María Magdalena
- En momentos cuando se trataba de modernizar al sector petrolero, Bartlett recurría a cualquier espacio para, según él, defender el crudo.
Hace algunos años cuando Manuel Bartlett inició su lucha “en defensa del petróleo”, el hoy vicecoordinador de política económica del PAN en la Cámara de Diputados, Luis Enrique Mercado, me explicó en una charla que mucho más allá del petróleo, lo que estaba haciendo el ex secretario de Gobernación era quitarse la marca que le dejó ser al que se le cayó el sistema.
Que, de alguna manera, estaba haciendo una cruzada personal para dejar de ser un hombre al que la historia recordaría no sólo como el último secretario de Gobernación que organizó unas elecciones sino al que la izquierda acusó (hasta hace unos días) de haber cometido fraude en contra de Cuauhtémoc Cárdenas y la izquierda mexicana.
En aquellos momentos cuando se trataba de modernizar al sector petrolero mexicano, que hoy sigue siendo más cerrado que el cubano o que el de Corea del Norte, Bartlett no sólo daba una gran lucha en el Senado, recurría a cualquier espacio, incluido el derecho de réplica para, según él, defender el petróleo mexicano.
Encendido incluso contra los postulados del que era su partido, Bartlett dio una guerra furibunda en todos los terrenos que tuvo a su alcance. El resultado es que logró atrasar la reforma energética hasta hace unos años en los que se hizo una primera reforma, considerada por algunos como light, impulsada por el propio PRI.
Este hombre, poco más o menos, trataba de mantener intocado lo que el imaginario popular y la liturgia del PRI era el espíritu de Lázaro Cárdenas cuando nacionalizó la industria petrolera.
Espíritu
Sin detenernos excesivamente a considerar las condiciones en las cuales se tomó esta decisión en la década de los treinta, es necesario hacer un análisis mucho más detenido desde la exposición de motivos y todo lo que se fue construyendo a lo largo de muchas décadas de un nacionalismo trasnochado que una y otra vez repite que el petróleo es nuestro y eso lo confunde con tener una sola empresa, durante muchos años el principal aportador de recursos al erario, y un sindicato que ha sido y sigue siendo sostén político del PRI. Basta ver el acercamiento, criticado por algunos, público que ha tenido Enrique Peña Nieto con el sindicato del eterno líder Carlos Romero Deschamps.
Lo cierto es que la forma en que se ha desarrollado Pemex es la de una paraestatal que ha financiado al gobierno y que se ha convertido en un importante brazo de movilización política.
En los hechos, no sólo se han perdido oportunidades sino que, además, se deberían considerar ejemplos parecidos como el de Noruega, en el que una empresa del Estado compite abiertamente en su país. Produce una cantidad muy similar de petróleo a la de Pemex, pero con una tercera parte del personal y, adicionalmente, aportando recursos para la corona de ese país europeo.
Ungüento
El que Andrés Manuel López Obrador haya impuesto como candidato al Senado de la República a Bartlett no sólo es una traición para cierto grupo de la izquierda mexicana sino que además, es una muestra del mesianismo del tabasqueño.
Cuando lo defendió diciendo que “el que esté libre de culpa que tire la primera piedra”, no sólo lo convirtió en una María Magdalena sino que dejó claro cuál es la realidad de lo que ha llamado el cambio verdadero.
Según él, el ex priista evolucionó. La oferta del candidato de las izquierdas es volver al México de Luis Echeverría, José López Portillo y toda una caterva de populistas de cuarta, quienes postraron al país en una gran cantidad de crisis que no se resolvieron sino hasta bien entrada la década de los noventa.
Al decir que evolucionó tomando una posición de la década del PRI que avergüenza al propio partido que encabeza Pedro Joaquín Coldwell.
Lo malo de usar la metáfora de la piedra y la bíblica meretriz, hace imaginar la pésima opinión que tenía López Obrador de Bartlett y que espera que le unte la cabeza con aceite o petróleo.
Culpables
¿Quién le va a pasar la factura a Felipe Consuelo, Gerardo Badín y los vividores que se han hecho pasar por inversionistas que dicen tener dinero para invertir en el rescate de Mexicana de Aviación y, en realidad, jamás han dado muestras de seriedad?
Quienes están a cargo del Concurso Mercantil de CMA han seguido cobrando y hasta algunos los acusan de saquear a la empresa, así como un grupo de trabajadores de tierra quienes siguen laborando en la base de mantenimiento.
Ellos son los que han puesto en peores condiciones a las ocho mil 500 personas que alguna vez formaron parte de esta línea aérea. El primer daño se lo hicieron Gastón Azcárraga, Manuel Borja Chico y algunos otros quienes mal operaron la línea aérea.
Como lo hemos señalado consistentemente, la administración de Felipe Calderón y, en particular, los secretarios de Comunicaciones y Transportes y Trabajo son los que han tratado de velar por el interés de los trabajadores, no con rollos sino promoviendo acciones concretas.
Badín ha mentido sobre los avances del convenio de acreedores, puesto que no está ni remotamente cerca de llegar a un convenio con los más grandes acreedores entre los que, necesariamente, está el gobierno.
Capacitación
Uno de los temas que deberían preocupar a la ABM, presidida por Jaime Ruiz Sacristán y Luis Robles, es la baja capacitación que en muchos comercios tienen quienes operan sus terminales de punto de venta, puesto que esa es una de las zonas de conflicto entre clientes y bancos.
