Pocos grados

Tras la crisis de 1995 fueron las instituciones internacionales las que apuntalaron al sistema financiero.

Parecería que en los equipos de Agustín Carstens, José Antonio Meade y Guillermo Babatz no hay muchas ganas de pensar en un cambio en la arquitectura del sistema financiero.

Las medidas que han tomado las autoridades financieras no sólo parecerían destinadas a mantener este esquema sino consolidarlo con la aplicación de Basilea III. Como le hemos señalado en este espacio, el gobernador del Banco de México está decidido a que no haya una crisis financiera bajo su guardia.

Sin embargo, se tienen que reconocer las debilidades que plantea el actual modelo de banca mexicana en el que el ancla fundamental son grandes bancos de capital internacional.

Mucho más allá del debate que ha intentado una y otra vez iniciar Guillermo Ortiz Martínez sobre el sistema de pagos y la forma en que las subsidiarias mexicanas apoyan a las matrices internacionales, llevándose el ahorro de los mexicanos, es importante considerar cuál es la situación de los bancos pequeños en el país.

Es importante reconocer que a partir de la privatización bancaria y, específicamente, tras la crisis de 1995 fueron las instituciones internacionales las que apuntalaron al sistema financiero mexicano y, revirtiendo el argumento, canalizaron ahorro de sus países de origen para encontrar un gran negocio en México.

Sin embargo, a partir de la década de los noventa, también se abrió la posibilidad de crear instituciones que, por definición, no pueden competir con los grandes bancos, pero que son fundamentales no sólo para bancarizar al país sino para generar inclusión financiera que, sin duda, debe ser vista como una de las prioridades nacionales.

Comunitarios

Aquí es donde se requiere una definición. La UNIFIM, encabezada por Adalberto Palma, ha establecido una y otra vez que no es correcto el trato igual entre desiguales. Evidentemente no se pueden poner las mismas reglas para un banco de capital internacional que para uno que tiene por objeto cubrir un sector específico del sistema, ya sea por especialidad o cobertura geográfica.

Uno de los elementos que deben ser puestos al debate debería ser algo similar al esquema de bancos comunitarios como el que opera en Estados Unidos. Se trata de instituciones que tienen reglas particulares porque no son, ni pretenden serlo, como las grandes instituciones internacionales.

En aquel país y reconociendo su importancia tienen un régimen especial que tiene mucho más que ver con el conocimiento directo del cliente que con un esquema paramétrico como el que se usa para los grandes bancos a escala internacional.

Plantear la nueva arquitectura del sistema financiero debería ser uno de los temas que hagan una diferencia en la propuesta para este sector por parte de los dos candidatos que tienen mayores posibilidades de ganar las elecciones.

Es claro que, al menos en materia económica, la diferencia entre Josefina Vázquez Mota y Enrique Peña Nieto es de algunos grados. Ninguno de los dos propone barbaridades económicas como las de Andrés Manuel López Obrador que en su fase mesiánica ya convirtió a Manuel Bartlett en una suerte de María Magdalena del petróleo.

Quizá alguno de los diferenciadores bien podría ser mantener la actual arquitectura del sistema financiero o cambiarla reconociendo que, si bien este modelo es exitoso, todavía puede mejorar.

Redefinición

ASPA es, a no dudar, el más sólido y democrático de los sindicatos de aviación. ASSA ha tenido una pésima época derivada no sólo de la crisis de Mexicana de Aviación sino de un liderazgo difícil de comprender por parte de Lizette Clavel, que usó a la organización de una manera absurda y que, hasta el momento, Ricardo del Valle no ha podido hacer nada, ya que se trata de un sindicato sumamente dividido.

El SNTTAS es un típico sindicato mexicano. Su líder, Miguel Ángel Yúdico, está eternizado en el poder y no tiene ninguna intención de cambiar las cosas.

En ASPA han llegado tiempos de redefinición. Reconocer que la estrategia seguida durante las últimas administraciones y, específicamente, en el periodo de Fernando Perfecto, no ha sido la correcta. Tienen que barrer la casa y por su acción u omisión será recordado el periodo de Carlos Manuel Díaz.

Cansancio

Ha llegado el momento de que los sindicatos de aviación se den cuenta de que Felipe Consuelo y su adlátere Gerardo Badín creen que, por cansancio, llegará alguien con mucho más de 300 millones de dólares para rescatar a una Mexicana de Aviación que, de ningún modo, vale esa cantidad.

Al juez, que es tan afecto a frases folklóricas, los trabajadores de la línea aérea en concurso mercantil deberían decirle: No me defiendas, compadre.

Mientras más se alarga el concurso mercantil, hay cada vez menos activos para las liquidaciones. Como la empresa no ha entrado en quiebra, se mantienen las relaciones laborales, por lo que quienes tenían créditos con Infonavit o algún banco no pueden recurrir a cláusulas de desempleo ya que, formalmente, tienen una relación laboral.

Peor

Quienes ven de cerca a Mony Sacha de Swaan dicen que el presidente de la Cofetel cree que ya la libró de las acusaciones en su contra por dar contratos a sus amigos y compañeros de fin de semana, los cuales poco o nada le han servido a la institución.

Que en sus cálculos, piensa que el tema ya pasó y viene a la baja. Se equivoca rotundamente.

Las acusaciones por presuntos actos de corrupción sólo son la punta de un iceberg que, entre otras cosas, tiene que ver con la falta de liderazgo y confianza de sus pares así como de sus superiores jerárquicos.

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