Apostar a la tecnología
Hay dos formas de lograr que los ciudadanos incrementen su poder de compra, la primera, incrementando los salarios o ingresos remunerativos por una actividad desempeñada sin que suban los precios de las mercancías, bienes o servicios; la segunda, que disminuyan los ...
Hay dos formas de lograr que los ciudadanos incrementen su poder de compra, la primera, incrementando los salarios o ingresos remunerativos por una actividad desempeñada sin que suban los precios de las mercancías, bienes o servicios; la segunda, que disminuyan los precios de esas mercancías o servicios aun cuando los salarios o ingresos personales no suban. De darse una combinación de ambas la recuperación del poder de compra sería más rápida.
Llevamos varias décadas sin recuperar el poder adquisitivo, de seguir así, la dinámica en el consumo sólo crecerá porque habrá más población trabajando, pero no por mejores ingresos. ¿Es posible recuperar el poder adquisitivo? Sí, para ello se debe incrementar la productividad, es decir, producir más con menos o iguales recursos.
¿Cómo se puede incrementar la productividad? Existen varias formas, depende del sector o giro de que se trate, puede ser con innovación, con equipo y maquinaria de última generación, dando a los trabajadores mayores capacidades productivas o aprovechando las nuevas tecnologías.
La introducción de las nuevas tecnologías hace que su salario o su dinero rinda más, la telefonía celular es un ejemplo, hace apenas unos 20 años llegó la telefonía celular, al principio sólo servía para hablar por teléfono, ahora se pueden tomar fotografías en alta definición, editar textos, reproducir música, videos, archivar y enviar documentos, usar el sistema de posicionamiento global (GPS), entre otras cosas.
El costo de la telefonía ha disminuido, por menos dinero se puede acceder a más servicios, antes se cobraba por minuto y no por fracción; el cobro era doble, pagaba el que llamaba y pagaba el que recibía la llamada; el costo por minuto bajó de tres pesos a menos de un peso, además, por el mismo precio se incluyó el uso ilimitado de redes sociales y el acceso a internet. La capacidad de transmitir información a través de esta tecnología creció más de mil veces, comparada con la usada apenas hace 12 años.
El costo de los aparatos también se ha reducido, el primer teléfono móvil tenía un costo de 75 mil pesos de hoy, en comparación con los 18 mil pesos que cuesta el actual celular de última generación. Todo esto fue posible gracias a inversiones del sector privado para el desarrollo de nuevas tecnologías.
El gobierno también podría empezar a usar las tecnologías para simplificar los servicios públicos, en beneficio de los ciudadanos, por ejemplo, tratándose de inscripciones escolares y otros trámites básicos, se podría eliminar ya el requisito de presentar el acta de nacimiento, sólo bastaría interactuar con la base de datos del Registro Nacional de Población. Ello generaría un ahorro por un monto cercano a los seis mil millones de pesos anuales a los hogares mexicanos. No es menor, para los hogares más pobres, el ahorro representaría el 2% con respecto a sus ingresos anuales, con sólo eliminar este requisito.
En los próximos años vendrá una intensa oleada de nuevas tecnologías, habrá algunas que permitirán trabajar desde casa, asistir virtualmente a un concierto o a una reunión en cualquier parte del mundo, el comercio será predominantemente electrónico, el dinero, la moneda y los billetes serán virtuales, la huella dactilar o el iris de los ojos sustituirán a las firmas autógrafas, la educación será predominantemente en línea, la licencia de conducir, la credencial de elector o tarjeta de crédito se portarán en el celular, por citar unos ejemplos. El uso del papel se irá terminando más pronto de lo que se piensa.
Lo que viene será sorprendente, más vale que nos vayamos preparando, pero, sobre todo, que seamos protagonistas, ser más desarrolladores que usuarios, invertir más que adquirir. Invertir en ciencia y tecnología no sólo es una tarea del gobierno, en otros países, alrededor del 60% de la inversión la realiza el sector privado. Al gobierno le corresponde, con mayor decisión y visión, impulsar estas inversiones mediante estímulos y facilidades, empezó tarde, pero ya lo están haciendo.
