Tiempo entre lecturas: ¡hoy es cuando!

Sin embargo, veo que la lectura sucede a un ritmo diferente al del medio audiovisual y al del mundo real. En la literatura tú avanzas los ojos a tu paso, tú terminas los párrafos y decides si continuar o releer, pues eres parte del ritmo.

Porque lo prometido es deuda y porque al hablar de descanso se acerca el libro, me sumerjo en el mar de la lectura. Muchos tenemos la fortuna de recordar en la infancia la presencia de los libros y podemos evocar cuentos cuya lectura nos acompañaba al dormir, como primeramente Los tres cochinitos y más tarde Las mil y una noches. Yo evoco que era una gran aventura entrar a la biblioteca de papá y ver todos esos títulos que más tarde disfrutaría, como El padrino, Tierra de volcanes o grandes tomos de la historia de México o de la Segunda Guerra Mundial, que tras varios ayeres son parte de mi vida, mi imaginación y mis referentes.

Afirma Borges que “La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido”. Creo que esta frase habla de un doble juego: el autor entrega su mundo, su visión o su historia y el lector entra en esos entramados, como tomado de la mano, pero reinterpretando y adaptando los contenidos.

Para ilustrar, comparemos la lectura con las series y películas. En la televisión recibimos imágenes claras que nos muestran cómo son las cosas y todo ello a un ritmo algo apurado, factores que nos invitan a entrar como espectador o receptor. No busco reprobar la pantalla, que disfruto y a la que también acudo, pero al comparar podemos ver el valor de la lectura: a diferencia de la televisión, la literatura nos entrega palabras y no imágenes. Eso lo cambia todo. Al leer “silla” alguien puede ver una de escritorio y otro la de Van Gogh. Si bien las palabras catalogan y dan límites a la realidad, si las comparamos con las imágenes, apreciaremos que dan categorías más móviles, abiertas y flexibles.

Más allá de lo que pretende el autor, en la lectura tú como lector completas los espacios disponibles. Eres parte de la narrativa, pues construyes la imagen y engalanas la historia con tintes particulares. Puede que se describa largamente una habitación, pero tú completas con lo no dicho y reinterpretas luces y sombras, colores y tonos. Tú traes tamaños, texturas y olores con tu propio mirar. Lo mismo con los personajes: quizás algunos sean descritos con rasgos muy característicos, pero tú imaginas una forma de caminar, dibujas el tono del cabello o imaginas la forma de la cara. Categorías como “mujer guapa” o “mujer madura”, pueden lucir de muchas maneras, lo cual nos da un rol activo con el que completamos elementos y alimentamos la trama.

Por otra parte, la lectura ofrece una cierta pausa. No pretendo romantizar la lectura, pintándola con un buen café en una tarde de lluvia y chimenea, pues leer también es leer en el iPad o en el camión y cuando un libro te atrapa lees donde sea y como sea. Sin embargo, veo que la lectura sucede a un ritmo diferente al del medio audiovisual y al del mundo real. En la literatura tú avanzas los ojos a tu paso, tú terminas los párrafos y decides si continuar o releer, pues eres parte del ritmo (parte, repito, pues los buenos autores saben cómo apresurar tu lectura con una narración veloz y de frases cortas o cómo ralentizar la cadencia con una detallada descripción).

Lo anterior sucede bajo este gran paraguas que es la atención presente, valiosa en un mundo en el que se calcula que el tiempo de atención es de 8 segundos. La lectura nos invita a bajar la velocidad, pues la única forma de saber qué va a pasar es leer una a una las oraciones.

Por lo anterior, creo que la lectura te da la oportunidad de oírte a ti mismo, ver qué piensas o sientes de lo escrito, conectar con ese tú que lee y que se quedará suspendido unos instantes tras cerrar la contraportada, para depurar todo lo que acaba de pasar. Al estimular la atención presente, la imaginación y el pensamiento propio, en la lectura estás invitado a nada menos que traer tu mundo al mundo.

Con algo de suerte, tras estas letras quedes con apetito de echarte unos minutos de lectura esta tarde. Sumérgete en esa aventura y comparte con ese gran compañero que te permite, cuando tú quieras, superar las fronteras del espacio temporal.

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