Los caídos

A los 385 médicos, doctoras, enfermeras, enfermeros, laboratoristas, personal de salud y de intendencia que han muerto en la batalla contra el ...

                A los 385 médicos, doctoras, enfermeras,

                enfermeros, laboratoristas, personal de salud

                y de intendencia que han muerto
                en la batalla contra el covid-19

 

La consigna era clara: “La atención sin protección pone en riesgo mi profesión". El personal médico del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias realizó un paro activo y una protesta el 10 de junio porque están hartos de ser ignorados por la autoridad federal, 150 de sus compañeros dieron positivo a covid-19. Se contagiaron en el frente de la batalla y ahora su vida está en riesgo.

No es la primera vez que el personal de salud de diversos hospitales del país pertenecientes a Salud, IMSS, ISSSTE o sistemas estatales se manifiestan para pedir el material y las condiciones indispensables para atender la pandemia. Pero el gobierno federal los ignora y cuando un periodista o medio de comunicación les da voz, entonces se ataca al mensajero y se desdeña la protesta.

¿Dónde está el equipo que se compró? El canciller Marcelo Ebrard dijo que México destinó 56.4 millones de dólares para adquirir cinco mil 262 ventiladores, 725 mil guantes y 11.5 millones de máscaras respiradoras KN95. ¿Ya se distribuyeron?, ¿a dónde, a quiénes?, porque sí hemos visto las imágenes de los aviones que vienen de China con los insumos, pero también las protestas del personal de salud que toma los pasillos o los patios de los hospitales o bloquea calles y avenidas.

Éstas son las cifras —actualizadas al 8 de junio— de la emergencia que vive el personal en hospitales, que registra la propia Secretaría de Salud y al mismo tiempo ignora:

Hay 26 mil 666 casos de personal médico, enfermería, laboratorio, cocina e intendencia contagiados; 385 han muerto y cuatro mil 465 son casos activos (con posibilidad de contagiar a otros en los próximos 14 días).

La Ciudad de México encabeza el número de casos de médicos y enfermeras contagiados, después, el Estado de México, siguen Jalisco, Tabasco y Nuevo León.

El 57.7% de los 26 mil 666 casos de contagios son mujeres, entre los 30 y 39 años de edad; de esos casos, 41% son enfermeras, 31% médicos, 25% otros profesionales de la salud, 2% laboratoristas y 1% dentistas.

Hay más datos: de los 26 mil 666 enfermos, 147 están intubados; 1,154, hospitalizados y graves; 1,097 hospitalizados estables y 24, 268 ambulatorios.

Las 385 defunciones están concentradas en la CDMX, Estado de México, Tabasco, Puebla y Veracruz. Son hombres, mayores a 65 años, los que más murieron.

“El virus se ríe de tu bata de tela”, se leía en otra de las cartulinas de la protesta del 10 de junio. No es la primera vez que escucho que la tela de las pijamas de enfermos y de las sábanas sustituye al material especializado para atender epidemias.

La primera vez que lo escuché fue de un neurosiquiatra que, decepcionado y preocupado, me dijo que en su Hospital Samuel Ramírez Moreno tenían que hacer sus trajes con las sábanas, que las enfermeras se las amarraban al cuerpo, porque a ellos no les enviaron material para atender el covid-19, a pesar de que alertaron de la presencia de pacientes siquiátricos contagiados, quizá por el propio personal de salud que trabaja turnos extras en otros hospitales o porque el director Javier Bañuelos Arzac no tomó las medidas de precaución sanitaria y mantuvo las consultas externas sin ningún protocolo para los pacientes externos y personal médico.

El doctor me habló de cuatro muertos, eso fue apenas el 23 de mayo.

Después leí el caso en Yo también (una plataforma de noticias sobre discapacidad), ahí Katia D’Artigues confirmaba el brote de covid-19 en el hospital siquiátrico. Desde el 8 de mayo tenían indicios de tres pacientes internados ahí y que presentaban los síntomas. La autoridad del hospital no hizo nada.

La periodista D’ Artigues pudo hablar con personal del hospital para confirmar la información. Efectiva y, lamentablemente, ya hubo cuatro muertos: tres de enfermería y un paciente.

“Hay otros 6 casos de enfermería más confirmados y un médico”, publicó Yo también; y sobre los pacientes indica que son 11 casos positivos y siete ya fueron trasladados a otros dos hospitales.

Los enfermeros Silvestre Padilla Rosas y Arturo Cañas murieron, igual que la enfermera Mónica Flores Osorio, quien murió en el parto, refiere la información que también fue publicada en El País.

¿Quién está con el personal de salud? ¿Quién protege al personal médico y de enfermería? ¿Quién los va a escuchar? Y lo más urgente, ¿quién atenderá sus demandas y supervisará que el equipo esté en sus manos, que las instalaciones sean las adecuadas, que repararán los baños y taparán las goteras?

¿De qué sirven las campañas (spots) del gobierno federal y del Senado de la República para cuidar a los médicos, doctoras, enfermeros, enfermeras, laboratoristas, radiólogos, personal administrativo, de intendencia y cocina, si en los hechos no les entregan el equipo necesario?

¿Para qué quieren las mascarillas, guantes, gorras y batas en las bodegas? ¿Por qué lo que entregan es de tan baja calidad, no les alcanzaron los 56.4 millones de dólares?

Yo no quiero ser indiferente, me sacudió la columna de Ivonne Melgar, “¿Seguirán cayendo?” (Excélsior, 06/06/20), ¿la autoridad seguirá siendo omisa, ciega y sorda?

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