México y EU, una potencia intelectual para el crecimiento y el desarrollo mutuo
La importancia de la relación comercial es obvia, ya que México es el segundo comprador de mercancía estadunidense a nivel mundial.
Por Michael M. Crow*
A pesar de la creciente incertidumbre en la relación entre los gobiernos de Estados Unidos y México, la importancia de los vínculos entre nuestras dos naciones nunca ha sido más clara. Igual de claro nos debe quedar a la sociedad civil en ambos países la necesidad, y la oportunidad, de profundizar nuestros lazos económicos, culturales e intelectuales, a beneficio de nuestra gente en toda Norteamérica.
La importancia de la relación comercial es obvia, ya que México es el segundo comprador de mercancía estadunidense a nivel mundial, y un vecino y socio que cuenta con una de las 15 economías más poderosas del mundo.
Pero la relación cultural es igual de importante. En la Universidad Estatal de Arizona estamos enfocados en el intercambio de ideas, la construcción de valores y el aprendizaje. Deseamos aumentar nuestro número de estudiantes internacionales para fortalecer nuestra capacidad de resolver desafíos complejos que trascienden fronteras, con una diversidad de ideas y perspectivas. Buscamos identificar y desarrollar alianzas estratégicas con universidades mexicanas que amplíen nuestra capacidad para mejorar la calidad de vida de los mexicanos.
El impacto de la colaboración académica entre México y Estados Unidos es geográficamente e intelectualmente diverso y continuo. En ASU, por ejemplo, estamos cooperando con el Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM) para ayudar a reformar el sector energético nacional a través de un laboratorio binacional. Desarrollado en colaboración con la Secretaría de Energía, este laboratorio llevará a cabo investigaciones y creará modelos de “futuros alternativos” para informar a los tomadores de decisiones.
También colaboramos con la Universidad de Sonora en un proyecto para desalinizar el agua del océano, usando fuentes de energía fotovoltaica y solar térmica, para proveer agua potable a comunidades necesitadas. De igual forma, trabajamos con investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para analizar cómo transformar las aguas residuales a combustible de biomasa, a beneficio de la industria agrícola en México. Adicionalmente, colaboramos con el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) para mejorar la capacitación de periodistas en ambos países. Finalmente, también trabajamos con educadores y funcionarios de Guadalajara para desarrollar campañas en contra del uso de la droga.
Mientras, la incertidumbre política del momento captura la atención de los medios de comunicación y plantea dudas sobre nuestros esfuerzos binacionales, nosotros continuamos centrados en la búsqueda de nuevos socios que compartan nuestras inquietudes y en el reconocimiento de que nuestro poder intelectual, combinado, ofrece una oportunidad extraordinaria para el crecimiento y el desarrollo de toda nuestra región.
Con casi 34 millones de hispanos de origen mexicano en Estados Unidos —incluyendo más de 11 millones de ellos nacidos en México—, es difícil exagerar la importancia de nuestra historia compartida y de nuestro destino común.
A medida que Norteamérica y el mundo se enfrentan a desafíos cada vez más complejos, nuestras colaboraciones sólo se volverán más importantes. Estamos decididos a aprovechar las mentes más brillantes de ambas naciones para construir alianzas que nos den la mejor oportunidad de producir avances que nos beneficien a todos, en ambos lados de nuestra frontera.
* Michael M. Crow es presidente de la Universidad Estatal
de Arizona, una institución dedicada a ampliar el acceso
a la educación superior, la excelencia y el impacto social.
