Otra vez

Guillermo Ortiz insiste en renovar la arquitectura del sistema financiero

Guillermo Ortiz Martínez publicó un artículo en el cual no dice realmente nada nuevo, puesto que ha sido su posición desde que era gobernador del Banco de México.

Plantea básicamente dos asuntos. Que los bancos internacionales en México tienen grandes utilidades y que una buena parte de éstas son destinadas para capitalizar a sus matrices.

Propone, nuevamente, que se establezcan topes a los recursos que pueden mandar a sus matrices y que sean listados en Bolsa para conocer de una mejor manera qué están haciendo en el país. Como telón de fondo está el hecho de que 70% de los activos del sistema financiero mexicano se encuentran en manos extranjeras y, por lo tanto, hay un riesgo sobre el sistema de pagos.

Se trata, nuevamente, de una forma de provocar que se dé un debate en torno a la arquitectura del sistema financiero mexicano. Hace unos días le comentábamos en este espacio que la Unifim, encabezada por Adalberto Palma, iba mucho más allá de mantenerse o no dentro de la ABM, sino que planteaban una discusión de largo aliento sobre la arquitectura del sistema financiero mexicano.

Es un hecho que a partir de 1995 la banca mexicana inició uno de los más intensos y exitosos procesos en su historia de reconversión. Se abrió –como pocas veces en el mundo– el sector al capital extranjero. La disyuntiva era una nueva estatización como la ordenada por José López Portillo o medidas similares que, en la experiencia mexicana, implicaron un gravísimo atraso.

Antes de la estatización (que no nacionalización, pues eran mexicanas las instituciones), los bancos mexicanos eran inmensamente más grandes que los españoles. En 1995 el capital ibérico se convirtió en el máximo inversionista en México.

A partir de ese momento, tras el excesivamente politizado canje de pagarés Fobaproa y la creación del IPAB, la banca mexicana inició un gran proceso de expansión. Hoy no sólo hay más de 40 bancos, sino que han florecido otros otorgantes de crédito. Si se realiza un comparativo de la banca mexicana con respecto a sus matrices, resulta que las instituciones en México no sólo son mucho más rentables sino que han sido factor decisivo en la capitalización de bancos extranjeros.

La pregunta, planteada también por Ortiz, es ¿a dónde se está yendo el ahorro de los mexicanos?

Arquitectura

En momentos de crisis es muy difícil tomar medidas excelentes, pues el menú es muy limitado y el margen de error es enorme. Sin embargo, con un sistema financiero como el mexicano que está sólido, bien capitalizado y competitivo, es momento de debatir cuál debe ser su arquitectura.

¿La mejor manera de bancarizar es el modelo que están siguiendo Banco de México y la Secretaría de Hacienda? Hay quienes opinan que se podría caminar por otros derroteros que propiciaran una mayor inclusión.

Tan sólo como una alternativa habría que plantear esquemas como los de los bancos comunitarios en Estados Unidos que, en cierto sentido, podrían ser una salida para una gran cantidad de instituciones que operan en México ya que tienen diferentes requisitos regulatorios.

El esquema actual en la banca apunta hacia la parametrización, lo cual funciona para grandes bancos y grandes empresas, no para instituciones pequeñas especializadas en pymes que generan 70% del empleo en el país.

Habría que preguntar si no ha llegado el momento de cambiar las reglas a la banca extranjera bajo el principio de no tratar igual a los desiguales y considerar, con todo cuidado, cuáles serían las implicaciones no sólo en cuanto inversión extranjera sino en mantener el equilibrio en el sistema financiero mexicano.

El artículo de Ortiz Martínez busca abrir un debate. Es momento de que la ABM, encabezada por Jaime Ruiz Sacristán y Luis Robles Miaja, autoridades financieras, legisladores y partidos políticos tomen seriamente este tema. Quizá sólo para analizar si ésta es la mejor arquitectura posible para México.

Trascendió

Al terminar un evento en Los Pinos, Mony Sacha de Swaan fue a comer con Carlos Slim a las oficinas del presidente de Telmex y Telcel. Dicen que se está reuniendo con presidentes de compañías telefónicas; otros no han recibido solicitudes por parte del presidente de la Cofetel para recibir su visita.

Explicación

Ante el recrudecimiento de la pugna entre el gobierno de Felipe Calderón y MVS por la banda de 2.5 Ghz, es necesario dar algunas explicaciones.

La empresa de la familia Vargas recibió prácticamente la mitad de la banda disponible en este país y la utilizó para dar un servicio de televisión de paga que fracasó; sin embargo, mantuvieron las concesiones sin darles uso.

Esta banda que se utilizaba para televisión de paga, ahora es idónea para dar servicios móviles avanzados y de ahí que se vea como un activo del Estado total y absolutamente subutilizado.

Ante los reiterados intentos de la SCT y Cofetel para quitarles las concesiones, MVS demandó penalmente a todos los comisionados de la Comisión, quienes opinaban que se le podría dar un mejor uso a esta banda a favor del Estado. En diez años esta empresa no ha ofrecido ningún servicio.

Desde aquel entonces la SHCP ha insistido que se tiene que pagar una contraprestación mucho mayor, considerando el valor real que tienen en este momento. La empresa se negó a pagar y de ahí que la dependencia que encabeza Dionisio Pérez-Jácome no renovara las concesiones vencidas (Acapulco, Cuernavaca, DF, Mérida, Oaxaca, Pachuca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Guadalajara y Monterrey).

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