas?
No hay novedad. Su editorial seguramente lo pensó y quizás ya le propuso un trabajo así una vez concluido su mandato y, con un poco de suerte, con López Obrador decidido a opinar sobre nuestra vida pública. Sus editores se frotan las manos.
CAJA NEGRA
Uno. Navegando en internet me topé con un videíto sobre los libros que López Obrador ha recomendado en las mañaneras, o al menos en varias de ellas. De los integrantes de la “comunidad cultural” que en días pasados firmaron un manifiesto de apoyo a Xóchitl Gálvez, y que se tomaron la foto con ella, el Presidente ha recomendado El vendedor de silencio, de Enrique Serna, y Morir en el Golfo, de Héctor Aguilar Camín, uno de sus más feroces críticos.
Dos. En ese sentido, surge la pregunta: al margen de filias y fobias, ¿qué libros de esos firmantes recomendarían ambas candidatas a la Presidencia?
Tres. Escuchado por ahí: “A ese manifiesto le faltó al final: ‘votaremos por la candidata que, según las encuestas, vaya en segundo lugar, aunque sea Xóchitl’”.
