Hace unos meses los hermanos Azcárraga mandaron a decir a través de su columna oficial que gran parte del resurgimiento de Grupo Posadas vendría de su operación en Sudamérica e incluso anticiparon que tendrían una gran expansión en aquel mercado.
Dijeron, además, que este año sería de una gran crecimiento en cuanto a número de cuartos, hoteles operados y expansión geográfica. También aseguraron que sus problemas financieros habían quedado atrás y que no había señales de que este año realizarán desinversiones.
Pero como dice la conseja popular, más pronto cae un hablador que un cojo. Ayer anunciaron a través de la Bolsa Mexicana de Valores que habían alcanzado un acuerdo con Accor para vender toda la operación de Grupo Posadas en América del Sur.
La operación, que incluye la venta de todos sus activos, se pactó en 275 millones de dólares y, de acuerdo con la versión oficial, se utilizará para disminuir pasivos, pero hay que esperar a ver qué dicen a través de sus medios oficiales en los cuales siempre aseguran que no sólo siguen la más grande cadena hotelera del país sino que, además, se encuentran en expansión para consolidar su primer lugar.
La realidad es que cada vez se alejan más de ese lugar y siguen mostrando una bajísima autocrítica que los mete cada vez en problemas mayores.
Había quienes decían que los problemas del Grupo Posadas habían concluido con la partida de Gastón Azcárraga luego de que los embarcó en la aventura de quebrar a Mexicana de Aviación cuando era la línea aérea más grande de México.
Se decía que la nueva administración del grupo no sólo se concentraría en el negocio hotelero sino que, además, buscarían una expansión que aumentara y diversificara su base de negocios.
No obstante, ahora dicen en su comunicado oficial que con esto terminan la reestructuración de la cadena hotelera.
Deberían comprender que hay una gran diferencia entre ser positivos y vivir fugados de la realidad al grado de mandar decir cosas que son falsas como un supuesto medio para proteger el valor de sus títulos.
Replantea
Luego de la respuesta que realizó la Cofetel en torno al Convenio Marco de Interconexión (CMIX) el viernes pasado, la posición de Teléfonos de México parecería haber cambiado, al menos desde el posicionamiento público.
Pasaron de la descalificación a decir que requieren mayores precisiones y explicaciones, pero que no se oponen rotundamente al CMIX.
La primera respuesta de la telefónica consistió en descalificar el acuerdo al argumentar que los supuestos estaban equivocados y que implicaría un mayor costo al que se plantea ahorrar a favor de los consumidores.
Como le reseñamos ayer, la Cofetel emitió una respuesta bastante sólida en la cual estableció con claridad que las afirmaciones de Telmex son, en el menos malo de los casos, injustificadas.
Llegó al extremo de señalar que habían omitido los gastos de infraestructura, cuando la realidad es que el debate se debe centrar en los enlaces IP, pues ellos son los que evitarían tener que hacer las inversiones que según Telmex se necesitan.
El asunto está en que Telmex se opone a que se puedan utilizar puertos denominados universales, lo que evitaría los costos y permitiría que hubiera un sistema mucho más rápido para evitar problemas de conexión entre los operadores.
Una de las propuestas que planteó Cofetel en su documento es que podrían no publicar el CMIX a cambio de que se dieran a conocer los acuerdos bilaterales entre las empresas; sin embargo, esa medida poco beneficiaría a quienes tienen posiciones dominantes.
Hay quienes sostienen que este debate podría alargarse muchísimo más allá del proceso que se da en la Comisión Federal de Mejora Regulatoria y que terminará, como casi todo en las telecomunicaciones en México, peleándose en tribunales con grave detrimento para los consumidores.
Otros creen que el gran incentivo que tiene Telmex para aprobar, quizá con algunos cambios, el CMIX es que se trata de la puerta de entrada a un cambio en su título de concesión que les permitiría dar servicio de video a través de esquemas de paga.
La empresa parecería estar siguiendo una estrategia. Lo cierto es que sólo los opinadores, que se tratan de vender como si fueran expertos en el tema, cuando en realidad no son más que asalariados, dan por buenas estas versiones.
La realidad es que el CMIX es una alternativa adecuada y bien construida, puesto que desde que fue diseñada por Gonzalo Martínez Pous tiene como principal objetivo a los consumidores.
Desinformados
Hay quienes están sumamente desinformados y, lo peor, es que tratan de generar corrientes de opinión que no vienen al caso.
Una de las más recientes es que, según ellos, la Asociación Mexicana de Bancos debería salir a defender a Monex de las acusaciones que se han hecho en contra del banco que preside Héctor Lagos de supuestamente haber participado en financiamientos indebidos durante la contienda electoral.
Quienes tratan de pescar a Jaime Ruiz Sacristán ignoran, o fingen hacerlo, que desde hace muchos años la AMB estableció un catálogo de temas gremiales que son comunes a los más de 40 bancos que operan en el país.
No se da, desde hace mucho tiempo, la intervención de la ABM en temas que son de un grupo de los afiliados o netamente particulares.
Por lo demás, las acusaciones de Monex son tan débiles como las que se inventaron en contra
de Soriana.
