Reinicia el Movimiento por la Paz
El resurgimiento del MPJD permite ver que, tras casi una década de violencia ininterrumpida en nuestro país, una parte de la sociedad mexicana se ha organizadoen redes, en grupos que buscan a sus familiares desaparecidos y exigen justicia.
Por una @SociedadHorizontal.
Con la participación de familiares de víctimas de la violencia, en 2011 surgió el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD). Nueve años después, los activistas Julián LeBarón y Javier Sicilia se unieron para volver a caminar juntos y protestar en contra de la inseguridad que persiste en México. A decir de los organizadores, la nueva caravana que partió de Cuernavaca hacia la Ciudad de México buscaba reunirse con el presidente López Obrador para pedirle modificar la estrategia de seguridad en el país, toda vez que la actual no funciona.
Compuesta por grupos de activistas, familiares de víctimas y ciudadanos, la marcha salió el pasado jueves por la mañana, con el objetivo de llegar el domingo al Zócalo capitalino. Cuando fue consultado sobre la reunión con los integrantes de la caravana, el presidente López Obrador dijo que él no los recibiría personalmente para “no hacer un show, un espectáculo”, y declaró que los atendería el gabinete de seguridad.
El MPJD ha criticado que el gobierno exclusivamente privilegie los casos emblemáticos como el de Ayotzinapa, en perjuicio de la mayoría de las víctimas. Javier Sicilia ha reclamado, “nosotros queremos el mínimo indispensable de justicia a todas las víctimas”, por lo que es necesario retomar el modelo de justicia transicional y diseñar una política de Estado que vaya en ese sentido.
La discusión en redes en torno a la #caravanaporlapaz fue acalorada. Tras la negativa del presidente López Obrador de recibirlos, un alto porcentaje de los usuarios digitales comentó que la lucha de Javier Sicilia “se ha degradado, pues ya no busca la paz como objetivo principal, sino llevarle la contra al gobierno”. Fueron especialmente duros al llamarlo “charlatán y mentiroso”. Quienes lo defendieron celebraron su iniciativa para pelear por sus ideales, y se manifestaron por un diálogo abierto con el Presidente, que permita avanzar y llegar a resoluciones positivas en materia de combate a la violencia.
El “linchamiento digital” del que fue objeto Sicilia fue seguido de ataques y gritos por parte de “defensores” de la 4T, durante la llegada de la caravana al propio Zócalo. Nuevamente, la polarización irracional y absurda entre posiciones ideológicas, considerando que, en materia de seguridad, los números del año pasado son aterradores, con 34 mil 579 homicidios dolosos. Tan sólo recordar que la semana anterior, 10 músicos indígenas fueron asesinados e incinerados en el municipio de Chilapa, Guerrero.
El resurgimiento del MPJD permite ver que, tras casi una década de violencia ininterrumpida en nuestro país, una parte de la sociedad mexicana se ha organizado en redes, en grupos que buscan a sus familiares desaparecidos y exigen justicia en distintas regiones del país, en ello, aunque aún de manera precaria, la @SociedadHorizontal asoma su presencia. Diversos colectivos se han empoderado, constituyéndose como sujetos sociales de defensa, derechos humanos, justicia y, en algunos casos, frente a la incompetencia gubernamental, han sustituido al propio Estado. Un ejemplo muy importante de esa dinámica son las personas que buscan a sus familiares en fosas clandestinas argumentando, “no vamos a esperar a que el Estado haga lo que no va a hacer”.
Julián LeBarón declaró: “Si por cada asesinado hubiera 10 personas manifestándose, paralizamos el país”. Por su parte, Pietro Ameglio, uno de los ideólogos de la marcha de 2011, señala que “se sembró la semilla para que nuevas organizaciones de víctimas se acercaran a los propósitos de desobediencia civil y pongan en jaque a las instituciones de justicia”. Sirvan estas reflexiones, pues, ante la incapacidad de las fiscalías de desarrollar investigaciones adecuadas, han sido dichos grupos los que han evidenciado la preocupante colusión que prevalece en todos los órdenes de gobierno.
La marcha que culminó ayer en Palacio Nacional no debe verse como una acción contra el gobierno. Sería equivocado y miope seguir esa ruta. Por el contrario, es una oportunidad para que la gente se organice y se comunique de manera más dinámica —con nuevos instrumentos tecnológicos que ahora son más potentes— y se articule para desnudar a un Estado mexicano obsoleto y rebasado por la violencia. El gobierno de AMLO debería aprovechar el momento y la nueva emergencia social para apoyarla y hacer causa en común.
