Una nueva versión está por escribirse

La del partido oficial, con todos los apoyos, atada de manos y con la mediocridad por compañía de impresentables; y la que surgió apoyada por la ciudadanía, libre para señalar trampas, mentiras, simulaciones y demás atropellos a la legalidad. Claro, por las leyes, tiene que ser nominada por algún o algunos partidos políticos, que no están en su mejor época

A todas y todos nos han contado la historia de David y Goliat. Muchas personas sentimos alivio al saber que no siempre gana el más fuerte, sino en muchas ocasiones hay fatalidades, defectos u omisiones que hacen tropezar al gigante. Entre otras, su soberbia, que le impiden ver el camino y cae, cuan largo es, al suelo.

Dicen que Goliat, gigante de tres metros de altura y con una fuerza, digamos, descomunal, retó a los israelitas a que eligieran a uno de sus soldados, y en una lucha entre ese gigante y el elegido se decidiría el destino de ambos pueblos. Quien ganara sería coronado rey de unos y otros. Cuando los israelitas escucharon el reto se aterraron y tardaron más de 40 días en responder.

David, pequeño, pero de gran valor, contó de sus experiencias contra leones y osos, y les dijo a quienes le cuestionaban que, si Dios lo había salvado de esos temibles animales, lo salvaría también de ese filisteo llamado Goliat. Le quisieron poner una armadura y un casco, pero le iban demasiado grandes y los tiró. Así pasó hace pocos días, con asesores de imagen, de discurso, de oratoria, de todo y más. David recogió cinco guijarros y con su honda, se preparó para la batalla.

  • (Hagan de cuenta que estoy viendo a una señora que desafía a un autócrata, quien lanza contra ella todos los recursos de un Estado: presupuesto, comunicación, servidores, lambiscones, etcétera, etcétera).

Volviendo a la historia de Goliat, la soberbia le creció. Al ver al diminuto y débil David, creyó que todo era cuestión de trámite y volvió sus ojos hacia la tribuna para pedir aplausos anticipados. Ya sabrán, la porra enardecida creyendo fácil la victoria, aclamaba a su fortachón (disfrazado de mujer) con toda clase de epítetos. Desde “eres invencible”, hasta “nunca hubo alguien como tú”.

En ésas estaban, cuando (lo pondré textual): “Metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con su honda e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano”. (Samuel 17: 49-50).

Hay quien piensa que es la lucha del débil contra el fuerte para despertar (vanas) esperanzas y no dejar de intentar ganar. Pero hay quien dice que, en realidad, se trata de que quienes han ido venciendo obstáculos, grandes o pequeños, a lo largo de su vida, están preparados para enfrentar un gran reto; en cambio, quienes lo han tenido más fácil (bailando de puntitas), aunque cuenten con apoyos extraordinarios, fracasan a la hora de la verdad.

Malcolm Gladwell dice: “Lo que hace parecer fuerte a Goliat es su mayor debilidad. Es algo que ha sido confirmado por los estudiosos. Y David no es quien pensamos que es. Lo fascinante de la historia es el interés que muchos historiadores israelíes han manifestado por el arma de David”. La honda hiere a la distancia y la espada requiere el cuerpo a cuerpo. Tecnologías diferentes, apropiadas a circunstancias distintas.

Lo que seguramente nadie pensó es lo que hoy ocurre en México. Dos mujeres compiten por la Presidencia de la República. Una lucha que, a todas luces, está desarrollándose en una “cancha muy dispareja”, como ha señalado Nexos. La del partido oficial, con todos los apoyos, atada de manos y con la mediocridad por compañía de impresentables; y la que surgió apoyada por la ciudadanía, libre para señalar trampas, mentiras, simulaciones y demás atropellos a la legalidad. Claro, por las leyes, tiene que ser nominada por algún o algunos partidos políticos, que no están en su mejor época.

  • Vamos a la marcha este 19 de mayo a apoyar a Xóchitl. Confiemos en el valor y la fuerza de todas y todos para defender nuestra democracia, nuestra Suprema Corte y nuestra Constitución.

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