Triunfos robados

El presidente de la Cofetel ha hecho malabares para colgarse las medallas

Después de lo que los comisionados de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) llaman la carta grosera de Mony Sacha de Swaan, se hizo evidente que este hombre había roto total y absolutamente con Alexis Milo, Gonzalo Martínez Pous, Ernesto Gil Elorduy y José Luis Peralta.

Las denuncias, que primero pudo leer en esta columna, de que otorgaba jugosísimos contratos a sus amigos y compañeros de fin de semana, son otro de los elementos por los que el presidente de Cofetel ha perdido no sólo la confianza sino el liderazgo del organismo autónomo. Las sospechas siguen en el Congreso.

Urgido de una suerte de victoria política o ante la opinión pública, Mony Sacha ha hecho verdaderos malabares para intentar colgarse la medalla de las resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que eliminan la doble ventanilla y confirman la autonomía de la Cofetel, al tiempo que propiciará una disminución mucho más efectiva de las tarifas de telefonía móvil a favor de los usuarios.

Sin embargo, miente abiertamente cuando trata de decir que él tuvo algo que ver. Mientras que los abogados de todas las empresas y del propio gobierno estuvieron durante meses dando vueltas y vueltas en la SCJN, de Swaan se apareció quizá un par de veces. Obvio las anunció en Twitter y los que todo le aplauden dieron cuenta de ellas.

Habría que comparar con todo el tiempo que perdió cuando era coordinador de asesores de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes cabildeando a favor de su patrón, Juan Molinar, para evitar que enfrentara responsabilidades por la tragedia de la guardería ABC. Sus sobrepagados abogados Peter Bauer y Héctor Pablo Ojeda jamás tuvieron que ver con las resoluciones que dio a principios de semana la SCJN. Ellos están para soplarle otras cosas en el oído con cargo al erario.

Ganadores

Llama muy poderosamente la atención que todas las telefónicas enfrentaron a sus mejores abogados internos y externos contra un sólido equipo del gobierno que fue encabezado directamente por Miguel Alessio, consejero jurídico de la Presidencia. En este equipo estaban Manuel MacFarland y Martínez Pous, por parte de Cofetel; Ricardo Celis, de la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal y Héctor Olavarría y Gerardo Sánchez Henkel por parte de la SCT. Había dos grupos de empresas, Axtel y Telcel que tenían un interés diferente a los de Nextel, Unefon, Iusacell y Telefónica. Los primeros defendían que se mantuvieran los criterios en materia de cobros de interconexión y el segundo grupo siempre ha pugnado por una baja.

Críticos

La historia de MacFarland como abogado de Cofetel es realmente interesante y algunos que se sienten heridos han buscado lanzarle lodo en los últimos días, acusándolo de ser un operador de Mony Sacha y hasta amigo de Bauer. Durante 14 años Gerardo Canchola fue el abogado de la Cofetel. Nunca estaba en la oficina y cuando se preguntaba por él su gente decía que “había ido a los juzgados”, donde nadie lo conocía. El área jurídica de esta comisión era punto menos que una burla.

Con la llegada del excelente abogado Martínez Pous comenzó a darse un cambio, puesto que este hombre comenzó a tomar las riendas de algunos asuntos. Al darse cuenta de esta situación, Agustín Carstens opinó que no era lo más conveniente y que se tenía que buscar al mejor litigante del sector público para que ocupara esa posición. Así que le pidieron a Javier Laynez que sugiriera a una persona. De hecho, el nombramiento de MacFarland fue un sacrificio para el Procurador Fiscal de la Federación, puesto que el abogado se había destacado ganando una gran cantidad de amparos a favor del gobierno mexicano. La llegada de MacFarland ha causado molestia entre algunos empleados de Cofetel, puesto que no sólo trae un ritmo totalmente diferente al que estaban acostumbrados sino que ha hecho que las áreas que están bajo su cargo (litigios, supervisión y verificación) dejen de ser tierra de nadie. De hecho, se asegura que ha roto cadenas de corrupción que ahí se daban. Los que no lo quieren dicen que es un recomendado de Bauer con quien casi nada tiene que ver. Ambos estudiaron en la Escuela Libre de Derecho con un año de diferencia. Señalar esto sería lo mismo que decir que es recomendado de Martínez Pous o Felipe Calderón que pasaron por esa escuela cinco generaciones antes.

Salivazo

El intento de Felipe Consuelo y Christian Cadenas de exigir a la SCT que les otorgue un certificado provisional de operadores aéreos es tan ridículo como si una persona acudiera a pedir unas placas provisionales para comprar un taxi y les dijera que después presenta el vehículo, la licencia y los demás requisitos. Es el juez Consuelo quien está generando una gravísima inseguridad jurídica a los trabajadores a los que dice querer ayudar, puesto que dejar abierto el concurso mercantil de manera indefinida sólo hace que el valor de los activos vaya disminuyendo y, por lo tanto, las liquidaciones. Dionisio Pérez-Jácome y su equipo emitieron ayer un comunicado de prensa en el cual dejan claro, nuevamente, que mientras ellos se apegan a la ley, otros sólo dan salivazos.

Otra vez

Los consejeros del Instituto Federal Electoral (IFE), encabezados por Leonardo Valdés básicamente tienen dos ocupaciones: encontrar la manera de auto darse bonos y demás tipo de premios por lo mucho que trabajan y tratar de limitar y coartar la libertad de expresión. Hace unas semanas, la Cámara de la Industria de la Radio envió un cuestionario al IFE sobre los debates electorales que, a juzgar por los magistrados del TRIFE tuvo que ser revocado, puesto que no respondía a las consultas de este órgano.

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