¿Covid-19 o trollismo? ¿Una realidad parecida?
Por ejemplo, entre 2016 y 2017 se detectaron varias granjas de trolls que generaban historias falsas virales que apoyaban a un candidato postulado en las elecciones de Estados Unidos y desacreditaban a su contrincante por ataques a su imagen pública.
De manera oficial, este 5 de mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado el fin de la emergencia sanitaria global por la pandemia de covid-19. De igual modo lo decretó el gobierno de México el 9 de mayo. Iniciamos este mes con esta esperada y buena noticia. Ese minúsculo virus que trajo tantos estragos en el mundo entero y que sin temor a equivocarme cambió nuestra manera de ver la vida, de trabajar, de valorar la salud, de relacionarnos y muchos etcéteras más. Un virus biológico de contagio inmediato, de difícil curación y muchas veces letal.
Ahora, al mismo tiempo que leo este anuncio oficial de la ONU, leo un artículo de otro virus, el virus del troll ¿te suena?, quizás así no, pero este virus es en otro sentido tan fuerte y amenazador como covid-19. Un troll en internet es una persona que aprovecha cualquier lugar en la red en el que se puedan hacer comentarios para crear controversia y fomentar el enfrentamiento entre otros usuarios. Su objetivo es llamar la atención y molestar. Elisabeth Noelle-Neumann, en su libro La espiral del silencio, opinión pública: nuestra piel social, dedica un estudio —no reciente si consideramos que salió a la luz en 1995—, donde relata el movimiento de la opinión pública alrededor de las elecciones en Alemania de 1965, concluyendo tras un serio estudio, como el clima de opinión depende en gran medida de quién hable y quién permanezca en silencio. Destaca un capítulo dedicado a cómo la lengua se suelta cuando uno se siente en armonía con el espíritu de la época. Este fenómeno analizado a profundidad a finales del siglo XX se ha ido fortaleciendo a lo largo del siglo XXI, por ejemplo, entre 2016 y 2017 se detectaron varias granjas de trolls que generaban historias falsas virales que apoyaban a un candidato postulado en las elecciones de Estados Unidos y desacreditaban a su contrincante por ataques a su imagen pública. El lugar desde el que se originaban y difundían estos textos que provocaban inestabilidad, estaba a una distancia de más de 12 horas de vuelo transoceánico del país de la campaña electoral.
Haciendo una analogía entre un virus biológico y el virus del troll, el primero daña al cuerpo robándole la salud, el segundo daña la mente, separándola de su objeto: la verdad. Si el cuerpo necesita quitarse el virus SARS-CoV-2 para poder estar sano, la mente necesita quitarse de encima el trollismo para poseer la verdad.
Noelle Neumann encuentra una nueva capacidad humana: la percepción del clima de opinión, donde las mayorías quizá no son mayorías cuantitativamente, sino minorías que hablan. Y ¿por qué se escucha tan fuerte esta voz? Porque tememos a diferir al clima de la época. En 1991 en BBC news Magazine ya se hablaba del trolling en un interesante artículo, que con un tono difusivo, deja ver el mismo fenómeno; la opinión varía dependiendo de la agresión o no del virus del troll. Cuestiona ¿qué es, quiénes lo hacen y por qué? Y señala con ejemplos que son víctimas bombardeados con insultos, provocaciones y amenazas, en internet siempre bajo la sombra del anonimato. Ya decía Randi Zuckerberg, quien trabajó como directora de Marketing de Facebook, que los mensajes anónimos deben ser prohibidos, y declara: Creo que las personas se esconden detrás del anonimato y sienten que pueden decir lo que quieran detrás de puertas cerradas.
Y sí, el virus SARS-CoV-2 como pandemia ha terminado. El trollismo como pandemia se ha exacerbado, la hiperdigitalización y el abuso en las redes de este virus han desatado una ausencia de pensamiento propio, una opinión basada en las RRSS, un alejamiento poco a poco y cada vez mayor de la realidad, una tendencia a leer convulsivamente los mensajes negativos, las acusaciones, sin ningún interés en su verdad. El virus del trolling anunciado hace una treintena, hoy es más grande que una pandemia, el contagio es más rápido y su cura requiere al menos dos elementos que no están de moda: reflexión y compromiso con la verdad y sobre todo diálogo y escucha.
¡Cuántos estudios hicimos para sacudirnos del covid-19!
¿Podremos sacudirnos de este virus digital que nos aleja de la verdad?
