El abúlico
- Lo más destacado de la gestión de José Luis Peralta en Cofetel ha sido la cantidad de veces en que el ingeniero no ha ido, especialmente a los plenos.
José Luis Peralta ve demasiada televisión, pero no la comprende. En sus ratos de ocio decidió convertirse en un crítico de contenidos para lo que no está calificado, basta conocer la pobreza y superficialidad de sus opiniones.
Quizá este comisionado de Cofetel, famoso por su técnica para nadar de muertito, debería ver menos televisión y concentrarse más en su trabajo. Lo más destacado de su gestión ha sido la cantidad de veces en que el ingeniero no ha ido, especialmente a los plenos. Vamos, ni siquiera fue a la más reciente reunión del pleno de ese organismo y eso que estaban estrenando edificio.
No debería haber justificación para que un comisionado no asista regularmente a su trabajo y mucho menos a los plenos. Sería como que un jugador de futbol decidiera no presentarse a los partidos.
Quienes pretendan defenderlo podrían decir que es una estrategia no asistir a los plenos para no verse implicado en determinaciones que no le convienen; sin embargo, es ridículo porque abdica de su obligación de pertenecer al pleno de Cofetel.
Si no tiene argumentos o no cree en su capacidad de convencimiento, pues entonces debería renunciar y, posiblemente, seguir su nueva vocación: crítico de televisión.
Otros más podrían decir que su presencia en los plenos de Cofetel es punto menos que anecdótica, pues normalmente hace opiniones que no vienen al caso, como las que hizo en el pleno de Cofetel del 25 de enero.
No obstante, ya sería momento que se vuelva experto en algo. Como ingeniero no ha sido precisamente de los más destacados y como comisionado de Cofetel, pues poco ha aportado en las veces que hace el “favor” de asistir a los plenos.
Detención
Mientras que algunos de los miembros del consejo consultivo de Cofetel siguen preocupados por la pureza de sus pares y pretendiendo esconder lo evidente, sin éxito, deberían poner un ojo en lo que ocurre en algunas áreas de esta comisión.
El miércoles, mientras comía en el Papas Bill que se encuentra frente a las nuevas oficinas de la Cofetel, fue detenido Octavio Salazar Guzmán, director general adjunto de Administración de esa comisión. Aparentemente la orden de aprehensión fue ejecutada por acusaciones que se derivaron cuando fue funcionario en Mazatlán, Sinaloa. Trabajó en un organismo local y, luego, en la aduana de aquel puerto.
Durante su carrera ha sido un funcionario lleno de sanciones. Por lo menos en tres ocasiones lo ha sido por la Secretaría de la Función Pública por negligencia administrativa, así como violaciones a leyes y normatividades presupuestales.
De hecho, hace unos cuatro años salió en malos términos de Conaculta, donde trabajaba con Carmen Quintanilla, que es la cabeza de la administración de Cofetel.
Populares
Los próximos jueves y viernes se realizará el Foro de las Finanzas Populares en el que participarán las principales organizaciones de este sector entre las que están Amsofipo, Asofo, Concamex, Prodesarrollo, Unifim e ICM.
No sólo participarán algunos grandes expertos en materia de finanzas populares sino también representantes de los candidatos a la Presidencia de la República, quienes expondrán cuál es la visión de cada uno de los partidos políticos en torno a las finanzas populares que, como se sabe, son fundamentales para la inclusión financiera.
Dos varas
El gobierno español mide con dos varas. Aun cuando la intención de Pemex de incrementar su participación en Repsol (según Juan José Suárez Coppel para mejorar la administración de la empresa española y aumentar el valor de su cotización bursátil) era un absurdo, se dieron una gran cantidad de reacciones de un nacionalismo ridículo.
Sin embargo, ahora son víctimas de una situación similar. En un arranque de populismo propio de finales de los 70 y principios de los 80, el gobierno argentino expropió a Repsol su inversión en YPF.
Por más allá de que Cristina Fernández trate de esconder la expropiación bajo fórmulas semánticas que suenan a discurso de Andrés Manuel López Obrador, la realidad es que se trata de un acto tan populista como reclamar la independencia de las islas Falkland, que tan caro le costó a la sociedad argentina hace ya 30 años.
México seguramente tendrá que intervenir, pues preside el G20; sin embargo, es una muestra más de cómo países y empresas tienen dos varas dependiendo de la posición en que se encuentran.
Detención
Es ridículo que, aquellos quienes pretenden hacer creer que existe una conspiración para evitar el regreso de Mexicana de Aviación usen supuestas amenazas fiscales en contra de Tenedora K o el despacho de Jorge Gastelum como para creer, primero, que son ciertas y segundo que de eso dependiera el trato.
Los únicos que ganan con la situación actual de Mexicana de Aviación son Gastón Azcárraga y quienes administraron ruinosamente esta línea aérea, puesto que se acercan a que prescriban posibles delitos o que las pruebas vayan perdiéndose.
También ganan Gerardo Badín y quienes están administrando los pocos activos que aún quedan. Uno de los principios fundamentales de la Ley de Concursos Mercantiles era, precisamente, que no se creaban incentivos para que el administrador se enamorara del puesto y sus beneficios. Bastaría recordar los excesos de algunos interventores bancarios.
De ahí que es grave que Felipe Consuelo siga negándole derechos a por lo menos a cuatro acreedores, como es nombrar a un interventor.
Med Atlántica, que ya cambió de vocero, sigue diciendo que ya sólo faltan detalles para cerrar con Tenedora K. En caso de ser cierto eso sólo implica un pequeño paso, pues lo que se requiere es un convenio de acreedores.
