Análisis cuantitativo
Los comisionados lamentaron la posición de la mayor telefónica del país.
Desde que el Convenio Marco de Interconexión (CMIX) fue subido a la página de Comisión Federal de Mejora Regulatoria se han expresado 16 posiciones negativas por una positiva.
Una vista simplista o interesada en evitarlo, diría que es aplastante la oposición en contra de este trabajo realizado por la Cofetel; sin embargo, se cometería un error total y absolutamente monumental sólo considerar el aspecto cuantitativo de las opiniones sin considerar cuáles son sus puntos y el interés del que están atrás.
Como le informamos en esta columna, la primera opinión contraria fue la de Teléfonos de México, que descalificó totalmente el trabajo hecho por la comisión que preside Mony Sacha de Swaan argumentando una gran cantidad de complicaciones y supone que les implicaría una inversión superior a los mil 200 millones de dólares, lo que haría más caro a la telefónica de Carlos Slim cumplir con esta parte, aún pendiente, de su título de concesión. Esta posición ya fue desvirtuada por la Cofetel, pues considera que las conexiones IP pueden ser utilizadas sin costo por parte de operadores internacionales, tal como ya es una práctica común en el mercado de las telecomunicaciones.
En su momento, los comisionados lamentaron la posición asumida por la telefónica más grande del país, pues no aportaba datos concretos ni establecía parámetros para mejorar la regulación, la cual fue diseñada por el comisionado Gonzalo Martínez Pous. El nivel de molestia sigue creciendo entre los comisionados ya que les parece absurdo que se hable en términos de cantidad de opiniones negativas sin considerar de dónde provienen ni cuál es su contenido.
Las opiniones negativas provienen en su mayoría de grupos de proveedores y asociados a Telmex, como bien sus sindicatos. Otra vertiente son aquellos grupos vinculados con la grilla que trae uno de los comisionados contra el resto de sus pares.
No sólo están nombres como Observatel, Mediatelecom, sino también Salomón Padilla o Ramiro Tovar, quienes poco más o menos reiteran los mismos comentarios de Telmex, es decir, que el CMIX está mal hecho, que parte de supuestos equivocados y que implicaría mayores costos de los que pretende resolver.
Curiosamente los promotores y los detractores coinciden en la necesidad de aclarar las cifras de una y otra parte, puesto que parecería que ambos lados tienen bases diferentes de análisis.
La gestión de la Cofemer debe ser ponderar no sólo las opiniones por número, sino por los grupos de interés que representan y, lo más importante, cuál es la validez de las opiniones.
Ridículo
Ya es totalmente inaceptable la situación del Concurso Mercantil de Mexicana de Aviación.
El grado que han alcanzado las mentiras de Christian Cadenas y Felipe Consuelo es francamente espectacular.
Al menos por hoy no nos detendremos a realizar un recuento de todas las mentiras que han dichos estos dos tipos… Sólo las de los últimos días.
En la reunión que el representante de Med Atlántica tuvo con los secretarios de Comunicaciones y Transportes, y Trabajo dijo que estaba por concluir las negociaciones con Bancomext y Banorte, pues ya les había demostrado que tenía los recursos en un banco alemán.
La institución de desarrollo que dirige Héctor Rangel Domene dice que le entregaron una copia fotostática de un supuesto depósito en un desconocido banco alemán. Los del banco que dirige Alejandro Valenzuela aseguran que ellos ni siquiera recibieron ese burdo intento de fraude.
En esta columna le informamos que en una reunión con Banorte, hace varias semanas Cadenas había prometido que depositaría, para demostrar su seriedad, 400 millones de dólares en Banorte. Eso aún no sucede y, según parece, no sucederá.
Lo peor de todo es que los trabajadores, que son los acreedores más afectados, piden explicaciones a Bancomext y no al mitómano de Cadenas ni el mentiroso irresponsable de Consuelo.
La otra mentira es que Cadenas se está aliando con Arturo Barona, otro dizque inversionista que según él estaba siendo fondeado por un hombre perseguido por la justicia, para entre los dos relanzar a Mexicana de Aviación.
Lo curioso de esta alianza, que dicen que se unirán a una cadena hotelera, es que ninguno de los dos tiene buena reputación, seriedad ni tampoco dinero.
ACTA
Es indignante la posición irreflexiva e irracional que tienen algunos legisladores sobre prácticamente todos los temas. El acuerdo ACTA, firmado por el gobierno de Felipe Calderón, no es una limitante a la libertad de expresión, la creatividad y el desarrollo como dicen algunos grupos políticos y de aspirantes anarquistas enamorados de la red.
Se trata de un proceso para evitar el delito de la piratería, respetar el derecho de autor y luchar en contra de una de las formas más extendidas y toleradas del crimen organizado.
Seamos sensatos, no se trata de un tema que pueda ser tratado desde el berrinche o cálculo político de los senadores del PRD, sino de la protección de quienes generan empleos, pagan impuestos, no de quienes hacen de la piratería y fraude una forma de vida.
Simplismo
Hay quienes creen que aumentar el IVA es sinónimo del fracaso de las políticas públicas, cuando en realidad se trata de un impuesto que pagan quienes más tienen.
Es una cuestión de lógica elemental: ¿quién consume más? Pues evidentemente quienes tienen más dinero, así que los más ricos se benefician de un impuesto al consumo bajo.
Habrá quien pretenda oponerse a los impuestos al consumo en algunos bienes como pueden ser alimentos y medicinas, que consume la mayor cantidad del ingreso de quienes menos tienen.
Sin embargo, hay dos repuestas. La primera es la creación de una canasta básica que tenga un IVA disminuido o compensar a quienes menos tienen mediante el gasto público.
