Hay quienes siguen asegurando una y otra vez que “es cuestión de horas” que Med Atlántica (quienes quiera que sean ellos) capitalizarán a Mexicana de Aviación cuando no se han puesto los recursos.
El viernes la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), harta de tanta mentira, emitió un comunicado en el que aseguran que “no han recibido ninguna solicitud formal” respecto a cuentas y recursos depositados supuestamente destinados a la capitalización de la línea aérea.
Christian Cadenas, vocero de Med Atlántica, y el juez Felipe Consuelo llevan demasiados días asegurando que ya está el dinero y está en proceso de validación ante las autoridades. Sin embargo, no es la única afirmación que debe ser desmentida.
Según Fernando Perfecto, líder de los pilotos, todo va por buen camino y es cuestión de horas. Tenedora K anunció el mismo viernes que ya se hartaron de promesas de que ya casi está listo el dinero. Que mañana y que mañana hasta el cansancio.
La estrategia de Med Atlántica es clara. Quieren recibir primero la licencia y ver si con ella pueden tener los recursos. La posición del gobierno es que primero comprueban las cuatro capacidades y, después, reciben la licencia. Lo otro es intransitable.
Entre los muchos excesos verbales, los trabajadores de tierra dijeron que demandarán a Interjet, Volaris y Aeroméxico por los slots de Mexicana de Aviación. En realidad no pueden exigir que se les devuelva algo que no les ha sido quitado.
En todo momento la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) ha dejado claro que los derechos de CMA están garantizados, como los del resto de las líneas aéreas. De hecho, la autoridad se reunió con la industria aérea, representada por Abraham Zamora, para tranquilizar a las empresas que operan en el país dejándoles claro que se garantizará el servicio en cualquier condición. El mensaje de Dionisio Pérez-Jácome, a través de su subsecretario Felipe Duarte, es que la SCT mantendrá la equidad en la industria aérea y la conectividad.
Es importante tener claro que el plan de Consuelo con su bola de humo de los slots es crear la idea de que existe una crisis sistémica en la aviación. Sin embargo, se trata de otra mentira. Los tres principales rubros en los que se mide la salud de la industria aérea en el mundo son pasajeros transportados; asientos y viajes origen-destino. Los tres rubros han crecido consistentemente a pesar del concurso mercantil de Mexicana de Aviación que, sin duda, debe avanzar hacia la quiebra porque no hay accionistas.
Miguel Ángel Yúdico, líder de más de tres mil 500 trabajadores de tierra, no ha dicho que la mayoría de ellos siguen trabajando en la base de mantenimiento, la cual no ha cerrado y sigue manteniendo contratos. Es importante decir que este conjunto es el más grande de los ocho mil 500 empleados. Para dar una idea, hay dos mil 200 trabajadores de confianza. Las principales víctimas de esta situación son los trabajadores, quienes no se han dado cuenta que no hay dinero para la capitalización y que, mientras más tiempo pase, recibirán liquidaciones menores.
Es prácticamente imposible que Mexicana de Aviación regrese a volar y el tiempo sólo va en contra del monto que recibirán de liquidación.
Ejemplo alemán
Christian Wulff renunció a la presidencia del gobierno alemán porque cometió el error de aceptar y dar beneficios indebidos a sus amigos. En su renuncia dijo que dimitía porque “la confianza” de sus conciudadanos se había “minado” y que por lo tanto ya no era posible seguir en sus funciones. Si bien no puede decirse que unos y otros actos de corrupción son más o menos graves, puesto que, para algunos, parecería menor recibir créditos en condiciones preferenciales o vacaciones pagadas por parte de sus amigos, sí hay dos lecciones muy importantes que debería tener en mente Mony Sacha de Swaan de cara a su comparecencia este miércoles ante los legisladores. La primera de ellas es la pérdida de la confianza. La posición de un regulador es sumamente complicada puesto que, evidentemente, sus decisiones terminan afectando intereses; sin embargo, los regulados con gran facilidad pueden diferenciar si estas decisiones son apegadas a derecho o siguiendo una agenda de intereses particulares que poco o nada tienen que ver con el encargo. Ante las denuncias en contra del presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) por dar contratos a sus “amigos” con los que, entre otras cosas, comparte una casa de fin de semana en Valle de Bravo, ha perdido la confianza, no sólo de los regulados sino de sus superiores jerárquicos, parte de la opinión pública y hasta de sus pares, quienes públicamente han roto con él. La explicación que trató de dar sobre las relaciones, denunciadas antes que nadie en esta columna, con “sus amigos” a quienes supuestamente les renta casas de fin de semana y les retribuye con la asignación de contratos multimillonarios no a favor de Cofetel sino de él, dijo que le pagaba renta a su amigo Peter Bauer por esa vivienda, sin que hasta el momento haya hecho público el contrato o los depósitos debidamente registrados. Más bien se trata de un intercambio de favores con dinero del erario. Hay una evidente similitud entre las acciones que llevaron a Wulff a dimitir como presidente alemán y los hechos a los que este miércoles se deberá enfrentar Mony Sacha.
Más presión
Entre los miembros de la Comisión Federal de Competencia parecería que algo está comenzando a cambiar radicalmente en torno a la mecánica en la toma de decisiones, puesto que cada vez son más los comisionados que no están de acuerdo con Eduardo Pérez Motta.
