Imposibilidades
No se pueden ahorrar 300 mil millones de pesos ni corriendo a los burócratas.
Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores dicen que ya explicaron muchas veces cómo ahorrarían 300 mil millones de pesos bajando el salario a los “de arriba” dentro del gobierno y otro tanto combatiendo la corrupción.
Cegados e intolerantes, como es característica de todos los populistas, no dicen cuándo ni cómo lo han explicado. Aseguran que tienen sus propias cifras (en un renovado al diablo con las instituciones), pero no las comparten con nadie… Sólo los muy iniciados dentro del pejismo tienen acceso al oráculo o espejito donde AMLO es el mejor para gobernar a México.
En los hechos, no se pueden ahorrar 300 mil millones de pesos ni corriendo a todos los burócratas. De director a Presidente sólo son 0.7% de la nómina: dos mil millones de pesos.
Para que las cuentas no resulten tan ridículas asegura que también bajará el salario en los poderes Ejecutivo y Judicial. En una democracia como la de México hay una división de poderes y el jefe del Ejecutivo no tendría esa facultad.
Más allá, los sueldos y salarios son aprobados por el Congreso de la Unión, es decir, tampoco podría hacerlo.
Subyace un fuerte tinte autoritario. Parecería que pretende emitir un decreto a través del cual pisotee la autonomía de los otros dos poderes de la Unión. Quizá intentaría hacer un plebiscito en el que sólo podrían participar los que demostraran ser suficientemente admiradores de él.
Peor
Para “ahorrar” otros 300 mil millones de pesos propone combatir a la corrupción. El enunciado se escucha bastante bien, sólo los muy corruptos están a favor de mantener las prácticas del cohecho y sobornos con ligas incluidas, como los que se dieron durante el lapso en que AMLO fue jefe de Gobierno del Distrito Federal.
Quien tiene que destinar recursos para la corrupción no es el gobierno sino empresas privadas que desean operar con diferentes niveles del propio gobierno. Así las cosas, quienes ahorrarían en el remoto caso que López Obrador ganara y contrario al estándar promedio de los del PRD terminara con la corrupción, pues entonces quienes se ahorrarían esos recursos serían los empresarios.
Ante la demostración de la barbaridad que suena bien a los oídos de sus fanáticos y dos o tres ingenuos y despistados, dicen que los precios que paga el gobierno están sumamente inflados por parte de las empresas privadas y que si se disminuye la corrupción, pues entonces bajarían éstos.
Otra vez se trata de una gran mentira. No existe ninguna evidencia de que los precios que paga el gobierno están inflados en, por lo menos, 300 mil millones de pesos, puesto que la mayoría de las licitaciones se hacen pagando la menor cantidad.
Tristemente es inútil pedir al candidato y a sus “expertos económicos” quienes poseen el Santo Grial de las cifras reales de la economía nacional que señalen cuáles son los precios inflados que paga el gobierno por una cantidad tan elevada.
Si conocen casos de corrupción y tienen capacidad de documentarlos de tal manera para saber hasta cuánto podrían ahorrar, la pregunta sería por qué no han presentado una sola denuncia por casos de corrupción.
Desgraciado
Ante el incumplimiento de sus promesas, lo más probable es que comenzará a presionar a medios de comunicación y de ahí las estatizaciones, controles de precios y demás aberraciones en contra de las libertades como las que caracterizaron a los gobiernos que tanto admira de Luis Echeverría y José López Portillo.
Para mantener tranquila a la población lanzaría desproporcionados programas de subsidios que, por cierto, siempre terminan beneficiando a los más ricos y dañando a los más pobres, puesto que generan inflación, el impuesto más elevado e injusto en contra de la gente que menos dinero tiene.
Al tomar estas medidas la inflación regresaría a los niveles no sólo de la docena trágica sino de los muchos años que le llevó al país acabar con ese cáncer. Desde antes de 1955 la inflación se había mantenido en un dígito hasta que en el gobierno de Echeverría la llevó a 21%.
En los dos últimos años del gobierno de Carlos Salinas de Gortari la inflación volvió a ser de un dígito. A partir del último año de Ernesto Zedillo el crecimiento de los precios regresó a un dígito anual y se ha mantenido en este rango durante las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón.
A Echeverría le costó dos años soltar al monstruo de la inflación y al país le llevó décadas regresar a niveles adecuados para la población.
Lo que se ha construido durante los gobiernos neoliberales (como si eso fuera una mala palabra) ha sido recuperación en los niveles de vida gracias al combate a la inflación y la mayor competencia de la economía.
Lo que deben tener claro quienes en unos días más irán a votar es si quieren destruir eso o comenzar a pagar el impuesto del populismo. Inflaciones elevadas y fuera de control.
Quienes ponen de ejemplo al populismo argentino que ha tenido buenos crecimientos del PIB no explican que tienen una economía excesivamente centrada en exportaciones agrícolas, especialmente de soya, hacia China las cuales no están pudiendo con el desorden económico.
En aquel país la inflación es de 9% y tiende a subir. El tipo de cambio está a punto de reventar como lo demuestran quienes están desarrollando un mercado negro de cambios.
Demanda
Televisión Azteca presentará una demanda penal en contra de IBOPE por falsear información. La televisora que preside Ricardo Salinas Pliego realiza 90% de sus contratos de publicidad con base en los ratings y si éstos están mal medidos le causan un grave daño comercial.
