Ante la pérdida total de liderazgo y confianza por parte de Mony Sacha de Swaan sobre el resto de los comisionados de la Cofetel, se ha llegado a un punto muerto.
El presidente del organismo, que controla los órganos internos, prácticamente no tiene argumentos para promover movimientos. Hay una gran sospecha que se refleja en una suerte de letargo entre los empleados, quienes están esperando que se den definiciones.
Saben que es falso suponer que Mony Sacha ya la libró sobre las acusaciones de corrupción y tráfico de influencias por contratar a sus amigos como asesores y compañeros de fin de semana en Valle de Bravo. De hecho, en los pasillos de las áreas jurídicas y de comunicación se preguntan cuáles habrían sido los temas en que recibieron asesoría, pues no sólo se trata de cobrar o promover la imagen de Mony Sacha.
La lejanísima relación con los comisionados es el principal problema. Algunos opinan que antes de cualquier otra decisión deben esperar a la ratificación de Gonzalo Martínez Pous, puesto que será un mensaje muy claro por parte del presidente.
Martínez Pous tiene respeto no sólo entre las empresas y sus pares, obvio Mony Sacha no, sino también por parte de los funcionarios del gobierno, quienes ven en él a una persona confiable y conocedora de los temas.
Mientras tanto, los complicadísimos temas de la agenda de las comunicaciones siguen acumulándose.
Palabras
Si se analizan con cuidado las palabras de los boletines de prensa sobre las reuniones que tienen los representantes sindicales, representantes de trabajadores no sindicalizados, el juez, conciliador, autoridades gubernamentales y, algunas veces como la semana pasada, con legisladores, prácticamente nunca pasa nada.
Se habla de las reuniones, los asistentes y las promesas que hacen los grupos de los “inversionistas”, quienes nuevamente dicen que ya casi cumplen con los requisitos y que ahora sí van a mostrar que tienen el dinero.
Tristemente todavía hay quienes lo siguen tratando de ver como la primera buena noticia en 19 meses y demás ingenuidades. Se cumplieron las tres semanas que pidió Gerardo Badín para presentar el convenio de acreedores y no presentó absolutamente nada, simple y sencillamente dijo que seguirían avanzando en las negociaciones.
Lo importante es lo que no se dice. Badín no explica, por ejemplo, que no está ni remotamente cerca de alcanzar un acuerdo con Banorte, que no sólo es el principal acreedor bancario, sino que es el líder en la negociación. Muchos de los acreedores dentro del sector financiero, sin duda, buscarán obtener un trato similar al del banco dirigido por Alejandro Valenzuela.
El gobierno, por otra parte, puede mantener una larguísima serie de negociaciones con los supuestos inversionistas; sin embargo, su posibilidad de dar quitas es prácticamente nula, puesto que implicaría responsabilidades para los funcionarios públicos que los firmaran.
Se sigue hablando de una gran cantidad de supuestos como el que Bancomext, dirigido por Héctor Rangel, les entregue los aviones (siete están certificados y dos tienen problemas), pero la realidad es que el banco de desarrollo no está ni metido en el negocio del arrendamiento ni en la venta de aviones. Se da por hecho el paso cuando, en realidad, todavía hay un camino verdaderamente largo.
Del comunicado de prensa también se destaca un no fundamental por parte de los trabajadores, quienes establecieron que no aceptan que se les pague en cómodas mensualidades su liquidación. Como lo adelantamos en esta columna, Miguel Ángel Yúdico no sólo fue el primero en oponerse, sino que, además, en exigir que se haga un convenio firmado y se acaben las promesas. Otro de los temas que se han hecho a un lado es quiénes recuperarán su trabajo. En una primera etapa se contratarían, según los planes anunciados, 81 pilotos y en algunos años hasta 440.
Las preguntas que no se han hecho son: ¿quiénes serán los primeros contratados? Hasta el momento ningún líder sindical le ha dicho a sus agremiados cómo se elegirá a los trabajadores. ¿Harán a un lado a los que han calificado como traidores porque ya consiguieron empleo en otra línea?
¿Con qué nivel salarial? No debe olvidarse que mientras los comandantes de la fallida Mexicana de Aviación tenían un sueldo de 150 mil pesos, el promedio de la industria es de 90 mil pesos.
¿Acumularán pensión o vivirán del aire los siguientes contratados? Se pagaría liquidación cuando se llegara a un convenio concursal, pero de dónde saldría el dinero del resto que se tuviera que esperar a una promesa que no necesariamente se cumpliría.
Gran potencial de seguros
El aumento de la clase media en México, que ha sido ampliamente analizado por el CIDAC, genera amplias áreas de oportunidad en México. Uno de los datos que mejor ilustra esta realidad es el crecimiento del sector asegurador. El valor total de las primas a diciembre del año pasado fue de 270 mil 942 millones de pesos, lo que significa un crecimiento de 9.5 por ciento en términos reales en comparación anual. De ahí que cada vez más empresas de alcance internacional y nacional incursionen en este segmento.
Hechos
Mientras que los trabajadores de Mexicana de Aviación siguen viviendo en la tragedia, la situación es totalmente diferente para Aeroméxico que, tan sólo el mes pasado, registró un incremento de 11% en el número de pasajeros transportados.
Hace unos días mostraron los aviones Dreamliner que comprará la línea aérea que dirige Andrés Conesa. Se anunció que recibirán siete aviones, cada uno de ellos con un costo de 200 millones de dólares.
