Efectos colaterales

Toma la posición ridículamente cómoda de hacer declaraciones como si fuera plática de café.

Griselda Nieblas ha permitido, de una manera vergonzosa, que malos síndicos conciliadores y jueces no sólo enloden los procesos en los que participan sino a la propia Ley de Concursos Mercantiles, lo que redunda en daños que ya son perceptibles para las empresas mexicanas, como son el encarecimiento del crédito y la pérdida de confianza de los acreedores.

Lo más grave es que los daños irán en aumento si no se da un cambio radical en la manera en que opera el Ifecom, lo cual parece prácticamente imposible bajo la administración de Nieblas.

La presidente del Ifecom ha sido, en el menos malo de los casos, omisa ante la problemática que están enfrentando acreedores y empresas.

Ha creído que los abusos y equivocaciones de los jueces y síndicos que llevan los concursos no son graves, que México puede darse el lujo de permitir que individuos como Felipe Consuelo inventen una novela aprovechándose de su posición, mientras que Gerardo Badín sigue disponiendo indebidamente de la masa del concurso mercantil.

En sus pocas declaraciones ha dicho que lo que debe hacerse es cambiar la LFCM.

En ningún momento ha explicado las razones y mucho menos ha trabajado con el Congreso o el Ejecutivo en un modelo de cambio al ordenamiento.

Toma la posición ridículamente cómoda de hacer declaraciones como si fuera una plática de café.

Lo que no explica Nieblas es por qué funcionaba bien este ordenamiento con su antecesor, Luis Manuel Meján, quien no sólo fue el primer presidente, sino que en todo momento dejó claro que si bien todas las leyes son perfectibles, funcionaba.

De hecho, gran parte de las mejorías que logró el país en confianza y, por lo tanto, en créditos en mejores condiciones se deben a esta ley.

Los problemas no están en el ordenamiento, sino en la manera en que se ha aplicado.

Hoy no nos detendremos en analizar el caso de CMA, que ha ocupado grandes espacios en detallar fallas, errores y equivocaciones que han dañado a los acreedores comenzando por los propios trabajadores.

Ni tampoco valdrá la pena puntualizar cómo la juez y el conciliador permitieron que los hermanos Federico y Adrián Sada incluyeran la deuda entre sus empresas para dañar al resto de los acreedores.

Tan no ha funcionado lo que bien podría calificarse como una colusión entre funcionarios públicos, que este proceso de concurso mercantil está siendo combatido en cortes de Estados Unidos, lo que sin lugar a dudas lleva el acento hacia los efectos secundarios.

Condicionan

Cementos Mexicanos está siendo la víctima más notoria, que no la primera, de los problemas generados por la mala aplicación de la LFCM y la actitud indebida de Nieblas.

Hace unos días la empresa de Lorenzo Zambrano anunció que reestructuraría su deuda con la intención de mejorar su perfil financiero; sin embargo, el proceso se ha venido complicando, en gran medida, por el efecto de la mala aplicación de la ley y el caso de Vitro.

Habrá quienes podrán tratar de justificar el cambio en la visión de los acreedores por una creciente aversión al riesgo derivada de la crisis financiera mundial que, entre otras cosas, ha frenado a la industria de la construcción.

Tratarán de desviar la atención hacia la problemática particular de Cemex argumentando que la empresa acumuló una gran cantidad de pasivos; sin embargo, la realidad es que la piedra más grande en el zapato de la empresa que preside Zambrano es, precisamente, la pérdida de confianza en las autoridades mexicanas.

Cuando se creó la LFCM se dijo que la antigua Ley de Quiebras generaba desconfianza, puesto que los incentivos estaban hacia procesos largos en los cuales los acreedores podrían pasar años y años sin recuperar lo que prestaron.

El caso más notorio fue el de Altos Hornos de México que, sin lugar a dudas, fue la gota que derramó el vaso e impulsó el cambio legislativo.

Entre las condiciones que se están estableciendo a Cemex es que garantice, por momentos con condiciones excesivas, que no se involucrarán deudas entre las compañías del grupo.

Claramente los acreedores temen que se les vea la cara como lo ha tratado de hacer Vitro.

Claridad

Es necesario que el Consejo de la Judicatura intervenga de una manera determinada no sólo para analizar el comportamiento que han tenido los jueces encargados de procesos como el de Vitro o Mexicana de Aviación, sino también de los conciliadores y de la propia Nieblas que ha tenido una actitud tan mala que raya, tristemente, en la sospecha.

Hay quienes creen que se debe esperar a que el cambio del sexenio arregle las cosas; sin embargo, en este caso es indispensable tomar acción ya.

Absurdos

Así como hay quienes acusan a ciertos grupos presuntamente ecologistas de rentarse para frenar la competencia, pero con un vestido de causa socialmente correcta, parecería que hay firmas de dizque expertos en materias de telecomunicaciones o hasta libertad de expresión que están haciendo lo mismo.

Cuando se acabaron los argumentos de competencia para tratar de evitar la inversión de Televisa en Iusacell, comenzaron a surgir otros grupos con denuncias que parecerían estar hechas por el equipo de Andrés Manuel López Obrador para tratar de impedir una alianza única y exclusivamente con el negocio de la telefonía.

La denuncia, que deberá ser rechazada por notoriamente improcedente, dice que esta alianza, que tiene como objetivo aumentar la competencia en la telefonía móvil, daña el derecho a la libertad de expresión.

Seamos claros, lo que requiere el país es una mayor competencia en este sector y que algunos hipócritas se quiten las máscaras y reconozcan quiénes son sus empleadores, así como cuál es el interés que representan.

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