Otra cara de la pandemia: la renovada conciencia de lo global

En la pandemia experimentamos cambios en nuestra forma de vivir, estudiar y trabajar.Aunque se dificultó lo presencial, cayeron las fronteras para otros encuentros y perspectivasde colaboración a distancia.

En estos días pienso sobre la internacionalización y las competencias globales, pues me encuentro aprendiendo de colegas de otros países y recientemente aprobamos la nueva planeación estratégica de International Affairs. Pero, más allá de esto, es una reflexión que me ha acompañado ya por meses porque aprecio que la globalización se ha visto exacerbada con la pandemia. 

 Este evento colectivo, este desafío compartido nos unió a todos en torno al desarrollo de vacunas y la definición de protocolos, entre otros, pero, sobre todo, nos unió en lo humano, pues la pandemia marcó un hito de solidaridad mundial que nos mostró nuestra patente vulnerabilidad. 

 Durante la pandemia de manera natural estuvimos muy al pendiente del manejo de la crisis sanitaria en cada país. Vimos qué medidas o restricciones tomaron Australia, Estados Unidos o Inglaterra, y seguimos los complejos fenómenos que se vivieron en países como Perú o Venezuela. 

 Si hacemos memoria, recordaremos cómo dábamos seguimiento diario a las métricas de los contagios y fallecimientos en todo el mundo y cómo nos enterábamos al instante de qué presidente se enfermó o se recuperó, de manera que hoy tenemos nociones amplias de los cambios que trajo la pandemia en otros países en términos económicos, sociales, educativos, etcétera. 

 Y en estas vivencias nos espejeamos. Vimos tanto en nuestro país como en otros las distintas caras de la pandemia; las caras difíciles y las de las oportunidades y aprendizajes. Vimos relatos lamentables, como testimonios de resiliencia y esperanza. Este es el nuevo modo de vivir: saber, con toda certeza, que estamos profundamente interconectados. 

 Por otra parte, en la pandemia experimentamos cambios en nuestra forma de vivir, estudiar y trabajar. Aunque se dificultó lo presencial, cayeron las fronteras para otros encuentros y perspectivas de colaboración a distancia. Vivimos modelos online e híbridos, nos conectamos para trabajar remotamente con personas que volvieron a sus ciudades y buscamos consultores o proveedores de servicio de otros lados del mundo. 

 Hoy es hora de no bajar la guardia, sino al contrario, tomar las lecciones aprendidas y darles cauce. La innovación no está únicamente en lo que no se ha hecho y lo que falta, sino también en lo que se ha desarrollado y requiere más atención. 

Quienes trabajamos en universidades hemos de estar comprometidos en la formación de jóvenes que sean capaces de ver más allá de su entorno, que valoren la riqueza de la interculturalidad y que quieran servir al otro, todos los otros. 

 Desde hace años, pero ya de forma inminente, las universidades debemos ir mucho más allá de la movilidad física de alumnos y profesores. Debemos asegurarnos de que estamos dando a buena parte de los alumnos la oportunidad de tener experiencias significativas y académicas de internacionalización, con independencia de sus recursos económicos o la orientación de su carrera. 

En la institución que represento estamos buscando darlo con y a través de los profesores, pues en la medida en que estos vean el valor de desarrollar sus competencias globales y llevarlas al aula, gestaremos una cultura de una internacionalización académica y transversal. Una auténtica internacionalización en casa, que geste una cultura y que permee en la comunidad universitaria. 

 Debemos fomentar las cuatro claves de las competencias globales en alumnos y profesores. Parafraseo que, según la OCDE, esto consiste en cuatro claves, en desarrollar la capacidad pluridimensional de: (1) examinar o investigar temas locales e internacionales, (2) comprender y apreciar otras perspectivas, (3) interactuar de manera respetuosa y pacífica con los demás y (4) emprender acciones para el bien de esta, nuestra casa común. 

En un instante de autoexamen podrás detectar qué clave has desarrollado y qué otra merece tu atención. Hay mucho por hacer, pero el mayor logro es incluir en tu hoy una pequeña nueva acción, ¿te animas conmigo? 

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