Revisión arquitectónica
- Las filiales mexicanas de los bancos extranjeros que operan en México están en mucho mejores condiciones que sus matrices.
Nadie puede decir que a Guillermo Ortiz Martínez se le acaba de ocurrir estar en contra de lo que algunos califican como la extranjerización de la banca. Desde que era funcionario de la Secretaría de Hacienda y gobernador de Banco de México solía hacer encendidos discursos, donde cuestionaba un esquema en el que, de un modo u otro, él participó cuando las alternativas eran muchísimo peores para el país.
A raíz de las publicaciones que ha hecho como presidente del Consejo de Administración de Banorte, así como las propuestas de Unifim, encabezada por Adalberto Palma, se ha hecho necesario una revisión de la arquitectura financiera en estos momentos en los que la banca mexicana vive una de sus mejores épocas. Las filiales extranjeras de las instituciones que operan en México tienen condiciones mejores a las de sus matrices.
Entorno
Hay quienes podrían perderse en los objetivos políticos, empresariales y hasta personales de quienes quieren esta discusión. Están aquellos quienes opinan que se trata de una venganza política en contra de quienes hoy tienen las riendas del sector financiero. El establecimiento de una agenda especialmente con dedicatoria para Enrique Peña Nieto de cara a un ajuste en la orientación del manejo de esta área de la economía.
Quizá para algunos podría parecer muy interesante quedarse en las intrigas o las motivaciones que pueden tener uno y otro actor. Se trata de una mezcla muy compleja en condiciones irrepetibles para un debate de este tipo. Sin embargo, hoy no entraremos en esta discusión y sí nos concentraremos en los hechos duros que hay sobre la realidad del sector financiero, los cambios en las regulaciones que se encuentran sobre la mesa.
Imposibilidad
Mucho se ha hablado de los peligros que representa que el sistema de pagos se encuentre en manos extranjeras, pero poco se ha abonado en la discusión diciendo cuáles serían las alternativas puesto que no las hay.
Se generaría una crisis peor a la que llevó a la estatización bancaria en 1982 o en 1994-95, lo que tendría un efecto verdaderamente nocivo para el país y para el sector financiero.
Es imposible que algún gobernante de México violara las leyes nacionales y los tratados internacionales, obligando a los banqueros internacionales (fundamentales para la buena situación económica) a que vendieran.
Es impensable cualquier esquema para “nacionalizar” la banca. Recurrir al modelo de José López Portillo sería desastroso.
En el supuesto caso de que se les “invitara” a vender, pues simple y sencillamente no habría capital nacional suficiente para comprar. El grupo cercano a Roberto González Barrera no está convencido de un aumento de capital, pues en las condiciones actuales, les implicaría una peligrosa dilusión.
Queda descartada la opción de hacer a un lado a los extranjeros, se generaría un mal mucho mayor. El riesgo de que el control de pagos esté en manos de extranjeros se convertiría en una pérdida del sistema de pagos nacional.
Posibilidades
Es claro que más de 40 bancos son demasiados y que muchos de ellos tienen que tomar determinaciones fundamentales. Algunos deberán optar por fusionarse entre ellos para tomar un tamaño que les permita una mejor operación.
Otros tendrán que determinar, con toda precisión, cuál es el nicho de mercado al que se desean dedicar. La Unifim ha recomendado analizar modelos de bancos comunitarios como el de Estados Unidos; sin embargo, la realidad es que no sería lo mejor para un país como México, puese serían instituciones excesivamente pequeñas.
Otros más tendrán que realizar alianzas con bancos más grandes que, contrariamente a lo que ocurre en sectores como las telecomunicaciones, están dispuestos a rentar sus redes.
Hay experiencias que demuestran que el negocio del crédito es de gran tiempo y no únicamente de capital. Cuando el banco de Juan Güichard, Invex, trató de crecer comprando la operación de las tarjetas Spira estuvo mucho más que cerca de quebrar.
Había dizque especialistas financieros que aseguraban que Banco Walmart, capitaneado por José María Urquiza, generaría una revolución en el sector financiero por la gran cantidad de puntos de venta que tiene a través de sus cadenas de tiendas.
Sin embargo, Bancomer les sigue dando el servicio de tarjetas de crédito. Walmart hasta el momento no ha emitido una sola tarjeta, son plásticos del banco que comandan Ignacio Deschamps y Luis Robles Miaja.
El único de los bancos nuevos que ha tenido un gran crecimiento en crédito de manera sana es Banco Azteca, puesto que la institución presidida por Luis Niño de Rivera, aprovechó la experiencia que durante décadas acumuló Elektra en el otorgamiento de crédito.
Compartir
Los bancos más grandes del sistema tienen grandes inversiones en redes y sistemas por lo que están más que dispuestos a compartirlas con sus competidores. Están dispuestos a temas como compartir (con todo y marca) redes de cajeros, emitir tarjetas de crédito o débito y hasta dar servicios en sus sucursales.
Para un banco pequeño es muy difícil crecer en materia de red. Para dar una idea, Bancomer anunció que en los tres próximos años invertirá dos mil millones de dólares, de los cuales mil 200 millones de dólares se destinarán a sistemas.
Resulta mucho mejor para un banco rentar la infraestructura ya construida por los bancos más grandes del país que crear la propia, así como aprovechar su conocimiento en materia de crédito para incrementar sus posibilidades de desarrollo.
Más allá de un debate académico, la arquitectura del sistema financiero está cambiando.
