Cuando se terminan los argumentos, comienzan las descalificaciones, los insultos y, en no pocos casos, los actos de violencia.
Mony Sacha de Swaan envió una carta el miércoles en la cual trata de hacer creer que él es el primer preocupado por la transparencia y rendición de cuentas, pero en realidad parece un producto de su corazón revelador.
Suponiendo lo que le iban a preguntar en la comparecencia que tenía ante los miembros de la Comisión de la Función Pública de la Cámara de Diputados, ensaya una serie de explicaciones que, tristemente, sólo revelan su verdadero tamaño.
Según él, las imputaciones “están diseñadas no sólo para dañar mi prestigio, sino a la misma institución debilitándola frente a los intereses particulares de los agentes regulados”.
Su prestigio no es un tema relevante, quizá le preocupe a él y a sus amigos/contratados; sin embargo, muestra nuevamente que él cree que es la Cofetel. No, señor, sólo es un presidente de una institución que es mucho más que la persona que la preside.
Tan importante como él son los cuatro comisionados (Alexis Milo, Gonzalo Martínez Pous, Ernesto Gil Elorduy y José Luis Peralta), con la única diferencia de que ellos no tienen a su cargo las áreas de administración y sólo alguien muy desinformado no sabe que ellos se han desmarcado de su presidente porque no están de acuerdo con sus formas y métodos.
Decide tomar a César Augusto Santiago como enemigo por una conferencia de prensa. Quizá estimulado por las bajas acusaciones de Fernando Gómez Mont (amigo de Mony Sacha) en contra del diputado del PRI y supone qué le van a preguntar en la comparecencia. Suponer es el principio del error y sólo mostró sus cartas. Intenta una defensa netamente formalista y omite datos verdaderamente importantes.
Dice que las adquisiciones que hizo a las empresas de Peter Bauer y Pablo Ojeda se ajustan a la Ley de Adquisiciones, pero no menciona que los dos son sus amigos íntimos, por lo que viola la ley de Responsabilidad de los Servidores Públicos.
Es muy difícil justificar que no les habló al oído para que supieran cuánto tenían que cobrar para ganar la asignación de los contratos.
No dice que todos los que integran el Comité de Adquisiciones de la Cofetel (salvo el representante de la OIC) son subordinados de él.
De hecho, esa fue la razón formal para que la Secretaría de Gobernación ordenara a los cuatro comisionados de la Cofetel que no asistieran a la comparecencia. Al parecer, el subsecretario Rubén Fernández quería evitar que estos hombres, al decir la verdad, se convirtieran en testigos de las faltas de Mony Sacha.
En su larga carta no explica cuáles han sido los resultados del trabajo de estas dos personas, puesto que eso es lo relevante para la Cofetel. Si cree que la política de comunicación correcta es emitir comunicados que no conocen ni aprueban los cuatro comisionados sobre temas tan relevantes como el apagón analógico o la mal llamada tercera cadena, pues está cegado por la amistad con su amigo que le “rentaba” la casa de fin de semana.
Sobre el tema de la casa de Valle de Bravo que le alquilaba Bauer (quien recientemente cambió su página de internet porque antiguamente se ostentaba como socio de varias empresas que dan servicio a la Cofetel y de la página Micofetel. El cambio de página sí lo tienen registrado ante notario diputados como Santiago), es fácil fabricar recibos para hacer ver legal la operación… Por mucho menos que eso renunció el presidente alemán Christian Wulff.
Cuatro décadas
El próximo lunes se realizará un homenaje a Roberto González Barrera porque cumple 40 años como presidente del consejo de administración de Gruma. Habría que preguntarse cuántos empresarios en el mundo han logrado estar tanto tiempo al frente de una de las empresas más exitosas no sólo en territorio nacional, sino globales. No debe olvidarse que, hoy por hoy, Maseca tiene presencia en una gran parte del mundo.
No creer
Según el fantasioso juez Felipe Consuelo, Unión Swiss ya mostró documentos que son suficientes como para acreditar 250 millones de dólares para el rescate de Mexicana de Aviación y que Med Atlántica le presentó “documentos confidenciales” que también los avalan.
Son declaraciones de ayer, no vaya a creer que se trata de un refrito más del juez, que a finales del mes pasado había visto un cheque por 300 millones de dólares.
Estas declaraciones tienen un doble objetivo: Mantener el concurso mercantil indefinidamente y hacer que los ingenuos ex trabajadores de lo que fuera Mexicana de Aviación crean que ahora sí ya van a recuperar su empleo.
En beneficio de ellos. Hasta que no se reciba la licencia por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, no puede decirse que se concretó el rescate.
Para que el equipo de Dionisio Pérez-Jácome entregue la licencia, primero se tienen que cumplir cuatro condiciones, y no antes. Más allá, lo que se le ha olvidado a los ingenuos ex trabajadores de CMA es que no habrá plazas para los ocho mil 500.
Es contra la lógica suponer que nacerán como la línea que eran con casi 100 aviones, más de mil pilotos. Los planes hablan de seis o siete aviones, es decir, sobrarían más de dos terceras partes del personal y pasarían largos años para requerir un número de trabajadores como el que llegó a tener antes de caer.
Seamos claros, el espacio que tenía Mexicana ya fue tomado por sus competidores que están creciendo. No olvide que Interjet, Volaris y Aeroméxico siguen creciendo. Ahí están los resultados financieros de la línea que dirige Andrés Conesa.
