El voto inútil

Lo que presenta el presidente del PRI como práctico es en realidad el voto inútil. Su candidatura al Senado, sin más, lo pinta a él como un voto inútil. Alito: Es el voto, inútil.

En Jalisco, las encuestas más recientes otorgan las preferencias a Pablo Lemus, candidato por Movimiento Ciudadano a la gubernatura de ese estado. Las intenciones de voto le favorecen entre 45 y 50 por ciento. En Nuevo León, cuyo Congreso también se renovará el 2 de junio, los sondeos indican que MC tendrá mayoría legislativa, es decir, el músculo que procura el gobernador Samuel García para continuar su administración sin mayores sobresaltos.

A menos que esos datos hayan sido dados a conocer con el propósito de engañar a jaliscienses y neoleoneses, situación en tiempos recientes señalada de manera constante como síntoma para “dirigir” o, en su caso, “inhibir” el sufragio, la situación luce relativamente cómoda para el partido naranja. En ocasiones anteriores he citado en este espacio a Mark Twain, a quien hoy parafraseo: Hay tres tipos de mentiras: las mentiritas, las mentirotas y las encuestas. Mínimo consuelo a quienes ven el vaso medio vacío.

Entre las mentirotas de nuestra actualidad política está Alito Moreno. Montó un escenario para sacrificarse en aras del voto útil para su candidata a la Presidencia, pero la respuesta de Jorge Álvarez Máynez le irritó: “Hay que decirle a Máynez que si le hacen falta huevos, yo se los presto…” (Excélsior, 16-V-2024).

La opción de Xóchitl Gálvez como candidata inició con aparente buena altura, pero su declive ha sido notorio y su discurso, huelga decir, ambivalente. Envalentonados, los voceros de los partidos que la postulan hinchan el pecho cada vez que abren la boca. Defienden… defienden quién sabe qué. A México, se supone. Ahí es cuando cualquier ciudadano más o menos informado entra en conflicto: ¿votar por una lerda o por la continuidad que ofrece Claudia Sheinbaum? Mal rayo nos parta. Está la opción del voto de castigo para Morena, pero ello supondría premiar al PRI y al PAN. En buen lío están metidos los indecisos.

Robó foco el llamado de Alito Moreno a que Álvarez Máynez decline a favor de Xóchitl. Como garantía, puso en la mesa la renuncia a su candidatura al Senado de la República y como dirigente nacional del PRI. Los tiempos cambian. O como diría Díaz Ordaz: “A mí ningún pendejo me renuncia”.

Hay en el fondo un hecho en la carrera presidencial: Movimiento Ciudadano, marcadamente en Jalisco y Nuevo León, cumplió su tarea sexenal. La gente que está con Xóchitl quiere resolver en medio año lo que no hizo en el lustro anterior. Ya lo dijo el propio Álvarez Máynez: “Si quieren sacar a Morena, Xóchitl Gálvez debería declinar” (El Sol de México, 17-V-2024)

Lo que presenta el presidente del PRI como práctico es en realidad el voto inútil. Su candidatura al Senado, sin más, lo pinta a él como un voto inútil. Alito: Es el voto, inútil.

CAJA NEGRA

Fue un día de finales de febrero de 2017. Llegué puntual, a las 11:00 de la mañana, a su casa en la colonia El Rosedal, en Coyoacán. Me pidió descorchar una botella de vino. Bebimos y hablamos de la vida y obra del periodista y escritor Luis Spota. En realidad, muy poco de algunos de los instantes que compartieron como pareja y mucho más de la producción del novelista, auténtico long seller de nuestras letras, y de su quehacer en varias redacciones. Salí borracho y agradecido.

Fue una delicia escuchar durante un par de horas a Elda Peralta, actriz de la época del cine de oro mexicano que conociera y se enamorara de Spota en el ámbito de las luces y las cámaras. Autora, asimismo, de La época de oro sin nostalgia. Luis Spota en el cine 1949-1959 y Luis Spota: Las sustancias de la tierra. Una biografía íntima, en los que deja patente una relación bella y permanentemente cómplice. Elda Peralta, mujer de varios frentes (cine, teatro, literatura, televisión) murió el 15 de mayo pasado, a los 91 años.

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