Quizá nuestra inteligencia sí es artificial

Hoy la libertad es artificial, porque lo artificial es lo que no se ajusta a lo que hay en la naturaleza y lo que he citado en esta breve descripción está muy distante de la naturaleza humana

Entre filósofos te veas… Y así me vi hace ya varios años cuando empezaba a hablarse sobre el tema de la inteligencia artificial. Iniciaríamos un posgrado con este nombre: Ciencia de datos e inteligencia artificial. En amable reunión para sellar ya el proyecto, el nombre fue definido como un error —no semántico—, sino mucho más profundo: la inteligencia propia del hombre no debía llamarse artificial, esto va contra su misma definición. Tras discusiones el tema quedó zanjado, el posgrado aprobado y hoy, hablar de inteligencia artificial es tan común como hablar de matemáticas aplicadas o derecho laboral.

José M. de Torre dedica a la inteligencia un capítulo entero en su Compendio de filosofía recogiendo algunas de sus declaraciones, afirma que la inteligencia es propia del hombre, pues es evidente que le permite conocer las cosas mejor que como lo hacen los animales. Con ella se descubre el fin de las cosas, se sabe para qué son; se expresa a través del habla, con un sistema de sonidos articulados que comunican no sólo sentimientos, sino también ideas. La inteligencia actúa formando conceptos, nociones y haciendo juicios, y de éstos, deduce sus consecuencias, de tal forma que el hombre puede conocer el objeto, fuera de la propia subjetividad y comprehender las cosas como son. Voy a tomar algunas de estas ideas porque he entrado en una duda existencial ¿es esto la inteligencia humana?

Describo algunas situaciones del día a día que ilustran mi inquietud: los animales hoy tienen una serie de cuidados análogos a los de las personas; es fácil encontrar letreros de pet friendly en tiendas y centros comerciales, con señalamientos tales como “cuidado con las escaleras”, “espacio para basura” ¿leerán ya? El confort del que pueden disfrutar algunas mascotas ha ido escalando, de la mano de los costos monetarios correspondientes; basta ver en los aviones las opciones de viajes para animales de compañía; incluso puede sorprendernos la manera de comportarse de las mascotas que vuelan en premier o en clase turista y a veces percibimos que, incluso pueden saludarte con un ruido secundando a su dueño. Es real que los animales emiten sonidos que expresan emociones y sentimientos, pero, como puntualiza José M. Torre, sin capacidad de articularlos como una idea.

Hoy nos expresamos más dando un clic y enviando un emoticón, que, por cierto, felicito a los creativos porque, sin duda, son expresivos, de tal forma que la inteligencia que se manifiesta en el habla, ya no necesita el habla: pongamos una mano en forma de like o un corazón y hemos dicho todo.

En otro orden de ideas, aumentan las enfermedades psíquicas en jóvenes, la mayoría, según estudios, identificadas como el estrés o la ansiedad, es decir el miedo al futuro. La inteligencia se ha olvidado de conocer el fin propio, el para qué. Las redes sociales juegan un papel muy importante en este tema que hoy llamó mi atención. No se necesita hacer juicios, conocer consecuencias o descubrir verdades, lo que se requiere es ser aprobado por un número de followers, no importa nada si lo que se escribe es cierto, si la foto es real o manipulada perfectamente con los filtros de la cámara. Entonces la capacidad de hacer juicios, entendida como la parte de la inteligencia por cuya virtud puede distinguirse el bien del mal y lo verdadero de lo falso, o bien, la opinión razonada que alguien se forma sobre una persona o una cosa, no se necesita; ya que el bien, el mal, lo verdadero o lo falso, es más un tema de mayorías o minorías que un apego a la realidad.

Por último, la libertad ¡la tan deseada libertad! Se ha convertido en la capacidad de hacer algo, cualquier cosa, incluso sobre la propia voluntad; la libertad es poder expresarse u opinar sobre algo y sentirse libre realizando las actividades que nos gustan, es el disfrute; ya años atrás el carpe diem hacía gala de esta libertad.

Si hoy me volviera a reunir con mis colegas filósofos tal vez les diría que sí, que hoy la libertad es artificial, porque lo artificial es lo que no se ajusta a lo que hay en la naturaleza y lo que he citado en esta breve descripción está muy distante de la naturaleza humana. Entonces sí queridos lectores, llegó el boom de la inteligencia artificial y ¡lo compramos! Hoy no es la inteligencia artificial una ciencia de estudio, es nuestra propia inteligencia que se ha hecho —por sus actos— artificial. Les dejo tarea para pensar.

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