¿Quiénes son los ciudadanos del mundo?
No hay duda que la sustentabilidad o sostenibilidad, cualquiera que sea la manera en que la llamemos, abarca la realidad compleja del hombre y su entorno, y hoy la realidad nos obliga a atender la casa común y a quienes poblamos esta casa común como tan oportunamente la ha llamado el PP Francisco.
Escuchamos con frecuencia el término “ciudadano del mundo". Más que un término, llega a ser un estilo de vida. Considerarse y sentirse ciudadano del mundo significa asumir que formamos parte de redes múltiples, diversas, locales y no locales con un impacto y alcance mayores a los que podríamos lograr como actores en solitario en sociedades aisladas; así es como reconocemos este término a nivel global, y como lo resume la ONU. Al igual que este concepto ya forma parte de nuestro vocabulario y cultura, también nos hemos acostumbrado a otros como sustentabilidad, sostenibilidad, ecosistemas, medio ambiente y otros de mayor complejidad como holocenosis y biocenosis, que designan el conjunto de interrelaciones entre los seres vivos; especialmente me gusta el concepto de “ecología integral" (Carta Laudato si del papa Francisco), pues incorpora las dimensiones humanas y sociales para el desarrollo sostenible; será posible en la medida en que se reconozca esta interdependencia en las propuestas de desarrollo, conjugando la trilogía de lo económicamente viable, cuidadoso con el medio ambiente y respetuoso por la dignidad humana en lo social.
La pasada semana, en dos países europeos se miraba a Latinoamérica. Desde Roma, más de 200 directivos universitarios, del sector público y privado tuvieron la posibilidad de dialogar con el papa Francisco sobre ejes temáticos que representan los desafíos económicos, sociales, culturales y tecnológicos. El encuentro fue organizado por la Red Universitaria para el Cuidado de la Casa Común (RUC) y la Pontificia Comisión para América Latina.
Al mismo tiempo, en Madrid se llevaba a cabo un curso organizado por la Unesco y el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), dirigido a un grupo de rectores de Iberoamérica con el mismo objetivo: generar interacciones transformadoras ante los retos de nuestra sociedad, nuestras culturas y el medio ambiente, a través de la reflexión y el diálogo proactivo.
En ambos encuentros se intercambiaron ideas, experiencias y perspectivas sobre el papel de las universidades en la promoción de acciones fundamentales para avanzar en este camino hacia un futuro más sostenible, abarcando los entornos educativos, de investigación, pobreza, situaciones económicas, culturales y del medio ambiente en las que nos toca contribuir.
Dos países, dos instituciones, dos enfoques, diferentes credos, pero un fin común: que sea la universidad un recinto donde pueda prepararse un sendero que ilumine el futuro; generadora de planes de promoción del desarrollo sostenible a través de la gobernanza, la gestión y la cultura universitaria, de acuerdo con el contexto y necesidades del entorno; forjadora de agentes promotores del cuidado y conservación del equilibrio en nuestro mundo, fomentando una cultura hecha vida que manifieste las interacciones humanas más adecuadas, basadas en el respeto y reconocimiento de la dignidad humana y a la vez, en armonía y equilibrio con el entorno.
No hay duda que la sustentabilidad o sostenibilidad, cualquiera que sea la manera en que la llamemos, abarca la realidad compleja del hombre y su entorno, y hoy la realidad nos obliga a atender la casa común y a quienes la poblamos, como tan oportunamente la ha llamado el PP Francisco.
Hago énfasis en el “quién”, pues la universidad continúa con su misión de aportar a la sociedad ciudadanos con valores universales, como lo recordó en uno de estos encuentros Francesc Pedró, actual director de Unesco IESALC.
“Ciudadanos del mundo”, pero y ¿qué mundo dejaremos a los próximos ciudadanos? Retomo el término de la ciudadanía mundial, pues así, con mentalidad amplia, con capacidad de diálogo y reflexión, y con el fortalecimiento de redes es como fomentaremos el desarrollo sostenible, asumiendo la responsabilidad social para actuar en beneficio de todas las sociedades, iniciando con la propia y con visión de futuro.
