Impresionante

Además de ganar menos, soportamos el acoso, nos agobiamos con el trabajo doméstico y agotadas quedamos con el cuidado de hijas, hijos, padres y madres, personas con discapacidad

Es terrible el diagnóstico que da a conocer Bárbara Anderson en Opinión 51 sobre la brecha salarial en el mundo. En ningún lugar del planeta se trata igual a las mujeres y a los hombres. Ni en Dinamarca ni en Angola. Ellas, nosotras, ganamos menos en cualquier país. Aquí, además de ganar menos, soportamos el acoso, nos agobiamos con el trabajo doméstico y agotadas quedamos con el cuidado de hijas, hijos, padres y madres, personas con discapacidad. Es muy injusto y todo gracias al sistema patriarcal.

“En todo el mundo, las leyes y prácticas discriminatorias impiden que las mujeres trabajen o inicien negocios en igualdad de condiciones que los hombres”, afirma en su presentación del reporte Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial”. (https://www.opinion51.com/barbara-anderson-equidad-laboral-peor/).

  • Impactante la película de Catalina del Villar, Ana Rosa, sobre las prácticas de salud mental en contra de las mujeres en la Colombia de hace un siglo, pero que, como bien dice, no dejan de suceder actualmente, aunque de otra manera. A su abuela le hicieron una lobotomía, porque la consideraron “loca”. Luego, muy satisfechos, dijeron que era más dócil y obediente. Recabó miles de testimonios y supo que esa operación se hacía en muchos lugares del planeta y que 80% de las sometidas a la misma, eran mujeres. El horror. Las pruebas de su locura, por citar sólo un ejemplo, “tiene 32 años y no se ha casado”. A la abuela de Catalina, luego de la operación, la relegaron al silencio y al olvido. Misoginia ¿A cuántas más?

(https://mail.google.com/mail/u/0/?tab=wm#inbox/FMfcgzGxSHnhLNgldZxZCjPCM...).

Increíble, lo que destaca Cecilia Soto en su último artículo. Una “científica” que hace lo mismo que los protagonistas de Zona de interés, ganadora del premio Oscar a la mejor película extranjera. Ignorar lo que ven y escuchan. Convencida de su “vocación”, no le importa que el gobierno destruya instituciones, políticas públicas y personas destacadas. Estudió en la UNAM y aprovechó las enseñanzas de maestras y maestros tan eminentes como los que la directora del Conahcyt quiso encarcelar. Su hija tuvo las becas que hoy han cancelado a tantas y tantos estudiantes. Claudia Sheinbaum, la indiferencia. Claudia y la ambición de poder. Claudia y la obligación de proteger al líder. Mejor olvidarse de la ciencia. (https://www.excelsior.com.mx/opinion/cecilia-soto/la-ciencia-desde-la-zo...).

A las mujeres no nos ha ido nada bien con este gobierno. Ha destruido con falsas acusaciones muchas políticas públicas que nos costaron muchos años de gestión y de trabajo poner en marcha. Deja sin valor la lucha por la paridad, al anular la palabra de sus servidoras públicas. Quedan en ridículo cuando el Día Internacional de las Mujeres, celebran a López Obrador. Nos acusa de “débiles mentales” cuando dice que “los conservadores” nos manipulan. Nos deja sin argumentos cuando descalifica a la ciencia y sólo confía en su propia ignorancia. Para colmo, su desprecio hacia el dolor de las madres buscadoras. Quizá no sabe que para el único dolor que no existe medicina es para el dolor profundo del alma y lo mínimo que se puede ofrecer es empatía.

  • En los confines de la razón, que parece delirio, Mauricio Merino dice que se trabajan dos escenarios: triunfo o revuelta. Este Presidente no quiere dejar el poder. Ni a su sombra Sheinbaum. Quiere aferrarse a la silla y provocar una revuelta popular. Como siempre, un cobarde manda a otros a cometer los delitos que le favorecen: desde dinero mal habido, sea del narco o de las arcas públicas, hasta una revuelta popular que lo reinstale en nuestro Palacio. Vamos a votar con la razón y la mirada puesta en un mejor porvenir. Un solo hombre con todo el poder no garantiza más allá de una zona de silencio y terror. Misoginia y patriarcado al cien.

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