Autorizan, pero…

La CFC notificó anoche su aprobación para la inversión de Televisa en Iusacell; lamentablemente, con condiciones excesivas e innecesarias

Ayer por la noche las empresas de Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego fueron notificadas oficialmente por la Comisión Federal de Competencia (CFC) que se autoriza la inversión de Televisa en Iusacell; lamentablemente, con condiciones excesivas e innecesarias que, sin lugar a dudas, dificultarán una mayor y mejor competencia en el sector.

Como señalamos en este espacio desde el primer momento, se tenía que autorizar la concentración; lamentablemente y con un voto dividido, se establecen condiciones que son excesivas para permitir que Televisa se haga dueño de la mitad de las acciones de la telefónica.

Llama la atención que los comisionados que votaron a favor de esta aprobación fuertemente condicionada sigan teniendo miedo a que se realicen prácticas monopólicas en el mercado de televisión abierta, que es cada vez más chico en comparación con el de la telefonía.

No debe olvidarse que Carlos Slim anunció que no participaría en la licitación de frecuencias de TV abierta porque hay otros medios más eficientes para distribuir video, como es internet.

Entre las condiciones destaca que Grupo Salinas y Televisa tendrán que garantizar el acceso a la publicidad en TV abierta en materia de telecomunicaciones. La pregunta es ¿cómo resolverían una disputa estrictamente comercial?

Añade además que tendrán que dar acceso a sus señales de televisión abierta a concesionarios de paga. Otra vez no explica el tema de la protección de derechos de autor.

Les pide que se dé un intercambio de información de televisión abierta y la licitación, que ya fue aprobada por la Cofetel, de licitaciones de televisión abierta.

La votación en CFC no fue unánime. En contra de la resolución votó Miguel Flores, y a favor Eduardo Pérez Motta, Rodrigo Morales Elcoro, Cristina Massa y Luis Alberto Ibarra.

Ahora, ambas empresas tendrán que considerar si siguen adelante con la fusión, puesto que las condiciones impuestas no sólo resultan muy elevadas, sino que, además, eventualmente pueden generar conflicto entre los grupos de inversionistas.

La CFC, siguiendo la moda de algunos, cree que existe una suerte de mafia en la televisión abierta para dañar a las empresas telefónicas, cuando la realidad es que la falta de competencia más grave se da en el sector de la telefonía móvil, no sólo por la concentración, sino por la falta de peso relativo de los participantes.

Parecería que la CFC autorizó esta inversión con tantos condicionamientos para retirar los incentivos tanto a Televisa como a Grupo Salinas de seguir adelante. En realidad el pero de esta operación es mucho más grande que la propia autorización. Habrá que esperar para ver qué pasa.

Estatización

Una de las muchas equivocaciones de Andrés Manuel López Obrador es decir que se requiere una mayor cantidad de bancos “mexicanos” para generar una mayor competencia.

En su extraño discurso no queda claro si habla de otorgar mayores concesiones bancarias, que dicho sea de paso están abiertas en todo momento e incluso han seguido surgiendo nuevos bancos en los últimos tiempos, o crear bancos del Estado que no se sabe si serían bancos de desarrollo o del gobierno que competirían en contra de las instituciones privadas que existen.

Es bueno tener claro algunos puntos:

Primero. México no sólo tiene más de 40 bancos mexicanos (todos lo son por ley) sino además otra gran cantidad de otorgantes de crédito como casas comerciales, sofoles y sofomes. Entre ellos hay algunas que no están reguladas.

Segundo. Es claro que una de las políticas de Estado que han sido compartidas por todas las instituciones de crédito es la inclusión financiera, es decir, que cada vez más y más mexicanos tengan acceso a los servicios bancarios.

En este sentido, vale la pena destacar que una de las partes medulares de la competencia en el sector bancario, quizá el más cometido y de mayor número de participantes dentro de la economía nacional, es atraer a nuevos clientes hacia el sector bancario.

De ahí que se estén utilizando sistemas basados en teléfonos celulares y la expansión de los corresponsales bancarios.

Tercero. López Obrador y sus seguidores están convencidos de que las ganancias que obtienen los bancos son muy elevadas con base en sus cifras, puesto que no existe ningún tipo de análisis que lo sustente.

Con base en sus cifras también les parecen muy elevadas las tasas de interés que cobran. Evidentemente no existe ningún análisis ni estudio sobre los factores que ahí inciden.

En el fondo, se trata de una visión no documentada, falsa, que sólo pretende recordar los tiempos de José López Portillo.

A tiempo

Seguramente leerá una gran cantidad de fantasías y tonterías sobre el anuncio que oficializaron ayer Telefónica y Iusacell en el sentido de que compartirán infraestructura.

La realidad pura y llana es que se trata de una decisión de sentido común, puesto que disminuye el costo de la competencia y permite a los usuarios tener acceso a mayores servicios sin que implique una fusión, alianza o colusión.

El sentido común implica que compartir infraestructura y redes de servicio permite un mejor y mayor servicio a los clientes. Quien le invente fantasías en contra de esta transacción o tiene un odio visceral que le impide ver las cosas con objetividad o está al servicio de las prácticas anticompetitivas de las que uno se beneficia y los usuarios pierden.

Una de las primeras tonterías que oirá es que se trata de una suerte de colusión. Eso sería lo mismo que decir que los bancos que comparten su red de cajeros automáticos están coludidos en contra de la competencia.

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