Ideas prácticas

La Convención Bancaria analiza cómo facilitar el otorgamiento de crédito

El tema central de la Convención Bancaria es la inclusión financiera, un asunto de tal relevancia que inclusive, México lo incluyó en la agenda del G20. Hasta el momento parecería que una gran parte del esfuerzo por llevar a la población mayores servicios financieros en mejores términos de calidad, precio y oportunidad, se ha ido perdiendo en grandes discursos y muy poca efectividad.

Sin embargo, hay ideas bastante sencillas y apegadas a la práctica mundial que podrían ayudar a facilitar el otorgamiento de crédito en términos de seguridad para el sistema financiero y oportunidad para los clientes.

Por ejemplo, Luis Peña, director de HSBC, ha propuesto en los últimos días que se hagan pequeños cambios legales a los ordenamientos que dan pie a las sociedades de información financiera, más conocidos como burós de crédito.

En prácticamente todo el mundo los potenciales otorgantes de crédito pueden hacer libremente consultas a los burós de crédito. En México, el cliente potencial tiene que dar su autorización, por escrito, para que se revise su historial crediticio, lo que dificulta a los bancos conseguir prospectos.

En México existe un miedo excesivo a que se pueda conocer públicamente el historial de una persona. Cuando se ha tratado de cédulas de identidad ciudadana se ha dicho que el gobierno pretende perseguir a la población; se ha dicho, en otros casos como los registros vehiculares, padrones electorales o de telefonía celular que fácilmente pueden ser robados y caer en posesión de organizaciones delictivas.

La banca ha demostrado a lo largo de los años una muy elevada confiabilidad en el manejo de los datos personales, puesto que se manejan de manera encriptada y con grandes medidas de seguridad, así que el cambio no implicaría el riesgo temido por los legisladores y sí permitiría un mayor crecimiento del crédito.

En los próximos días se irán conociendo, con mayor detalle, algunas otras iniciativas que efectivamente pueden aumentar la inclusión financiera sin tener que hacer una revisión integral a la arquitectura del sistema financiero. No debe olvidarse que el CCE propuso ya la creación de un buró de crédito universal.

Ni digan

Mejor que Christian Cadenas y los “inversionistas” de Med Atlántica no digan quiénes están con ellos, puesto que lejos de generar confianza generan mayores dudas en torno a este grupo que debería pretender primero llegar a un acuerdo con los acreedores (comenzando por los trabajadores), pagarles y después comenzar a pedir certificados de operador aéreo provisionales, slots y rutas; siguen dando muestras de que no son una organización de confianza.

No habrá que detenerse a explicar que, por ejemplo, tardaron seis meses en llegar a un acuerdo con Tenedora K para hacerse de las acciones lo que, en estricto sentido, no ha ocurrido, puesto que el despacho de Jorge Gastelum lo que hizo fue poner los títulos en un fideicomiso sujeto a una serie de condiciones entre las que está que les sean pagados los títulos. Vamos, por malo que sea el juez Felipe Consuelo debería saber que la operación no se ha perfeccionado en términos jurídicos y, quizá lo más importante, que no puede hablarse de un nuevo dueño de Mexicana de Aviación.

De hecho, los representantes de Tenedora K han salido a hacer ciertas explicaciones en torno a la naturaleza y alcances de lo que ocurrió hace ya casi una semana, puesto que parecería que finalmente ya llegó el cheque, pudieron abrir el sobre cerrado o ahora no se equivocaron al llenarlo. Nada de eso ha pasado puesto que no se ha implicado un solo peso en la transacción.

Lo verdaderamente grave es que uno de los primeros nombres que se conoce vendría a comprobar la tesis de aquellos quienes aseguran que este grupo simple y sencillamente es una jugada en la que atrás está Gastón Azcárraga y aquellos quienes se benefician de que se alargue el periodo del Concurso Mercantil.

Como le hemos indicado los anteriores administradores de Mexicana se benefician del paso del tiempo, puesto que podrían lograr la prescripción de algunos delitos que hubieran cometido o que, por lo menos, se enfriaran las pruebas.

No debe olvidarse que hasta el momento Banorte y el SAT han iniciado acciones legales en contra de Azcárraga acusándolo de delitos como fraude y evasión fiscal.

Una de las personas que tuvo una participación sumamente activa en los peores momentos de Mexicana de Aviación, cuando se desviaron recursos de fideicomisos para garantizar el pago de créditos y se llevaron a otras cuentas; se siguieron vendiendo viajes todo pagado con cadenas hoteleras diferentes a Posadas cuando se sabía que iban hacia el concurso mercantil; o se dejaron de pagar impuestos y derechos fue Arturo Barahona.

Este personaje era un consejero con grandes poderes y difícilmente podría desligarse de las acciones que llevaron a la línea aérea a concurso mercantil, ahora resulta que es parte operativa del Med Atlántica en el negocio de aviación.

Este hombre quien también ha estado atrás de otros grupos de “inversionistas” que supuestamente trataron de rescatar a la línea aérea, genera una gran sospecha entre los acreedores.

¿Es el regreso de Azcárraga por la puerta de atrás a la línea aérea que llevó a concurso mercantil? ¿Es sólo una estrategia para dejar pasar el tiempo y que prescriban posibles delitos? ¿Barahona engañó a Azcárraga y le hizo tomar decisiones equivocadas pensando en que podría quedarse él con la línea aérea?

Sería bueno que Med Atlántica dejara de inventar historias y comenzara a transparentar su operación, puesto que parecería que la opacidad tiene que ver con los verdaderos intereses atrás del supuesto rescate.

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