Sorprendentemente ingenuo
Bruno Ferrari dijo que Cristina Fernández rompió lo firmado en el G20.
Los reproches y berrinches pueriles de Bruno Ferrari son punto menos que preocupantes. Mandó decir que se sentía sorprendido por la decisión de Argentina de suspender por tres años el ACE 55 con México.
¿Realmente puede el secretario de Economía llamarse sorprendido? Será quizá que no lee periódicos o que su muchacho de comunicación se los esconde. Parecería que este hombre no está enterado de la línea populista que sigue el gobierno argentino, el cual desperdició la bonanza exportadora de productos agrícolas, básicamente soya, a China, en programas de subsidios insostenibles.
Posiblemente no está enterado de que el gobierno de Cristina Fernández expropió YPF y que en reiteradas ocasiones ha dicho, como Andrés Manuel López Obrador, que cree en cerrar la economía.
Ferrari también mandó decir que Fernández rompió lo firmado en la Reunión del G20 y que en ningún momento la presidenta argentina le dijo a nadie en su visita a México que tomaría esa decisión. Es una verdadera ingenuidad creer que lo haría.
Evidentemente, el país tiene que recurrir a las instancias internacionales para hacer valer su derecho que, en el menos malo de los casos, permitirá que Argentina imponga condiciones que sean las menos dañinas para los exportadores mexicanos. Vamos, algo sí como lo que la timorata posición del equipo de Ferrari “logró” con Brasil.
Quizá los mexicanos debían sentirse sorprendidos por la ingenuidad del secretario de Economía; sin embargo, no es sorpresa. Tan sólo en este espacio lo advertimos desde finales de marzo.
Tonterías
Más claro no podría dejar Nicole Reich lo que es importante para ella. Calificó la investigación de fraude, que llevó a despidos y renuncias de sus más cercanos colaboradores, como “tonterías”.
En el menos malo de los casos es total y absolutamente irresponsable decir que un fraude que implica a un director general adjunto es una “tontería”. El negocio bancario, suponemos que la directora de Scotiabank lo sabe, se basa en la confianza y este fraude no es, en modo alguno, un hecho aislado sino parte de una política comercial que podría extenderse a otras áreas ante la excesiva frivolidad de su directora.
A ella le preocupa hablar en universidades sobre cuestiones que son tan políticamente correctas como inocuas cuando hay asuntos que van directamente sobre el corazón de la confianza del banco.
Su estrategia de control de daños es realmente patética. Las respuestas que ha tratado de dar a otros medios tienen mucho que ver con repetir que fue algo muy pequeñito (como si así pudieran calificarse los fraudes) y que además son un banco que cada vez tiene a más mujeres, no sólo como parte del personal sino en puestos directivos. La mejor manera de lograr la inclusión y la igualdad es dejando de marcar diferencias.
Decir que se trata de “tonterías” es, cuando menos, una terrible frivolidad. Los bancos por tener un carácter público y manejar dinero ajeno tienen que ser particularmente cuidadosos con el manejo de los recursos puesto que se trata de una actividad basada en la confianza.
Lo dicho por Reich sólo confirma lo que se sabía de su gestión en Scotiabank: extraña y frívola. No sería extraño que en la pésima estrategia que está siguiendo para tratar de eliminar el daño reputacional que implicó el fraude en la institución haga que Reich haga pública una campaña para regalar galletas a las hijas de los trabajadores del banco o algo igual de trascendente.
El consejo que, con pinzas le han dado algunos, es que haga una apertura oficial de lo que realmente pasó.
Mentiras
Una de las muchísimas mentiras que han propalado el dizque inversionista Christian Cadenas y Med Atlántica para tratar de lograr que alguien les regale Mexicana de Aviación, y que ha sido compartida por los ingenuos e irresponsables líderes sindicales así como por Gerardo Badín (quien de seguir en el cargo terminará hasta llevándose los clips) es que la aviación nacional se ha visto afectada.
Más allá de los datos oficiales de la DGAC y de la Canaero, hay otros hechos ciertos que deben ser valorados, como es el gran crecimiento que han tenido Aeroméxico, Volaris e Interjet, que siguen planes de expansión que datan de mediados de la década pasada.
Estas líneas no sólo han incrementado el número de frecuencias nacionales sino que además siguen en franca expansión. De hecho, algunos de los destinos que tenía subutilizados Mexicana de Aviación han crecido sustancialmente.
Quizá sería el momento de que Ricardo del Valle, Miguel Ángel Yúdico y el saliente Fernando Perfecto se dieran cuenta de la realidad y dejaran de jugar a que son el SME. Un violento grupo de choque encabezado por Martín Esparza y a las órdenes de los más retrógrados intereses del país.
Corrupción
Hay quienes aseguran que las investigaciones que se siguen en contra de ex funcionarios de la Cofetel por omisiones intencionales en la defensa jurídica de los intereses del gobierno están llegando a un punto crucial que podría derivar, entre otras cosas, en inhabilitaciones y hasta acusaciones de carácter penal.
Lo cierto es que en tiempos de Héctor Osuna el sector de las telecomunicaciones jugaba con dados excesivamente cargados. Los participantes, con muchísimos problemas, todavía no logran una cancha pareja que permitiría, entre otras cosas, una mejor competencia dentro del sector.
Hay quienes para evadir responsabilidades hablan de omisiones como tardarse seis años en la presentación del Convenio Marco de Interconexión, el cual fue desarrollado por Gonzalo Martínez Pous y que actualmente se encuentra en Cofemer.
Lo que no señalan es que son justamente los mismos intereses los que se han visto beneficiados por las fallas e incapacidad regulatoria.
