Es un hecho que Andrés Manuel López Obrador sí preocupa a los mercados financieros y, en parte, explica la tensión que se está registrando en el tipo de cambio.
A pesar de que Agustín Carstens decidió optar por una posición prudente ante los cuestionamientos sobre la “aportación” del perredista al debilitamiento del peso y señaló factores netamente externos como la crisis griega que todavía está muy lejos de llegar a un final, la realidad es que el gobernador del Banco de México tomó la decisión de no calentar más lo que ha pasado en la última semana.
El crecimiento de AMLO en las encuestas hace suponer que podría reconvertirse en un peligro para México. Quizá su posibilidad de ganar es lejana; sin embargo, si al momento de las votaciones queda a menos de un dígito de distancia del ganador, volverían sus presiones, tomas de calle, nombramiento de su nuevo gobierno legítimo y demás.
Su discurso populista, que está creciendo entre los más jóvenes que no han vivido las crisis económicas y no saben el peligro que representa, ofrece productos milagro para los problemas: bajar el salario a los altos mandos del gobierno, como si eso fuera el problema.
Su oferta, basada en una mayor intervención del Estado en la economía, es algo así como el consumo de cocaína. Quizá en el cortísimo plazo genere la impresión de crecimiento económico; sin embargo, los costos serán altísimos y se tendrían que pagar a lo largo de muchas generaciones.
Hay quienes comparan a López Obrador con Luiz Inácio Lula da Silva. Cometen un error gravísimo: no hay políticas económicas de izquierda y de derecha. Sólo hay políticas económicas correctas y equivocadas.
Quienes lo ven así se quedan con la etiqueta setentera, no alcanzan a ver la realidad. Tan sólo un ejemplo: el populista mexicano le dio una posición que le permitirá llegar al Senado de la República a Manuel Bartlett.
La misión que le otorgó el mesías tabasqueño a esta moderna versión de María Magdalena fue impedir la privatización de Petróleos Mexicanos. A cambio de eso le perdonó que se le hubiera caído el sistema en una de las mentiras históricas de la izquierda, según la cual les habrían robado la elección de 1988.
Gran parte de la corrupción y excesos del sindicato de Pemex se han dado de la mano de gente como Bartlett, quienes han construido su carrera política de la mano del sindicato que comanda Carlos Romero Deschamps.
Cuando Lula era presidente de Brasil privatizó Petrobras, es decir, abrió al capital privado a la principal petrolera de aquel país sudamericano.
Otro ejemplo. En su intervencionismo estatal, al más puro estilo de Hugo Chávez o de Cristina Fernández, plantea la construcción de 15 refinerías porque, según él, la refinación es un gran negocio.
Se trata de otra mentira. Mientras que construir en México una refinería ronda los mil millones de dólares, hoy en el sur de Estados Unidos se están vendiendo a precios de remate que rondan los 300 millones de dólares.
Guerra
Unilever, encabezada por Fabio Prado, sigue insistiendo en que no tienen problemas con sus acreedores; sin embargo, la realidad es que cada vez se acumula mayor cantidad de quejas y denuncias.
La más notoria, evidentemente, es la de Unifoods. Esta empresa le ganó un juicio en forma definitiva a Unilever por incumplimiento de contrato, puesto que entregó sus territorios de distribución a otras empresas y causó un daño fijado en 200 millones de pesos.
Es verdaderamente relevante considerar que, mientras la compañía encabezada por Prado siga evadiendo la realidad, los problemas no se solucionarán e, incluso, tenderán a crecer.
Canitec
La reunión de la Canitec realizada la semana pasada dejó claros varios puntos.
Primero. Nadie está en contra de que se liciten más canales de televisión abierta. De hecho, es lo deseable para todos.
Mony Sacha de Swaan y sus empleados, que se disfrazan de sociedad civil, siguen tratando de hacer creer que Alexis Milo, Gonzalo Martínez Pous, Ernesto Gil Elorduy y José Luis Peralta están esperando línea del Presidente (quienes hacen estas afirmaciones como viven, juzgan) o proteger a lo que llaman duopolio que, en su imaginación, es peor que el monopolio al que muchos de ellos sirven.
Sin embargo, el tema se debe discutir, mucho más allá de la presión de algunas empresas, buscando el mejor interés para los consumidores.
Segundo. El Presidente de la República no está cayendo en el juego del presidente de la Cofetel y, por mucho, busca la mejor alternativa permitiendo que la discusión se dé en términos técnicos.
Tercero. La forma en que la CFC anuló la multa en contra de Telmex-Telcel seguirá generando muchísimas presiones, puesto que Alejandro Puente, presidente de la Canitec, no sólo retomó el tema sino que hizo gravísimas imputaciones.
Habrá quienes pretendan hacer creer que este líder está haciendo presión para lo que algunos llaman la operación compensar, es decir, autorizar la concentración de Televisa en Iusacell, lo que podría suceder esta misma semana.
Aquí no se trata de compensaciones regulatorias. Simple y sencillamente de aplicación de la ley a favor de la competencia en la telefonía móvil, tal y como lo reconocieron algunos de los comisionados de la CFC.
Mitómano
Ahora dice Christian Cadenas que no dijo que ya había “pactado” con Enrique Peña Nieto el regreso de Mexicana de Aviación, a pesar de que está grabado.
El representante de Med Atlántica es un hombre que no se cansa de decir mentiras y luego negarlas.
Este ridículo personaje, lamentablemente, sigue teniendo apoyo de Felipe Consuelo, Gerardo Badín y algunos otros que se benefician de la solución.
