Estrecho margen

Si se analizan las propuestas económicas de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República, parecería que hay dos visiones radicalmente diferentes de México en materia económica. Andrés Manuel López Obrador, a pesar de que ahora es “todo amoroso”, hace ...

Si se analizan las propuestas económicas de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República, parecería que hay dos visiones radicalmente diferentes de México en materia económica.

Andrés Manuel López Obrador, a pesar de que ahora es “todo amoroso”, hace propuestas económicas que simple y sencillamente llevarían al país a la tragedia económica.

Para una persona muy poco observadora suenan bien los ofrecimientos del llamado candidato de las izquierdas, puesto que se concentran en oír todo lo que se subsidiará; la baja de precios de los combustibles, de precios y servicios públicos; mezclados con una insostenible austeridad, puesto que es mucho más de ornato que real y, lo más grave, acompañada de una baja en los ingresos del gobierno a través de las bajas de impuestos y desaparición de algunos otros como el IETU.

No se requiere ser un profundo conocedor de los temas económicos para tener claridad en que una baja de ingresos del gobierno, mezclada con un aumento en sus gastos (como incrementar el subsidio a los energéticos) redundaría necesariamente en un mayor déficit. De ahí se pasaría a un aumento en las emisiones de deuda, inflación y desorden económico.

El peligro que podría representar López Obrador, quien sólo cambió en el tono del discurso y no en el fondo de su pensamiento, es que durante su gobierno no sólo se destruyera todo lo que se ha logrado durante más de diez años de políticas económicas correctas.

Hoy los españoles saben mejor que nadie que simplemente un mal gobierno en lo económico es suficiente para destruir todos los avances. Si bien Mariano Rajoy niega la catástrofe económica, la realidad es que están bordeando uno de los peores momentos de las últimas décadas.

AMLO sigue obsesionado con algunos temas que, desgraciadamente, no han sido rebasados en el ámbito latinoamericano a pesar de las evidencias de su ineficiencia y que terminan dañando al pueblo a pesar de los promocionales donde su hijo menor le da uno de los besos más fingidos de los spots políticos.

Y tiene en la mira una política petrolera mucho más atrasada que la de Hugo Chávez en Venezuela e incluso Fidel Castro. Debería preocupar especialmente a los votantes que tenga como paladín petrolero a Manuel Bartlett, uno de los personajes más oscuros del antiguo PRI.

Comodín

Las propuestas económicas de Gabriel Quadri no deben merecer mucho análisis como tampoco su campaña de Nueva Alianza, puesto que se trata de una campaña testimonial que es muy poco probable que logre más allá de dos por ciento de la votación.

Este personaje se encuentra en la posición cómoda de decir frases que suenan muy bonitas como “los empresarios son héroes” en una generalización que no viene mucho al caso o hacer análisis, ciertos por lo demás, de que construir refinerías es excesivamente caro y resultaría mejor comprarlas en el mundo.

En la posición en que se encuentra este candidato puede decir prácticamente todo lo que quiera sin tener que contar con un mínimo de seriedad, puesto que no es una opción electoral real.

Parecidos

Josefina Vázquez Mota y Enrique Peña Nieto tienen propuestas económicas no únicamente sólidas sino muy razonables. Mucho más allá de las posiciones particulares de sus partidos políticos y la forma en que intentan establecer diferencias de cara a las elecciones, en realidad son muy cercanos.

En materia fiscal ninguno de los dos candidatos establece una diferencia fundamental. En cuanto a la materia energética, las propuestas son muy similares; quizá Vázquez Mota es más específica al hablar de colocar las acciones de Pemex en el mercado de valores; sin embargo, los dos están determinados a modernizar este sector con base en una mayor apertura hacia la inversión privada y la competencia.

Algo similar sucede en cuanto a la reforma laboral. Peña Nieto, quien fue fundamental para bloquear, por cuestiones electorales, los dos intentos más serios de un cambio a la ley laboral, es menos específico, puesto que hacerlo sería darle la razón a los gobiernos del PAN que han sido particularmente insistentes en este tema.

Ciertamente el PRI habla de un México, amparado en sus anuncios electorales, pero en el discurso de su candidato no se contempla una intención de dar un golpe de timón sino de construir con base en lo que se ha venido logrando en cuanto estabilidad económica y crecimiento durante los últimos años.

Previo al inicio de la contienda electoral en forma, panistas y priistas se enfrascaron en un debate, absurdo por lo demás, sobre qué gobiernos habían logrado la estabilidad económica.

Mientras que la administración de Felipe Calderón estaba tratando de convencer a todos de que la razón económica había llegado en 2000, la realidad pura y los priistas no sólo escatimaban logros sino que, además, decían que las bases se habían construido desde sus administraciones.

La realidad es que, sin detenernos en la mezquindad de ambos grupos o el interés de obtener beneficios particulares, la realidad es que las políticas económicas no se distinguen por partidos políticos sino por correctas e incorrectas.

Afortunadamente para los mexicanos, las políticas económicas correctas y el servicio civil de carrera que se ha generado en áreas como la Secretaría de Hacienda y, especialmente, en el Banco de México, se alargan más allá de los sexenios.

Si hace un análisis de los principales cuadros de las dependencias que manejan la economía del país no encontrará a políticos que le deban lealtad a un partido político sino al país. Quienes están convencidos de las políticas económicas correctas y no están viendo cómo ayudan a un proceso electoral.

La presencia de estos cuadros garantiza tranquilidad económica en el próximo gobierno.

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