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No sabía cómo iba a ser ese momento en que Rocco tuviera un hermano, tiempo atrás sólo de pensarlo mi piel se ponía chinita y emociones encontradas me daban vueltas por todos lados. Lloraba mucho y me daba una especie de frustración permanente sólo de pensar que no ...

No sabía cómo iba a ser ese momento en que Rocco tuviera un hermano, tiempo atrás sólo de pensarlo mi piel se ponía chinita y emociones encontradas me daban vueltas por todos lados. Lloraba mucho y me daba una especie de frustración permanente sólo de pensar  que no logré mantener a mi familia unida. Me cuestionaba y, ¿cómo sobrellevaría esto de tus hijos, los míos, los suyos, todo este “merequetengue” al que se enfrenta uno al ser divorciado?

Con el paso de los años me fue cayendo algo que llaman madurez; fue muy gradual el cómo fui entendiendo lo sencillo que son las cosas.

Crecí pensando que me iba a casar e iba ser feliz para siempre, ése fue el único concepto que tuve durante muchos años de mi vida. Me casé y algo pasó, y más rápido que lento se acercaba el momento de tomar la decisión de seguir con mi familia en una ‘olla express’ o ‘mutilarla’ socialmente.

Me aventuré y me tiré al vacío para seguir por el camino que parecía no ser el seguro y, mi instinto no me engañó, fue el mejor.

He tenido la fortuna de criar a mi hijo sola, con ayuda de su padre, sí, pero no con el modelo de una familia ‘tradicional’, cosa que me costó mucho asumir, pero ahora creo que es la mejor vía para los involucrados, pues estamos plenos y felices.

Cuando me toca recoger a mi hijo en casa de su padre, el amor que se siente cuando lo recojo se me impregna intensamente, se siente a kilómetros de distancia y le agradezco a la vida porque nunca lo había sentido así.

Rocco hace unos meses se convirtió en el hermano mayor, este proceso ha sido muy bonito y me siento agradecida y afortunada.

“Soy el hermano mayor”, con cara de orgullo lo escucho decir, cuando entra al coche de regreso de casa de su padre y aunque en momentos ya cuando la noche cae, él se acerca a mí y me dice: “Mamá, siento una cosa rara que no puedo explicar, extraño a mi papá y tengo como ansiedad, aquí en mi panza”; yo sólo lo abrazo, lo beso y le digo: “Vas a estar bien” y le recuerdo lo mucho que su papá lo ama.

¿Es posible que haya amor más grande que el de un hijo? Hoy yo no tengo duda.

Yo lo siento en mí y lo veo en el padre de mi hijo, Rocco es nuestro amor más grande.

Mucha madurez, amor, respeto, diálogo, tiempo, se requieren para criar a un hijo, pero sobre todo entendimiento. Este proceso para nuestra familia no ha sido fácil, ha sido un reto que se ha extendido a la familia completa, y agradezco su amor, cariño y comprensión para mi hijo.

Bienvenido Santiago, el nuevo amigo, compañero, hermano de mi Rocco; felicidades a su familia y bendiciones.

Búscame en Twitter e Instagram como @lamamaderocco y Facebook como La Mamá de Rocco, Cynthia Robleswelch.

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