Un hombre especial
- Cuenta con el respeto de la inmensa mayoría de las firmas reguladas.
Gonzalo Martínez Pous es, en muchos sentidos, un hombre singular. Es miembro de una especie que está floreciendo junto con la alternancia gubernamental, quien no busca un cargo político sino desarrollar sus habilidades a favor del Estado.
Él no le debe su puesto ni su permanencia en el sector público a ningún partido y mucho menos a un grupo dentro del sector público. Es un abogado que tomó la elección personal de trabajar dentro del gobierno.
Mentiras
Durante su carrera ha tenido la oportunidad de demostrar que no está vinculado a ningún grupo y que su interés personal está determinado en servir a México desde el servicio público.
Aun cuando no es la única historia que podría contarse sobre su trayectoria, quizá es la que mejor muestra su independencia y que hoy marca su presente en su ingreso a la Cofetel.
Fue propuesto como miembro de la Cofetel durante el gobierno de Vicente Fox. En aquella época los partidos y las empresas, al menos eso se aseguró insistentemente, estaban aferrados a imponer a sus candidatos. Se dijo que Martínez Pous no era mucho más que un peón de Pedro Cerisola.
De hecho, los miembros del Congreso lo vetaron bajo este principio. Entre algunos de los propuestos hubo quienes simplemente se agacharon y buscaron otras ocupaciones.
Sin embargo, este hombre (abogado de profesión), junto con Rafael del Villar, inició una defensa de su derecho al trabajo.
Estaba convencido de que los legisladores no tenían razón ni derecho jurídico de impedirle desempeñarse como miembro de la Cofetel. Cuando iniciaban las primeras etapas del juicio, que a la postre ganó, fue invitado por Luis Téllez a integrarse a la Secretaría de Comunicaciones en el gobierno de Felipe Calderón.
En aquellos momentos, los críticos de microondas y aquellos quienes no tienen memoria ni capacidad de análisis, le acusaron de ser una cuña impuesta por el nuevo gobierno para molestar al gobierno. Especialmente se dijo que era un testaferro de los intereses de Téllez.
Otra gran mentira sobre su trabajo. Téllez preguntó en Hacienda, donde se había forjado Martínez Pous, quién era el mejor abogado en telecomunicaciones del sector público y de ahí se eligió a este personaje, quien advirtió que mantenía un juicio en contra del Congreso, ya que buscaba defender su derecho al trabajo. Fue contratado.
Su relación con Téllez no fue precisamente tersa, aun cuando sí eficiente e institucional, a pesar de personajes en verdad nefastos, quienes estorbaron al hoy presidente de la Bolsa Mexicana de Valores. En la actualidad esta misma rémora se conforma con su sueldito, por honorarios, de 15 mil pesos dentro del Consejo Consultivo de la Cofetel.
Cuando ganó el juicio que le permitió llegar a la Cofetel finalmente, se dijo entonces que el gobierno había operado para imponer un freno a Héctor Osuna. Una versión que, de tan inverosímil, ni siquiera vale la pena detenerse en ella. Es importante destacar que Del Villar también ganó el proceso de amparo y únicamente cumplió un periodo, no por su mala relación con Mony de Swaan, sino porque se convirtió en un funcionario en el que el dogma se interponía a la razón.
Realidad
Su trabajo como comisionado de la Cofetel ha demostrado, en todo momento, quién es Martínez Pous: un abogado de gran inteligencia, independiente y valiente que, llegado el momento, ha sabido tomar decisiones correctas a favor del sector de las telecomunicaciones.
Su situación es muy particular, puesto que cuenta con el respeto de la mayoría de las empresas reguladas, así como de las autoridades y de prácticamente todos sus pares jerárquicos. De hecho, se le ve como un hombre justo que no tiene más agenda personal que servir dentro del sector público.
A no ser que ocurra algo verdaderamente fuera de la agenda, todo indica que el próximo 10 de mayo será reelegido para un nuevo periodo como comisionado de la Cofetel. Sin lugar a dudas se trata de una noticia que mantiene la esperanza no sólo en esa alicaída comisión, sino en un sector integrado por servidores públicos y no por políticos o empleados de grupos de interés.
Oscuridad
A pesar de los berrinches que hicieron algunos miembros de la Comisión Federal de Competencia porque se supo que hoy se realizará el pleno en el que se discutirá la multa de más de 11 mil millones de pesos a Telcel por prácticas monopólicas, el tema no es de ninguna manera menor.
Se trata de uno de los asuntos torales en la aplicación del derecho en todos los temas de la sociedad. Si un infractor promete enmendarse y tomar una serie de acciones, ¿se puede o se debe eliminar la sanción?
Si en el pleno se presentan argumentos que no fueron evaluados por la autoridad, pues entonces sí podría pensarse en cambiar la sentencia. De ninguna manera puede aceptarse que se disminuya la pena o se anule por una promesa de enmiendo. Vamos, un programa para corregir la situación implica, a no dudar, el reconocimiento de la falla.
Lo importante es que los comisionados —no estará el presidente Eduardo Pérez Motta porque fue removido por sus pares de este caso— hagan las cosas de una manera transparente y que no quede ninguna duda de la decisión y, quizá lo más importante, que tengan claridad en que aquello que decidan no sólo tiene que ver con un caso particular sino con la competencia en sí misma.
Necesitan ser muy puntuales, puesto que los consumidores pueden ser irremediablemente dañados por una decisión mal tomada en la oscuridad de un puente.
