La ecología como nueva Ilustración

Por Corine Pelluchon* PARÍS. Las ideas iluministas de racionalismo científico y dominio tecnológico nos han dejado al borde de un abismo. A menos que abracemos una nueva Ilustración una que ponga en el centro la ecología y la ética del cuidado, care no tendremos ...

Por Corine Pelluchon*

PARÍS.— Las ideas iluministas de racionalismo científico y dominio tecnológico nos han dejado al borde de un abismo. A menos que abracemos una nueva Ilustración (una que ponga en el centro la ecología y la ética del cuidado, care) no tendremos salvación.

La Ilustración que echó raíces en la Europa del siglo XVIII descartó las viejas normas y planteó la promesa de un futuro ilimitado. Los individuos se convencieron de que eran libres para hacerse cargo de sus destinos y emanciparse de las ataduras de la religión, la tradición y la naturaleza. La racionalidad iba a liberarlos del prejuicio y de la escasez, y daría paso a un nuevo mundo de paz, abundancia, igualdad y derechos humanos universales.

La experiencia del siglo XX hace pensar que esa visión es profundamente defectuosa y responsable, hasta cierto punto, de un historial de deterioro medioambiental y asesinato a escala industrial.

La nueva Ilustración superará esta perspectiva dualista, mediante una profunda reconsideración de nuestros deberes morales hacia los animales y hacia las generaciones futuras y una transformación del modo en que habitamos la Tierra. En vez de pensarnos como algo separado de la naturaleza, debemos reconocer que estamos inmersos en ella, y que incluso las acciones más triviales tienen amplias consecuencias.

Lo que comemos, el lugar donde vivimos, la forma en que trabajamos; en todo dependemos de los ecosistemas y de los otros seres vivientes. La nueva Ilustración supone crear un nuevo contrato social que refleje la comprensión de esta dependencia, por ejemplo, poniendo el acento en la protección de la biosfera y en la justicia medioambiental para todas las personas y animales.

Comprender nuestra condición terrenal (la vulnerabilidad que nos vincula con los otros seres vivientes y con la naturaleza) tiene que ser un elemento central de la nueva Ilustración.

Según su etimología griega, la ecología encarna la racionalidad (logos) de nuestra morada (oikos) en la Tierra, que es siempre una cohabitación con otros. Por eso la ecología no puede reducirse a las cuestiones ambientales, sino que también tiene una dimensión social, que exige justicia en la distribución de los recursos y cambios en los modos de producción, y una dimensión existencial, ya que exige una profunda comprensión de nosotros mismos y de nuestro lugar en la naturaleza.

La ecología es incompatible con la explotación desenfrenada del mundo natural y con el hecho de no reconocer nuestra vulnerabilidad y finitud.

En concreto, la nueva Ilustración debe llevarnos a repensar la agricultura y el papel de los trabajadores en la creación de una sociedad más considerada. Desde la Ilustración, la idea convencional del progreso humano se ha reducido a la innovación tecnológica y la urbanización.

Hoy, es posible que la revolución moral que necesitamos comience en las aldeas o en los campos. Mientras muchos agricultores modernos cargan con el peso de las deudas, largas horas de trabajo y los efectos de prácticas insostenibles, otros se han liberado de este sistema y cultivan normas socioculturales nuevas.

La noción de cuidado incluye todo aquello que hacemos para mantener y cultivar el mundo (incluidas las actividades que transforman el paisaje rural y suburbano) de modo tal que podamos florecer en él. Mostrando un interés profundo por la naturaleza y por los otros, quienes practican la agricultura sostenible encarnan los valores sobre los que debe basarse la nueva Ilustración: humildad, convivialidad y solidaridad.

Estos agricultores (y quienes alimentan la esperanza de un mundo más considerado) son los creadores y la vanguardia de la nueva Ilustración. Necesitamos su creatividad para poder sobrevivir a lo que en opinión de muchos es una “policrisis” global (cambio climático, guerra, deudas en default, etc.) y aprender a vivir una buena vida en el siglo XXI.

*Profesora de Filosofía en la Université Gustave Eiffel.

Copyright: Project Syndicate, 2023.

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