El testamento político en la CDMX
Ahora que se puso de moda que los políticos hablen de un “testamento político”, en caso de que se vean impedidos de continuar su labor antes de tiempo, Claudia Sheinbaum se animó a decir que apuesta a que la 4T continuará en la CDMX cuando ella ya no esté. A ...

Adrián Rueda
Capital político
Ahora que se puso de moda que los políticos hablen de un “testamento político”, en caso de que se vean impedidos de continuar su labor antes de tiempo, Claudia Sheinbaum se animó a decir que apuesta a que la 4T continuará en la CDMX cuando ella ya no esté.
A pregunta expresa de si cree que la continuidad del proyecto de Morena estaría garantizado en la capital después de ella, la jefa de Gobierno dijo que no tenía la menor duda de que así será.
“Está garantizada la continuidad; la transformación de la ciudad avanza”.
Basa su afirmación en tres cosas: la erradicación de la corrupción, el cambio de un gobierno individualista por un modelo de fraternidad y el cumplimiento del 80% de los proyectos que prometió en campaña.
Pero si afirma que los capitalinos aprueban su proyecto, cómo es que en junio pasado Morena y sus rémoras perdieron más de la mitad de las alcaldías de la capital y la mayoría absoluta en el Congreso de la Ciudad de México.
Y no perdieron la Jefatura de Gobierno nada más porque no estuvo en juego.
Su equipo debe tener bien claro que los números totales de la pasada elección reflejan un castigo severo de los capitalinos hacia el proyecto de la 4T. Y aquí no es cuestión de apreciación, sino de fríos números.
O sea, es ciencia pura, y del tema ella entiende muy bien, debido a sus blasones como destacada científica.
Pero si esto es debatible, su segundo argumento de que ha cumplido el 80% de los compromisos que hizo con los ciudadanos, lo es más. Tendría que explicar cuál es el 20% que le resta por hacer, nomás para estar claros.
Porque si considera que en tres años ya hizo casi todo lo que ofreció, quiere decir que la ciudad que hoy gobierna es la que ella visualizó desde su llegada al poder, y que faltaría poco por hacer. Y ahí sí habría que preguntar a los ciudadanos.
Y es que la inseguridad, el desempleo, las calles llenas de baches, un transporte público deficiente y falta de servicios en general son algunos de los pendientes que tiene aún, aunque ella asegure que ya cumplió casi con todo.
Eso de que sólo le resta por hacer “como un veinte por ciento” le puede abrir un buen debate con sus opositores. Sobre todo porque en su más reciente informe, realizado hace menos de dos meses, Claudia nunca habló de ese 80-20.
Pero si este segundo argumento, que según ella abonaría a que el legado de la 4T perdure en la capital es debatible, el tercero —que habla de la “erradicación de la corrupción” en el gobierno— lo es más.
Cuestión de analizar por qué perdieron tantas alcaldías en la ciudad a las primeras de cambio, y la fama pública de los morenos que se mantuvieron, por ejemplo, en GAM, Iztapalapa, Venustiano Carranza y Xochimilco.
Y ni qué decir de muchos de los diputados locales y de funcionarios de su propio gobierno, que difícilmente pasarían una prueba de honestidad valiente, si éstas existieran.
Tiene sus riesgos eso de querer subirse a todos los temas que salen por las mañanas de Palacio Nacional, pues la línea discursiva del líder es muy personal y no cualquiera la domina.
CENTAVITOS
Por cierto, ahora que la inflación está golpeando de lleno, la 4T debería tratar de explicar que no se trata de un aumento de precios, sino de un simple “ajuste para evitar desperdicios”, como sucede con el agua potable. Al menos así calificó la jefa de Gobierno el incremento a las tarifas de agua, sobre todo en colonias donde Morena perdió. ¿Sería también un tengan para que aprendan?