Cuatro prácticas para vivificar la cultura de las organizaciones

El cuestionamiento, muchas veces, nace cuando alguien formula ideas que inspiran.Si los docentes y los líderes de las instituciones aportamos perspectivas ricas, caeránen cascada las preguntas profundas, de ésas que valen la pena y movilizan.

Cuando se trata de cultura organizacional, la impronta debe reavivarse continuamente. En este inicio de curso me vuelvo a plantear cómo podemos ilusionar y reilusionarnos con las dimensiones que implica ser una institución que busca apasionada y auténticamente aportar a la sociedad.

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Es muchísimo lo que se puede compartir, pero hoy me inspiro en una experiencia interesante de Estados Unidos: el Prison Entrepreneurship Program es un programa que busca reinsertar socialmente a presos texanos que están a punto de cumplir su condena, a través de la formulación de un emprendimiento empresarial. Quienes lo finalizan se gradúan con un diploma de validez oficial y exponen su proyecto frente a un jurado de empresarios, que escogen las mejores iniciativas para promoverlas en la vida real cuando los creadores salgan de prisión.

Este programa es de enorme trascendencia y potencialidad en Estados Unidos, pues recordemos que el 25% de los reos del mundo están en ese país, pero, además, es de interés para cualquier institución, porque tiene por base cuatro ideas que conviene siempre tener en cuenta. Éstas son las invitaciones a: ser cordiales, cuestionarnos, encontrarnos y conversar.

Q Ser cordiales: la Real Academia define “cordial” como quien tiene la “virtud para fortalecer el corazón”. Eso es precisamente lo que hace un profesor: fortalecer el corazón de los alumnos. Y es, o debería ser, también lo que hace un líder organizacional: fortalecer los corazones de los miembros de su equipo.

En realidad, si lo pensamos, también hay algo que comparten un alumno y un colaborador: ambos tienen la osadía de permitir que otro le guíe. En cada uno de nuestros espacios de magisterio, debiéramos tener muy presente que quien está frente a nosotros está poniendo parte de su ser en nuestras manos.

Así, hemos de buscar que los diálogos y encuentros que desarrollemos con ellos sean pequeñas dosis que vigorizan y revitalizan los corazones. Recordemos que el bienestar de las personas se vincula directamente con el bienestar de la organización entera, pues las instituciones no son, lo decíamos en otra entrega, entes abstractos, sino lugares de personas y tejidos sociales vivos.

Q El segundo: cuestionarnos. Hoy, la distinción entre lo que es importante y lo que no pareciera cada vez más borrosa e indiferente. El cuestionamiento, muchas veces, nace cuando alguien formula ideas que inspiran. Si los docentes y los líderes de las instituciones aportamos perspectivas ricas, caerán en cascada las preguntas profundas, de ésas que valen la pena y movilizan.

Q Tercero: encontrarnos. El encuentro es una labor formativa porque parte de la conciencia de que nos necesitamos. En todo tipo de organizaciones, hemos de conjugar la virtualidad, que nos ha traído tantísimos beneficios, con el cuidado personal a favor de la cercanía.

En el caso particular de las universidades, hemos de recordar que la educación es un acto continuo que nos recuerda que vivimos a la intemperie, pero que ayudar —que es labor artesana— es una manera de amparar y ofrecernos mutuo cobijo.

Q Cuarto, conversar. Conversar requiere poner atención, empatizar. Conversar tiene su origen en la palabra conversare, que implica dirigirse con alguien hacia algún sitio; es caminar con, es recorrer juntos tramos de vida.

Un líder y un profesor comparten el deber de propiciar la conversación. Buscar la conversación personal. Un cuestionamiento que debiéramos hacernos continuamente sería: ¿en mi vida, en mi trabajo, promuevo una verdadera conversación con los otros?

¿Por qué menciono estas ideas para recordar la esencia de una institución? Porque la cordialidad, el cuestionamiento, el encuentro y la conversación son prácticas cotidianas y eficaces que abonan a la cultura y avivan el llamado a aportarnos y aportar a la sociedad.

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