Madruguete a la CNTE
El transitorio decimosexto del dictamen “es una manzana envenenada”; también en que la presente no abroga la reforma del gobierno de Enrique Peña Nieto
El problema de los revolucionarios mexicanos es que respetan el periodo de vacaciones.
No digo que la contienda de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) haya terminado con la aprobación del dictamen de enmiendas a los artículos 3, 31 y 73 de la Constitución —que ya pasó a discusión en el Senado— pero sí que en cuanto dejó de presionar y ya no impidió el funcionamiento de la Cámara de Diputados, el régimen de la Cuarta Transformación la madrugó, como refieren en los pueblos.
El timing —como dicen en beisbol o sincronización en español castizo— del presidente Andrés Manuel López Obrador rayó en la perfección.
Aprovechó la semana de Pascua para comandar a sus fieles en el Congreso para que aprobaran el dictamen que, con ligeras modificaciones —adenda, dijo el diputado Mario Delgado— habían elaborado las Comisiones de Educación y Puntos Constitucionales desde el 27 de marzo. Y pasó con el voto aprobatorio de todos los partidos, menos del PAN.
No soy panista. En libros y artículos dejé constancia de mis críticas a los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, más a este último, por su política educativa y los pactos con Elba Esther Gordillo.
Sin embargo, coincido con el diputado Juan Carlos Romero Hicks sobre que el transitorio decimosexto del dictamen “es una manzana envenenada”; también en que la presente no abroga la reforma del gobierno de Enrique Peña Nieto, aunque disiento de que la perfeccione.
¿En qué consiste la trampa? El artículo transitorio, fuente de la pugna, reza: “Con la entrada en vigor de las presentes disposiciones, los derechos laborales de los trabajadores al servicio de la educación se regirán por el articulo 123 constitucional Apartado B.
“Con fundamento en este Decreto, la admisión, promoción y reconocimiento se regirán por la Ley reglamentaria del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros”.
La fracción VII del apartado B de 123 establece: “La designación del personal se hará mediante sistemas que permitan apreciar los conocimientos y aptitudes de los aspirantes”.
Mientras que la fracción VIII sentencia: “Los trabajadores gozarán de derechos de escalafón”.
El riesgo consiste en que en la ley reglamentaria del nuevo sistema se relajen los requisitos para el ingreso o, como señaló el Presidente, sea exclusivo para egresados de las escuelas normales y que regrese el pase automático, o se establezcan evaluaciones —con otro nombre— laxas que no demanden mucho esfuerzo.
En el caso de la promoción. La contradicción es obvia. Si se rige por el B del 123 será por escalafón y es probable que la nueva ley lo ratifique.
Así, el presidente Andrés Manuel López Obrador y Morena le cumplirán a la CNTE y el ganón será el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación en su conjunto.
Dirán que los partidos de oposición vigilarán que este presagio no se consume, pero para aprobar leyes secundarias no se requiere de mayoría calificada.
Si madrugaron a la CNTE, bien pueden apañar a los minúsculos partidos de oposición.
El PRI, el PRD y MC salieron ponchados con una pichada.
