Convención (II)
Hay molestia entre algunos bancos que consideran que la reunión de la ABM podría no tener mayor trascendencia por los temas que se tratarán
En una de ésas Jaime Ruiz Sacristán se queda como el perro de las dos tortas con la próxima convención de la Asociación de Bancos de México. Mientras que decidió abiertamente eludir los temas fundamentales que hoy preocupan a la banca para hacer una pasarela de candidatos presidenciales, podría no tener a todos.
En los últimos días, Enrique Peña Nieto, pretendiendo administrar la ventaja que le dan las encuestas, ha tratado de rehuir a debates y ocasiones en las cuales se puedan confrontar su proyecto de nación con los del resto de los candidatos con un argumento que es muy preocupante. Dice que no quiere debatir puesto que no quiere dividir a México.
No es muy clara la línea entre debatir y confrontar a México, pues tiene mucho más que ver con la mecánica y la forma del debate que con la exposición de ideas. Si por debate se entiende el intercambio de insultos y descalificaciones, pues entonces tendría razón. Sin embargo, el candidato del PRI y su equipo deberían saber que un debate debe ser una confrontación de ideas en la cual los aspirantes a gobernar México cumplan debidamente con el proceso de contratación.
Las elecciones, digan lo que digan los políticos y la democracia spotera con la que el IFE y algunos partidos se sienten tan cómodos, son un proceso de contratación, en el cual deben hacerse exámenes de oposición en los que el votante pueda no sólo escuchar sino externar sus puntos de vista.
Así, en una de ésas comenzarán a llegar las cancelaciones a la próxima reunión de la ABM.
Pendientes
En lugar de los discursos, previsibles por lo demás de las autoridades financieras, la agrupación que encabeza Ruiz Sacristán bien podría concentrarse en temas que hoy por hoy son torales para el desarrollo del la banca.
Por un lado está la aplicación de Basilea III que tanta polémica ha causado. Ayer mismo en estas páginas el ex secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, abiertamente manifestaba su oposición a estas regulaciones, pues le parece poco oportuno el que se pretenda pedir a los bancos que incrementen capital.
Da un dato fundamental. En su opinión una de las razones por las cuales la banca española y la mexicana no se vieron tan dañadas por la crisis financiera internacional fue porque se negaron a que fueran los bancos los que establecieran las normas para el otorgamiento de crédito.
Sería necesario que, mucho más allá del trabajo de comités, hubiera una posición abierta y pública por parte del gremio bancario en torno a la aplicación de estas medidas y que Secretaría de Hacienda, Comisión Nacional Bancaria y de Valores y Banco de México también públicamente plantearan su visión. Otro de los temas es la arquitectura del sistema financiero. Como le hemos narrado en esta columna hay dos posiciones divergentes sobre cuáles deben ser los siguientes pasos.
Arquitectura
Mientras que algunos, especialmente la Unifim, presidida por Adalberto Palma, sostienen que se tienen que revisar nuevas figuras como bien pueden ser los bancos comunitarios y ensayar diferentes métodos de inclusión financiera (un tema que fue llevado, incluso, por la dependencia que encabeza José Antonio Meade a la agenda del G20) distintos a los que ha planteado el gobierno.
Por el otro lado está la visión de aquellos quienes creen que, de entrada, la llamada extranjerización de la banca se mantendrá a pesar de las múltiples críticas que ha hecho a lo largo de los años el presidente de Banorte, Guillermo Ortiz, y con base en ella se tendrá que analizar el futuro. Una de las visiones más probables es considerar que no sólo habrá fusiones entre bancos medianos sino que algunos de ellos lograrán acuerdos comerciales para utilizar, mediante un pago, las redes de los grandes bancos.
Sospecha
Miguel Flores Barnés está convocando a una reunión del pleno de la CFC sin la presencia de su presidente Eduardo Pérez Motta para el próximo lunes, en medio de un puente vacacional, en la cual tiene como único punto el tema de la multa por más de 11 mil millones de pesos en contra de Telmex-Telcel.
Aviación
Mientras algunos tratan de hacer creer que una de las razones por las cuales se “tiene” que rescatar a Mexicana de Aviación sin importar que la empresa se entregue a gente que en seis meses no ha podido mostrar solvencia financiera ni seriedad o que se utilicen fondos públicos, la realidad sigue siendo apabullante.
Por un lado, los tres principales indicadores de la industria aérea están creciendo por encima de la inflación. Los precios, de acuerdo con diversos estudios no sólo no han aumentado en la mayoría de las rutas sino que han tendido a disminuir en buena medida porque las líneas aéreas están comprendiendo que se trata de un negocio de transporte masivo cada vez más similar a los autobuses.
Del otro lado, la salud financiera de las empresas que están operando difícilmente podrían ser mejores. Nada más para dar una idea habría que analizar el reporte bursátil de Aeroméxico, presidida por José Luis Barraza.
Las utilidades netas de esta línea aérea crecieron 145 millones de pesos con respecto al mismo periodo del año anterior. Ven tan despejado el panorama hacia delante que no sólo están expandiendo su flota y aumentando sus destinos, sino que buscarán mantener esa adecuada mezcla a través de la cual sus ingresos provienen a partes iguales de vuelos locales e internacionales.
Seamos muy puntuales. Desgraciadamente para los que tienen ilusión de que Mexicana regrese, la realidad es que la industria aérea cada vez la necesita menos por lo que el alargamiento del debate beneficia a Gastón Azcárraga y sus principales colaboradores, así como a Gerardo Badín.
