Ayer le informamos sobre la comida que tuvieron Mony Sacha de Swaan y Carlos Slim.
En sí mismo no es malo que un regulador se reúna con los regulados. La práctica común, para no generar suspicacias ni malos entendidos es que los propietarios de las empresas asistan a las oficinas del funcionario o se vean en un terreno neutral.
En el caso del presidente de Cofetel la situación es particular si se considera que sobre su cabeza pende una gran cantidad de dudas y sospechas. Están las denuncias sobre las contrataciones a sus amigos y compañeros de fin de semana a quienes adjudicó de una manera rara y, lo peor, no han sido clarificadas ante las autoridades competentes.
Es claro que su relación con los otros cuatro comisionados es total y absolutamente lejana.
Son precisamente sus pares quienes señalan una y otra vez que Mony ha perdido el liderazgo y la confianza de sus pares.
En cuanto al sector, hay quienes dicen que una de las pocas cosas que ha logrado es tener enfadados a todos sus regulados. De algunos la principal molestia tiene que ver con temas de personalidad y actitud; otros con su incapacidad y fatuidad; también hay quienes están molestos porque les ha hecho promesas a sabiendas de que no puede cumplir. Todos coinciden que no ha regulado bien al sector.
Evidentemente Slim no requiere de ir a comer con un regulador.
Con hechos ha demostrado que tiene maneras de defensa sólida no sólo para sí, sino también para las empresas que encabeza.
Hoy no toca analizar cuál es el efecto neto, pero sí es necesario marcarlo.
Lo que hizo Mony Sacha fue un acto de protagonismo barato. Un intento de mandar mensajes subliminales o hacer carambolas políticas que dan mucho qué pensar.
Tendría que escuchar los comentarios que, hasta el momento en privado, han hecho algunos de los comisionados en el sentido de que se trata de una afrenta más a Cofetel, puesto que empaña la posición de los comisionados.
Así como el futbol mexicano va mucho más allá de las payasadas protagónicas de Chiquimarco, Marco Rodríguez, la regulación del sector de las telecomunicaciones es mucho más importante que los desplantes de Mony.
Víctimas
Quienes pretenden evadir la realidad de Mexicana de Aviación no se cansan de inventar una conspiración en contra del regreso de la línea aérea. Su primer objetivo fue Javier Lozano, y cuando dejó la Secretaría del Trabajo tuvieron que buscar otra persona.
Ahora dicen que Felipe Duarte, Gerardo Sánchez Henkel y algunos otros de la SCT son quienes ponen obstáculos. Vamos, hablan de una conspiración según la cual el gobierno quién sabe qué habría pactado con Aeroméxico, Volaris e Interjet.
Ante las respuestas puntuales que ha dado la dependencia que encabeza Dionisio
Pérez-Jácome, el juez Felipe Consuelo y quienes siguen esta mentira, han decidido guardar silencio. Han sido exhibidos en su fallido intento de crear la figura de Certificado Provisional de Operador Aéreo, la cual no existe en la ley, pues el certificado se extiende por la SCT cuando se cumplen con las cuatro condiciones.
Ahora tratan de hacer ver como el culpable a Banorte, encabezado por Alejandro Valenzuela, ya que según ellos no quieren recibir a Gerardo Badín para que el conciliador les haga una oferta y comience a cerrarse el convenio concursal.
La posición del banco, que es el máximo acreedor bancario, es que mientras no haya un ofrecimiento serio y se muestre que se tiene dinero para pagar, no hay ningún sentido en reunirse para platicar de fantasías.
Vamos, nadie sabe quién es Cristian Cadenas y Med Atlántica ni si tienen el dinero que sólo ha visto el exótico juez Consuelo.
Mientras todo esto sucede les hacen ofrecimientos a los trabajadores francamente ridículos. Ahora les dicen que les pagarían sus liquidaciones cinco meses después de que la empresa comenzara a volar.
Esto no sólo viola la Ley Federal del Trabajo, sino que es un insulto a trabajadores que, en su mayoría, han estado en el limbo durante 18 meses. La oferta implicaría que les comenzaran a pagar con dos años de retraso.
Es importante recordar que estos trabajadores no pueden usar seguros de desempleo como los que ofrecen algunos créditos y el Infonavit, porque formalmente están empleados y no se les paga.
Si esta fantasía es rechazada seguramente habrá quienes digan que Rosalinda Vélez se unió al complot.
Desinformados
Harían bien los críticos de microondas en informarse antes de hablar. Quienes criticaron CompuApoyo se quejan de su poco impacto, ya que “sólo aplicará para empresas afiliadas al Infonacot”.
Quizá no saben que mucho más allá de los afiliados en el sector privado, todos los trabajadores al servicio del Estado están afiliados al instituto que encabeza Gabriel Ramírez.
La primera meta de CompuApoyo plantea dotar a 1.7 millones de mexicanos con computadora e internet, una cifra nada despreciable si se considera que sólo 20 millones de mexicanos hoy tienen acceso a estas tecnologías.
Reacciones
Hay quienes dicen que las reflexiones sobre la arquitectura del sistema financiero debería ser el tema de la próxima convención bancaria. Sin embargo, la ABM será una pasarela de los candidatos a la presidencia en la recta final de las campañas, puesto que la reunión será en la segunda mitad de mayo.
