CDMX: la rifa del tigre
De los mil y un problemas que tiene la capital del país, esperaría que se debata, con la seriedad que amerita el caso, uno en particular importantísimo: la población de las ciudades dormitorio.
Alguna vez lo escribí en este espacio: Sólo alguien muy tonto desea ser jefe de Gobierno de la CDMX. Está la inseguridad, que se combate, y ahí están las cifras y los datos, pero ello representa una jaqueca diaria para las autoridades en turno. No obstante, una cosa es que la policía capitalina y demás autoridades competentes implementen acciones, que de botepronto parecen insuficientes, y otra, severamente distinta, es que una noche cualquiera se caiga el Metro. Es lo malo de sacarse la rifa del tigre.
Sin más rodeos, el tonto en este caso se llama Santiago Taboada. No digo que Clara Brugada esté que ni mandada a hacer para esa altísima responsabilidad, pero es mucho más cómodo hacerse de la vista gorda ante el llamado Cártel Inmobiliario en la alcaldía Benito Juárez que meterse a la guarida de los lobos en Iztapalapa.
De todas maneras, en su momento los aspirantes a contender por la candidatura del exDistrito Federal se contaban a racimos: de la inadaptada que administra la Cuauhtémoc al hijo de la actriz María Sorté, a quien hicieron a un lado por, sospecho, el caso de Ayotzinapa, que puede golpear a Morena en cualquier instante. Tarde o temprano las facturas por la demagogia deben pagarse.
De acuerdo con El Financiero (9-III-2024), la contienda que decidirá la Jefatura de Gobierno en la Ciudad de México arrancó con un “escenario competido”. Brugada tiene 44% de las preferencias, en tanto que Taboada llegará al debate de mañana con 36% de las preferencias, aproximadamente, en encuesta del especializado diario realizada a finales de febrero y principios de marzo. Interesante que en este estudio haya un 13% que “no manifestó preferencia”.
En este veloz recuento mencionaré al tercer candidato que estará en la boleta, Salomón Chertorivski, con 7% de la intención de voto, sólo para apuntar que el tipo, políticamente hablando, te saluda con la mano derecha en tanto que en la izquierda empuña una daga.
De los mil y un problemas que tiene la capital del país, esperaría que se debata, con la seriedad que amerita el caso, uno en particular importantísimo: la población de las ciudades dormitorio. Hay un número muy elevado de ciudadanos que se trasladan a diario a trabajar a la CDMX desde todos los municipios posibles del Estado de México, gente que debe tomar su transporte al diez para las cinco de la mañana, por ejemplo, porque si abordan el camión urbano a las 5:05 de la madrugada, ya no llegaron a tiempo. Diez minutos hacen la diferencia de empezar el día en un infierno.
Durante la pandemia fue bastante deprimente leer casos de indignación y alarma por la cantidad de gente en los paraderos de la estación Pantitlán. Bueno, todos esos ciudadanos no comen si no trabajan. Así de sencillo. Al no contar con residencia en la CDMX, ellos no votan aquí, pero la realidad capitalina va mucho más allá de las colonias Del Valle, Nápoles, Condesa, Roma, Polanco o el Pedregal. Si se resuelve de la mejor manera posible la problemática del transporte público, para lo que se requiere una inversión multimillonaria, en buena medida se aliviaría el tránsito de una ciudad monstruosa como la nuestra.
Pero no me imagino a los candidatos varones que debatirán mañana en un mitin en La Nopalera o en la San Felipe o en alguna colonia de las orillas, donde jamás pasó Dios. Recordé estos días una entrevista que tuve con el colega neerlandés Feike de Jong, que del 1º de noviembre al 21 de diciembre de 2009 caminó por las orillas de la zona conurbada del Valle de México. De ese recorrido tomó fotos y escribió una bitácora para el proyecto Límites. Caminando por la megalópolis del Valle de México. ¡Ahí está! Ni Taboada ni Chertorivski serían los primeros güeritos que pisan esos territorios en lo que va del siglo.
