Sí, cómo no

- A Fides le faltó decir que podría adquirir transbordadores y establecer un puente aéreo entre Acapulco y el Mar de la Tranquilidad en la Luna.

En la medida en que todas y cada una de las mentiras de Christian Cadenas se van cayendo, que se demuestra que el representante de Med Atlántica es, en el menos malo de los casos, un mitómano, los líderes sindicales desempolvan expedientes que se han visto una y otra vez durante prácticamente dos años.

Cuando se les empina un “inversionista” aparece milagrosamente otro que, ahora sí, tiene recursos y, como todos, grandes planes.

Ayer en una reunión privada con los líderes sindicales (Miguel Ángel Yúdico, Fernando Perfecto y Ricardo del Valle) y el sospechoso conciliador Gerardo Badín dejaron que trascendiera, obvio, que ya se encontraron con otro inversionista.

Ahora se trata de Francisco Campuzano, quien es el representante de Grupo Fides Gestión Financiera, una empresa basada en Monterrey que, según ellos, no sólo capitalizaría a Mexicana de Aviación, sino que además compraría 37 aviones Airbus de última tecnología y quién sabe cuántas cosas más.

Sólo les faltó decir que de ser necesario adquirirían tres o cuatro transbordadores espaciales y establecer un puente aéreo entre Acapulco y el Mar de la Tranquilidad en la Luna. Hasta aseguran que vieron un cheque de caja por 250 millones de dólares.

Quizá los líderes sindicales y el conciliador son imbéciles o piensan que la demás gente lo es, pues un cheque no significa nada. En el menos malo de los casos se recibe salvo buen cobro y cuando el dinero se transfiere a alguna cuenta en ese momento tiene validez. Con gran facilidad puede obtenerse un cheque de caja sin que signifique que hay saldo suficiente para salvarlo.

Tal vez Badín, preocupado porque nadie sepa cómo le hizo para meter facturas por 23 millones de pesos al Concurso Mercantil, está tratando de pasar otra bola de humo que evite la transparencia.

Tibieza

Si los errores de criterio y cálculo que ha cometido Bruno Ferrari hubieran sido en prácticamente cualquier otro momento del sexenio, el Presidente de la República ya lo hubiera removido o lo habría convencido de renunciar porque se terminó su ciclo.

Prácticamente todos los problemas comerciales del país le representan una oportunidad invaluable para demostrar su profunda incapacidad.

Ha tratado de enfrentar los problemas de precios derivados de la gripe aviar con base en declaraciones tronantes, amenazas dichas de una manera bastante cursilona y sin acciones que sean efectivas en el terreno de los hechos.

El mercado ha ido componiéndose sin la entrada de huevo y pollo proveniente de otros países, puesto que el mercado funciona mucho mejor que el ego del secretario de Economía.

Sobre la disputa con Argentina que, de un plumazo, decidió suspender durante tres años el ACE 55, que tiene que ver con la industria automotriz, hasta el momento Ferrari no ha hecho absolutamente nada. Sólo declaraciones tibias que de ninguna manera han desesperado el más mínimo sentimiento en el equipo de la presidente de Argentina, Cristina Fernández.

La única buena noticia para el sector comercial de México y la Secretaría de Economía es que los días de Ferrari y toda su camada de improvisados y cuates se cuentan con muy pocos números.

Soriana

Organización Soriana, encabezada por Ricardo Martín Bringas, se encuentra en la más difícil de las posiciones.

Quienes se esfuerzan en ver un fraude electoral a cualquier costo han tratado de involucrar a cualquiera que les pase enfrente.

Un día es Televisa y llegan al ridículo de intentar boicotear una transmisión de espectáculos como ocurrió el fin de semana pasado.

Según ellos, la televisora de Emilio Azcárraga practica una forma de enajenación mental, a la que los #YoSoy132 evidentemente son inmunes por alguna razón, que obliga a las personas a votar en contra del interés de México.

Lo que no explican es cómo le hacen algunas personas para mantener sus convicciones políticas a pesar de ver o no ver esos canales.

Vamos, se trata de una acusación ridícula como también lo es inventar que la gente votó porque Soriana inventó hace diez años programas de lealtad a clientes que, en la imaginación de Andrés Manuel López Obrador, fue un complot del PRI para robarle la Presidencia.

Una de las preguntas que tampoco pueden responder los críticos es por qué este sistema no funcionó hace seis años o si lo que pasó es que Soriana antes era agente encubierto de Acción Nacional.

A pesar de que las autoridades electorales deslinden las responsabilidades y, por lo menos, estas dos empresas sean exoneradas como todo parece indicar, los pejezombies seguirán propalando mentiras para justificarse ante el rechazo popular.

Licitación

Hay quienes con pocos argumentos y más rencor que inteligencia están tratando de desacreditar la licitación de concesiones de televisión en 153 localidades del país, que cubren 93% del territorio, ligándolo con el cambio de gobierno.

Quienes sostienen esta posición equivocada olvidan que quizá como nunca en su historia la Cofetel es un organismo técnico y autónomo que está a kilómetros de encontrarse capturado por los intereses de las grandes empresas.

Quizá en lo que tiene que trabajarse es en una mejor distribución del poder entre los miembros del pleno: Mony Sacha de Swaan, Alexis Milo, Gonzalo Martínez Pous, Ernesto Gil Elorduy y José Luis Peralta.

Sin embargo, ese es un tema de operación interna en el que prácticamente nada tiene que ver la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cuyo ámbito es concentrarse en fijar la política para el sector, mientras que la Cofetel es un organismo autónomo.

Vamos, se trata de la misma diferencia que hay entre la Secretaría de Hacienda y el Servicio de Administración Tributaria.

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